abril 2007

Implantes o endodoncia

Mi ideal como escritor científico odontológico es el más que claro, más que conciso y más que ordenado en sus pensamientos Gordon J. Christensen. Si todos escribieran como él, ¡cuántos árboles para papel se hubiera ahorrado el planeta!

Así de claro, ordenado y conciso es su artículo del JADA oct 1006; 137 (4): 1440, titulado Terapia implantar contra terapia endodóncica.

Hace algunos años, cuando una pulpa estaba desvitalizada, la respuesta era tratamiento, perno, corona, y nadie pensaba en una extracción. Hoy, ante igual situación, paciente y dentista deben decidir entre lo dicho y extracción e implantes. Christensen, quien realizó muchos tratamientos y muchas extracciones con implantes, ofrece su propio punto de vista en esto que no es un dilema, pues ambas soluciones son aceptables. Para ambas será imprescindible contar con un consentimiento informado, bien informado.

Qué tomar en cuenta

1.   Costo. En USA, el costo total por implantes puede llegar a ser el doble del endodóncico; a saber: u$s 2800 frente a u$s 1500.

2.   Remanente dentario. Si queda por lo menos la mitad de la corona y el conducto no se ve complicado, probablemente la terapia endodóncica sería la mejor elección.

3.   Hueso presente. Las mejores probabilidades para los implantes se dan en el maxilar inferior y en la zona anterior y premolar superiores, por la pobre densidad del hueso maxilar posterior. En esta zona, con conductos tratables, la mejor opción es la conservadora. Lo mismo dondequiera que la situación ósea no sea favorable.

4.   Pilar de prótesis. Si el diente fuera cuestionable, pero utilizable para una corona, probablemente no lo sería para una prótesis fija. Estaría indicado el implante.

5.   Oclusión. En los casos de bruxómanos, podría tratarse de un verdadero dilema, pues ambas terapias no soportan el enorme esfuerzo de los músculos masticatorios Es ineludible en ambos casos el uso de protector oclusal y la seguridad de que el paciente lo use.

6.   Situación periodontal. Si además de plantear dudas un diente por su aceptabilidad para la endodoncia, tiene problemas de pobre sostén periodontal, la mirada debe dirigirse hacia los implantes. Siempre y cuando se asegure el cuidado hogareño del paciente y la visita periódica.

7.   Percepción del paciente. Los pacientes pueden percibir el tratamiento endodóncico o el quirúrgico como algo intolerable para ellos, aún después de haberles proporcionado una minuciosa descripción de las técnica y de sus relativas seguridades y de la ausencia de dolor. A igualdad de condiciones, ellos podrán decidir según cómo lo vean.

8.   Salud general. La mala salud general, el cigarrillo y algunas enfermedades en particular pueden ser una contraindicación para los implantes, lo que podría afectar también la endodoncia. Pero en la necesidad de elegir en estos casos, prevalece la endodoncia.

9.   Tiempo. Las diferencias de tiempos requeridos para completas estas dos terapias pueden constituir una diferencia importante para algunos pacientes o situaciones (viajes, p ej), en cuyo caso la decisión debe ser de ellos.

10.                     La capacidad del profesional. No requiere detallar. Muchos pacientes no quieren ser derivados a otro profesional para realizar cualquiera de las terapias.

11.                     Expectativas. El profesional tomará todos los factores en consideración para decidir cuál presenta mejores expectativas, no uno solo, y todos deben ser expuestos al interesado para que él decida en igualdad de condiciones.

Conservadores y estéticos con traumatizados anteriores...    Arhun N et al (Br Dent J. 2006 oct 21; 201 (8): 509) nos recuerdan que las fracturas subgingivales anteriores requieren tratarlas con la habitual belleza y conservar la salud periodontal. Recomiendan extruir ortodóncicamente la raíz, si es suficiente para sostener la restauración. El uso de pernos endodóncicos permite ejercer fuerzas verticales, sin generar vuelcos a vestibular. La restauración final puede ser una corona de porcelana sobre metal.

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