enero 2003                                                                              

¿Salud o belleza?

 

Algunas divagaciones teóricas pueden resultar practiquísimas si van a ser aplicadas al ejercicio profesional cotidiano y si el meollo del tema lo planteó muy bien la directora del JADA, Marjorie K. Jeffcoat.

Dicen que para tener éxito en el mundo de los negocios - y, lamentable o afortunadamente, nuestra profesión tiene un momento de transacción comercial - hay que satisfacer y exceder las expectativas del cliente. ¿Es cierto en lo nuestro?

En los tiempos del marketing y del servicio al cliente cuesta no perder de vista nuestros objetivos esenciales. Las expectativas del paciente son importantes, pero este consumidor no lo sabe todo sobre qué le conviene o no. Es nuestro deber informárselo, sin imponérselo. 

Los pacientes buscan alivio del dolor y, muchas veces, una sonrisa agradable. La cuestión es qué le parece agradable a cada uno. Quizá no saben qué se puede hacer con su quizá imperfecta (para nosotros) sonrisa y está muy bien que se lo informemos. Estaremos yendo más allá de sus expectativas. Si no les imponemos nuestra opinión, podrán optar por un sí o por un no. Si es sí, van a estar agradecidos por haberles dado esa oportunidad. Si es no, van a estar agradecidos porque no fuimos pesados, y quizá dentro de algún tiempo comience a gustarles nuestra sugerencia.

Si la propuesta era, por ejemplo, de colocar algunas jackets de porcelana, y el paciente se tomó su tiempo para decidirse, no podrá ni pensar que tratamos de “venderle” algo que quizá termine en una endodoncia--si el diablo mete la cola. Habremos constituido un buen concepto de nosotros, de nuestra profesión, de nuestro interés por su salud, y ya no importará tanto el costo o alguna complicación menor.

¿Practiquísimo, no?

Ajustes cerámicos    No se deben hacer ajustes oclusales después de glaseada 

una corona cerámica. Se pueden generar grietas o aumentar los defectos existentes.

Si un ligero toque fuera necesario, se hará con fresa de 30 hojas, puntas de goma 

abrasivas, pasta para pulir diamantada.

Hay que reducir adecuadamente el diente para que no quede muy delgada la 

porcelana, 1,5 a 2 mm.

Se deben usar los cementos adecuados, sólo los de resina, según las directivas 

de los fabricantes. (Edward Swift (h) JEsthet&RestorDent 2002;14: (5), 265)

 

VOLVER