La página de la odontóloga

El papel cada vez más preponderante de la mujer dentro de la odontología nos lleva a considerar la creación de esta sección exclusiva por y para las colegas

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octubre/09

En el  número dedicado al odontólogo/a es oportuno incluir el siguiente material histórico.

Historia de las odontólogas

 

Hace unos pocos años, las Profesoras Doctoras Rosa Maria Gonzalez Ortiz y Martha Diaz de Kuri (Journal of the History of Dentistry/Vol. 49, No. 1 /Marzo 2001), de la Universidad Nacional Autónoma de México, comentaban que aun cuando las mujeres estuvieron presentes en todos los campos del conocimientos universal, la historia no registra mayormente ese hecho. Esto apunta a pautas culturales que favorecen los logros masculinos por sobre los femeninos. Por ese motivo, las AA se aplicaron a destacar la presencia de las mujeres en la odontología del mundo y, particularmente, en México.

Y por esos mismo, creemos que éste es el lugar para una síntesis de su trabajo. Omitimos lo referente al pasado siglo.

En la medicina medieval europea, se destaca el caso de la Abadesa Santa Hildegarda de Bingen (1099-1179), que condensó sus conocimientos médicos en un libro:  Liber Simplicis Medicinae. Allí hace referencia a tratamientos dentales basados en hierbas y menciona la necesidad de drenar los abscesos. (Existen reediciones.)

Entonces era sistemática la persecución de las mujeres en la medicina, y eran sentenciadas a muerte. Esto limitó un poco sus actividades. Las que sabían curar, ejercían con natural temor y en secreto, por lo que no dejaron rastros de su actividad.

En el libro de Rolando de Parma (s XIV), han identificado algunos una mujer que aplica una venda a la mandíbula de una persona, posiblemente para estabilizar una fractura. Sin duda, fueron frecuentes asistentes en el campo de la salud, muchas veces, en su calidad de esposas, hijas y hermanas de los médicos.

Como consta que también lo hicieron en los siglos XVI, XVII y XVIII, en las plazas, ferias y caminos donde barberos y charlatanes hacían extracciones públicas. Hay grabados que así lo muestran.

El Talmud, uno de los libros sagrados de los judíos, se menciona una mujer que trataba el dolor de muelas con destreza. En la antigua Grecia, abundaron los casos de  mujeres que practicaron la medicina y actividades relacionadas como farmacia. En Roma hay referencias de mujeres en las diferentes ramas de la medicina. Por ejemplo, la diosa Meditrina, está inmortalizada en una hermosa escultura, hoy en Saint Germain, Francia.

En Japón, recordamos a la sacerdotisa budista Nakaoka Tei, conocida como Hotokehime, o La Dama de Buda, quien en el S XIV se construyó un juego completo de dientes para ella misma. Esta hermosa pieza de escultura tallada en madera de cerezo está en el Museo de Tokio.

En el s XVIII fue en Francia donde sobresalieron las asistentes dentales, evidente en el breve tratado de odontología de Mademoiselle Reze, impreso unos pocos años antes de la obra magna de Pierre Fauchard., "Le Chirugien Dentiste." Reze consignó lo que era capaz de hacer y recomendó el uso de un maravilloso bálsamo.

Una ley de 1775 prohibía a las mujeres la práctica de la cirugía. El progreso en Francia de las ciencias, llevó a las mujeres a incorporarse a la odontología, como fue el caso de Madame Ana, quien se anunciaba como "dentista para mujeres," en una clínica de la Rue Rivoli en París. Era famosa por haber cuidado los dientes de miembros de la realeza, como la Duquesa de Angulema y Mademoiselle Ellen d'Saint Hilarie.

Hacia fines de ese siglo, Helene Purkis ya se  anunciaba en los diarios para ofrecerse a "reemplazar dientes sin dolor, cauterizarlos y hacer arreglos fundidos de oro."

En España, la historia del s XIX ofrece dos casos similares. Una dentista fue Polonia Sanz, de Zaragoza. Todas debieron superar numerosos obstáculos para dedicarse a actividades tradicionalmente practicadas por varones.

En México, en tiempos prehispánicos, ya estuvieron  presentes las mujeres. Ellas recolectaban las plantas medicinales y las clasificaban para su uso como remedios. En el s XVI, Fray Diego de Landa menciona algunas de las prácticas médicas de los mayas en manos de mujeres:

 

Tenían por costumbre afilar los dientes por rezones de cosmética; ese trabajo era realizado por mujeres ancianas que utilizaban rocas y agua.

 

En el s XIX, las opciones para una mujer decente para ganarse la vida en una ciudad no eran muchas: las de  clases más bajas podían servir como empleadas domésticas u obreras, como ser en la floreciente industria del  tabaco. Las de clase media podían optar por ser costureras o institutrices, actividades que no requerían seguir una carrera, o posiblemente aventurarse en alguna gran tienda.

 

Entre los primeros dentistas llegados a México en ese siglo, hubo dos francesas: Anne Marie Page y Mademoiselle Duval. La primera se anunció en los diarios, como era costumbre:

 

Llegó a esta ciudad para atender particularmente a las hermosas mexicanas, y ofrecerles sus servicios en todos los campos de la cirugía menor, aplicación de sanguijuelas, cáusticos [...] Y a acomodados precios, polvos, opiatos, esencias y todo lo requerido para eliminar los dolores en la boca y los dientes y para preservarlos sanos y limpios.

 

Cincuenta años más tarde, se vieron los avisos de  Mademoiselle Duval, de quien se decía que había estudiado en la Facultad de París. Ofrecía:

 

empastes, arreglos de oro, dientes protéticos, extracciones indoloras, lecciones gratuitas sobre periostitis, fístulas, úlceras escorbúticas, cáncer; de cómo se crean, de cómo se previenen, de cómo se curan. Recomiendo mis polvos especiales para la higiene dental, así como para la prevención de cavidades. Y bebidas para el dolor de muelas.

Como Anne Marie Page, puso énfasis en que su clientela estaba formada sobre todo por mujeres, porque los hombres no permitían que las manos de otros hombres tocaran las caras de sus esposas e hijas.

 

 In 1886, se graduó la primera dentista mexicana, Margarita Chorné y Salazar. Antes se había formado en la clínica junto a su padre, y había completado su entrenamiento con el Doctor Chacón. Agustín y Rafael Chorné, padre y hermano de Margarita, estaban asociados en una de las más prestigiosas clínicas en México.

  El jurado que tomó el examen final estuvo formado por tres docentes que fueron muy exigentes, pero ella salió con bien, contestando todas las preguntas. Ejerció seriamente durante más de 40 años.

Hacia fines del mismo siglo, dos mujeres siguieron los pasos de Margarita: Cleotilde Castaneda (1890) y Mónica Correa (1896). No hay evidencias de que esas tres mujeres hayan participado en el progreso hacia una escuela de odontología local.

 

Las autoras cierran el artículo con lo expresado por el  dentista e historiador Dr. Samuel Fastlicht en la revista de la ADM en 1975:

 

Entre los estomatólogos de México en la actualidad, hay magníficas profesionales especializadas en cirugía bucal, competentes ortodoncistas y periodoncistas. Hay mujeres en las clínicas que hacen hermosas incrustaciones de oro. Endodoncistas y especialistas en niños, que brindan su devoto amor y paciencia a los pequeños.

                                          Emilio Bruzzo

 

 

Marie Curie, la mujer más influyente de la ciencia

El director de "New Scientist", Roger Highfield, señaló la "necesidad vital" de destacar la influencia ejercida por muchas científicas mujeres, que la encuesta realizada por esa prestigiosa revista resalta. Marie Curie, científica ionera en el campo de la radiactividad.

La química y física polaca Marie Curie, nacionalizada francesa, pionera en el campo de la radiactividad, resultó votada como la mujer que más ha influido en el mundo de la ciencia.

Obtuvo el 25,1 por ciento de apoyo, en un sondeo a partir de la opinión de 800 personas de la comunidad científica internacional que emitieron su voto en la página electrónica de la publicación.

El objetivo de la consulta era resaltar la contribución de las mujeres a la investigación científica y también poner de manifiesto la falta de roles femeninos modernos que puedan inspirar a las jóvenes a seguir carreras en el terreno científico.

A Curie la siguen la biofísica británica Rosalind Franklin, que obtuvo el 14,2 %; la matemática Hipatia de Alejandría, con el 9,4 %; y la astrofísica norirlandesa Jocelyn Bell Burnell, con el 4,7 %.

En la lista siguen la matemática Ada, condesa de Lovelace, (4,5 %); la física austríaca Lise Meitner (4,4 %), la química británica Dorothy Hodgkin (3,8 %), la matemática francesa Sophie Germain (3,7 %), la bióloga estadounidense Rachel Carson y la naturalista británica Jane Goodall (2,7 %).

N de la R.- Es el deseo de U. O. que en alguna votación futura una argentina y odontóloga por añadidura figure en un puesto merecido en esa lista de honor.

                                                             E. B.

 

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Odontología y misogenia, no misoginia

Mientras llega el material solicitado para esta página, Universo Odontológico considera que puede venir al caso en el Día del Odontólogo/a un artículo (Odontología y misogenia. Estética versus funcionalidad. Investigación en  salud  Vol. 9 # 2  agosto 2007) escrito por las colegas venezolanas, María Dolores Couto Caridad, Joyce Esser Díaz y Nora Vásquez Antúnez, de la Universidad de Carabobo, Facultad de Odontología, Unidad de Estudios en Calidad de Vida y Salud. Está muy resumido, claro, pero quisimos transmitir sus conceptos no usuales sin caer en el fárrago innecesario que castiga las revistas de dentistas que se sienten odontólogos cuando hablan o escriben “en difícil.”

Introducción

Misogenia (odio o aversión al origen o a los orígenes) es un neologismo propuesto por el Licenciado Francisco García Sancho. Para Esser y Rojas Malpica, misogenia alude a un concepto “…novedoso en el ámbito de las ciencias biomédicas y humanas, [que] será por los próximos años, motivo de reflexión, discusión y muy posiblemente de complementación”.  …en las actitudes misogénicas, se encuentran situaciones que solo pueden ser comprendidas con el concurso del conocimiento aportado por disciplinas tan variadas y quizá antagónicas como sociología, teología, psicología / psiquiatría,  economía, historia, biología, etnología y antropología. Existen diversas situaciones que estimulan la misogenia, especialmente entre las personas en condición de inmigrantes o segregados etno-culturales, ya que éstos buscan aceptación de sí mismos mimetizándose con los lugareños, adoptando sus costumbres, hábitos, lenguaje e indumentarias, entre otros.

En la actualidad es común que los pacientes acudan para resolver problemas estéticos. La sociedad demanda cada vez más una mejor imagen corporal y la boca constituye una parte muy importante de esa imagen.

En las sociedades modernas los individuos están bombardeados constantemente con información proveniente de distintos frentes: internet, televisión, radio, periódicos, revistas, libros, cine, publicidad. Las calles están llenas de avisos, carteles, afiches, pancartas, dibujos, que promocionan, entre otros, unos dientes blancos y perfectos. “Conseguir una sonrisa bonita y sana” es parte fundamental del atractivo y el éxito personal y hasta profesional. Estereotipos físicos, profesionales o raciales ideales, que no suelen  corresponder con los rasgos de determinadas etnias.

Misogenia y odontología*

Los odontólogos pueden remediar ese  rechazo a la “imperfección física”, un cambio de los rasgos que, en muchos  casos, expresan la disposición genética del individuo. Los conflictos con sufrimiento e infortunio de las personas que de algún modo tienen rechazo a sus orígenes, sobre todo de tipo biológico, cultural y social.

La Odontología es una rama de las ciencias de la salud, de alto contenido científico y elevada trascendencia social: hecha para beneficio del hombre y para mejorar su calidad de vida. Cuando su ejercicio se aparta de estos lineamientos, pierde todo su valor intrínseco y puede llegar a convertirse en un vulgar negocio de venta de servicios de salud. Ningún odontólogo desea llegar al extremo de ser conceptuado como un mercantilista de la tecnología, pues se ha formado para desarrollarse en un entorno respetuoso de la sociedad, del hombre y de los principios morales y deontológicos. (Otero, M. y Otero, I.)

No se debe olvidar que la ciencia está al servicio del hombre y no a la inversa. Los adelantos se persiguen y se logran para que el hombre viva mejor. La esencia de la profesión odontológica, es el bienestar humano y no sólo el progreso de la ciencia.

Representaciones sociales de la salud bucal

Durkheim definió las representaciones sociales (RS) como estructuras psicológicas y sociales subjetivas que representan el conocimiento a disposición de la sociedad y que adoptan en el discurso formas más o menos autónomas, dentro del proceso de alteración por sí de las significaciones sociales (adapt por U.O.).

La RS es una forma específica de conocimiento: “el saber de sentido común”, una forma particular de pensamiento social. Así, cuando una persona ve un objeto, la mente lo que hace además de relacionar el sujeto con ese objeto, es fusionar lo percibido con lo que se integra el conocimiento previo que se tiene de un objeto con las señales percibidas

En el imaginario colectivo, las RS se constituyen en portadoras de significaciones sociales, de interpretaciones, de formas de ver o percibir el mundo. Son estructuras simbólicas encargadas de atribuir algún sentido a la realidad y definir y orientar los comportamientos.

Aplicando esto al ámbito de la salud y la enfermedad (S-E), las RS se manifiestan en la manera como los individuos explican y afrontan el proceso salud-enfermedad (PS-E). De tal manera, lo que enfrenta la interacción entre profesional y paciente es el discurso con el que se apropian de la realidad y las prácticas que unos y otros realizan  de acuerdo con ello.

Las expresiones como primero curar lo que se ve remiten a que hay un grupo para el que esto es  lo que da la estética y aun la aparente salud. Es  causa de consulta odontológica para que el profesional libere al individuo de tan desagradables situaciones.

S y E y lo estético

Los criterios sesgados por el prejuicio misogénico, a la hora de aplicar un tratamiento a los pacientes son frecuentes y muchas veces vienen apoyados en valores estéticos ajenos a las características étnicas. En la conducta terapéutica muchas veces va a predominar lo estético con su respectivo correlato iatrogénico de un severo desajuste disfuncional.

La condición S-E, en su relación con lo estético, remite a lo atractivo a la vista, bello, limpio, armónico y de olor agradable. La imagen de salud se construye a partir de un patrón socio-cultural, que debería cambiar de una época a otra y de un contexto a otro, aunque en la actualidad y gracias a la  globalización aparecen los fenómenos de transculturización y aculturación que han dado el puntillazo definitivo a las culturas autóctonas y sus propios desarrollos. [Intromisión de U. O.: No entiendo. ¿Hay culturas o etnias en las que los dientes feos y malolientes son lo propio?]

Rasgos misogénicos, pueden verse en una tendencia difundida en gran parte de la población como una necesidad, como lo es el querer tener unos dientes blancos y parejos, en muchos de los casos sin importar su función.

En torno a misogenia y odontología

La misogenia es una condición universal, en cierta medida necesaria para que el ser humano pueda desarrollarse, pueda expresar sus potencialidades y su sentido de libertad (Krassoievitch). Lo que debe evitarse es que este sentimiento se convierta en un nuevo sufrimiento para la humanidad, que arremeta contra lo más auténtico del ser humano (la pertenencia a una especie, un género, una etnia), y lo conduzca a un estado alienante, que controle sus deseos, sentimientos, necesidades y conductas.

Evidencia del rechazo al origen biológico y a la animalidad, se materializan en el propósito de evitar o disimular lo fisiológico [como el uso de desodorantes o excesivos lavados íntimos, supongo].

El profesional de la odontología debe ser no un mero artesano para ser un verdadero médico de la cavidad bucal, profundizando en los aspectos microbiológicos, genéticos, inmunológicos, entre otros; no obviando, por supuesto, la parte humana de esa relación médica entre el paciente y el odontólogo.

Súmese el concepto de prevención en odontología, que buena parte de la población, entiende como prácticas para el logro de un estereotipo de belleza, blancura, frescura, más que como procedimientos con la finalidad evitar la enfermedad bucal. [¿No es bueno lograr la prevención por la vía de la estética y luchando contra la halitosis?]

Así, con la corrección de la oclusión dental se busca facilitar la higiene bucal, prevenir las enfermedades periodontales y, en último término, la salud bucal.

 De esta manera, indistintamente de la raza, conformación física o antecedentes antropológicos de los individuos, si existen desarmonías oclusales, es importante corregirlas. [Dicen “indistintamente de la raza,” o sea que vale para cualquiera, sin misogenia]

Hay quienes sin necesidad, exigen, por cuestión de moda, la colocación de aparatos. La ética del profesional [que no sea “vendedor”] debe emerger y explicar las razones por las cuales el paciente no requiere ese tratamiento.

Es escasa o nula la presentación de los efectos colaterales en la profusa publicidad, y cada vez son más las personas que se sirven de los sistemas de venta por internet, televisión para la adquisición todo tipo de productos. Los odontólogos deben advertir los riesgos de no consultar antes de la autoaplicación de cualquier agente blanqueador o protector bucal casero.

* Debido a la gran disparidad en salud bucal que existe entre diferentes etnias, hay necesidad de mayor diversidad en la profesión. Brown et al. concluyeron que la raza/etnia de los dentistas parece influir sobre la raza/etnia de los pacientes que visitan a esos dentistas (2000).

 

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