La página de la odontóloga

El papel cada vez más preponderante de la mujer dentro de la odontología nos lleva a considerar la creación de esta sección exclusiva para las colegas

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                 mayo 2013  

 

Portrait of female dentist with teeth x-ray on screen Stock Photo - 11048249

¿Hada o ratón?

Al salir de viaje, encontrar lo primero una mujer trae mala suerte. Superstición popular

 

Nunca me pareció cuerta esta superstición en mis tiempos de soltería. Encontrar ya en el micro, tren o avión una compañera de asiento agradable nunca me pareció un mal signo. Pero a las colegas quizá les interese más que mis avatares, y sobre todo a las odontopediatras, saber por qué en otros países funciona el hada de los dientes (tooth fairy) en vez de nuestro ya “entrevistado” Ratoncito Pérez. Lo cual es mucho más femenino, salvo si es un papá (ver fig).

 

Aunque el hada en cuestión es una creación moderna, hay autores que sostienen que fue inspirada por un… ¡ratón!

En la Europa de otros tiempos, poblada de brujas y hechiceras, se suponía que podían hacer sus encantos malignos si contaban con pelos, dientes o uñas de la posible víctima. De ahí el supersticioso acto de descartar los dientes de un modo seguro, arrojándolos sobrfe el techo, enterrándolos o dándolos a algún animal (The Golden Bough), como los ratones, alimañas muy prevaleciente en los tiempos oscuros y de epidemias fatales. En Francia, en el S XVIII, los padres comenzaron a decir a sus hijos que sus dientes caídos se los llevaría un ratón y que les dejaría un obsequio en pago. [Los psicoanalistas opinan que es una manera de ayudar a sobrellevar el duelo.]

Ya adoptado para este papel, habría aparecido en un cuento de hadas llamado La Bonne Petite Souris (escrito por Madame d'Aulnoy en el s XVII -  La buena ratoncita) que ya contaba – entre muchas otras cosas – de un hada que se transformada en el animalito para escurrirse bajo la almohada,

A comienzos del s XX, se redujo a sólo el hada que traía cosas buenas. Esta versión surgió también de la literatura, de una obra en tres actos llamada “The Tooth Fairy”, escrita por Esther Watkins Arnold, dirigida a los niños y publicada en 1927. Y la buena superstición corrió “como reguero de pólvora” y la adoptó el marketing y la realimentaron los padres, que son los que piden llevarse los “dientes de leche” que quitamos a sus hijos en el consultorio. [Era mi costumbre y la de muchos colegas, entregar la muelita en un un cofrecito de plástico.]

El hada es diminuta, como Campanita, la de J M Barrie, usa túnica, lleva una varita, tiene alas y hace sus visitas de noche, cuando los niños están bien dormidos. Lo que aún está en dudas y discusiones es el destino que el hada da a los dientes que así consigue.

Terry Pratchett (Terence David John Pratchett), prestigioso, veterano y múltiple autor británico, dice en su muy divulgada (allá) Hogfather (Padre Puerco) que los colecciona en un castillo y que debe alcanzar cierta cuota. [Versión fílmica accesible en http://www.seriesyonkis.com/ficha/serie/hogfather-]

 

 

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