La página de la odontóloga

El papel cada vez más preponderante de la mujer dentro de la odontología nos lleva a considerar la creación de esta sección exclusiva para las colegas

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               noviembre 2013  

 

Portrait of female dentist with teeth x-ray on screen Stock Photo - 11048249La monogamia puesta en duda

 

La cultura occidental ha subrayado con tal fuerza en discursos y con castigos el paradigma de la monogamia que hasta los científicos (de Darwin a Stephen Jay Gould [The Joy of Sex]) que debieran haber brindado un mejor  reflejo de la sexualidad humana, a menudo mal interpretaron, mal representaron o mal nos guiaron en lo histórico y en lo fisiológico.

El médico y antropólogo Paolo Mantegazza (1831–1910) fue uno de los pioneros del estudio científico del sexo. Sin embargo, “resulta singular que siendo uno de los padres de la medicina sexual moderna, nunca utilizara el término ‘sexualidad’, sino amore, para referirse a las relaciones sexuales”.

Y todo por la mojigatería de la época.

Marie Bonaparte, sobrina nieta de Napoleón, era incapaz de alcanzar el orgasmo cuando se acostaba con su marido, el príncipe de Grecia, pero acababa sin problemas al masturbarse. Intrigada, llegó a la conclusión de que su problema tenía relación con la distancia que había entre su vagina y su clítoris, que dificultaba el roce. Se decidió a investigar seriamente el asunto y en 1924 publicó sus resultados. Pero los tuvo que firmar con seudónimo para evitar escándalos.

Sólo en 2011, el investigador Kim Wallen revisó los resultados de Bonaparte para tratar de averiguar si eran correctos, porque todavía hoy no existen estudios concluyentes sobre esa materia. “Este es uno de los muchos ejemplos que demuestran que el sexo es un tema tabú incluso para la investigación científica.”

Como descubrió en su día Alfred Kinsey, el padre de la sexología moderna, es más fácil estudiar el sexo de los monos que el de las personas. “Incluso hoy, los científicos que se dedican al sexo tienen miedo de que se les malinterprete”.

“A la medicina sexual todavía le queda un largo camino para establecerse como ciencia sólida, y en muchos aspectos las ideas preconcebidas y amiguismo todavía tienen más peso que datos experimentales.” (Según  un libro de Jack Ryan y Cacilda Jetha, En el principio era el sexo. Los orígenes de la sexualidad moderna. Cómo nos emparejamos y por qué nos separamos)

Ryan y Jethe (son pareja) afirman que las mujeres buscan copular con muchos hombres y la sexualidad no tiene por qué parecerse a lo que se ha vivido en los últimos 10.000 años.

Los primeros humanos civilizados tenían una vida sexual más monótona que sus predecesores. Esto se debe a la aparición de la agricultura y la ganadería, lo que supuso la aparición de la monogamia institucionalizada.

R y J consideran que determinados comportamientos sexuales y sociales que aparecieron a partir del Neolítico no representan la verdadera naturaleza humana. En su opinión, la perspectiva de la ciencia evolutiva más aceptada, esa que dice que somos violentos, machistas y monógamos, está profundamente errada y politizada. Según ellos, este punto de vista “oculta la verdad sobre la sexualidad humana tras una hoja de higo de anacrónica discreción victoriana presentada como ciencia”.

 

               La monogamia puesta en duda

 

R y J tratan de desmontar la idea de que los hombres son la única parte de la humanidad interesada por el sexo y que las mujeres solo utilizan sus encantos de forma reticente, sin disfrute erótico y para conseguir seguridad y dinero. Ellos recuerdan cómo, durante muchos años, la excitación sexual femenina no satisfecha se consideró una enfermedad, la histeria. Cuentan que el tratamiento prescrito por los médicos de la época era la masturbación regular a dedos del galeno que cobraba por cada uno de los servicios.

En el s XV, el Pistón de Taccola, dildo, en inglés, fue un predecesor mecánico, no casero, del vibrador, uno de los primeros electrodomésticos que recibió autorización para su comercialización en EEUU y uno de los más vendidos. “En 1917, había más vibradores que tostadoras en los hogares norteamericanos”

 Ryan y Jetha ponen, como hipótesis, que las mujeres estarían preparadas para tener relaciones sexuales con varios hombres a la vez. Después, en el interior de su aparato reproductivo, se llevaría a cabo la selección del espermatozoide más adecuado para la fecundación. Esto explicaría, por ejemplo, por qué la eyaculación masculina es única y relativamente rápida y las mujeres están preparadas para sesiones de sexo más prolongadas y con varios orgasmos, o el motivo de los excitantes gritos femeninos, que cumplirían la función de atraer a nuevos

La visión dominante sobre la sexualidad es destructiva y mantiene un sentido falso de lo que significa ser humano, además de llenar de miseria la vida de aquellos que aceptan el mito de la monogamia, pero se ven superados por su incapacidad para cumplir las expectativas femeninas.

No promueven convertirse al poliamor; argumentan que así ha sido y que a él se volverá dado el fracaso de la monogamia.

 

Daniel Mediavilla, Darryl Whetter y Javier Salas aportaron la parte sustantiva de esta nota

 

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