La página de la odontóloga

El papel cada vez más preponderante de la mujer dentro de la odontología nos lleva a considerar la creación de esta sección exclusiva por y para las colegas

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       julio 2011  

Diferencias entre mujeres y varones

 

Aunque nuestras muy apreciadas lectoras no lo quieran creer, les aseguro que existen diferencias entre mujeres y varones.

Sí, señora, tal como lo demostraron Joseph L. Riley, III, Valeria V. Gordan, Kathleen M. Rouisse y Jocelyn McClelland (J Am Dent Assoc, 2011,142, No 4, 429-440) realizada en su país con una población de 73 mujeres y 93 varones, dentistas todos ellos. Las dentistas recomendaban  flúor en casa a una cantidad mayor y significativa de sus pacientes pediátricos que los odontólogos, que mostraron preferencia por realizar tratamientos fluorados. Ellas también eligieron la terapia preventiva con más frecuencia en etapas más tempranas de las caries. Pero no fueron muchas las diferencias por sexo en métodos diagnósticos, tiempos invertidos u honorarios por odontología restauradora y actividad.

 

En relación con esto y con el “albur” visto en digresiones, hace unos años, Mary Wollstonecraft se hizo la siguiente pregunta: “¿Fueron las mujeres un juguete para los hombres?” Una respuesta que la satisfará o no, colega, la hallará en el siguiente artículo de esta sección para la odontóloga.

 

¿Fueron las mujeres un juguete para los hombres?

 

Mary Wollstonecraft (1759-1797), prominente feminista londinense, según Candy Brown, manifestó ya en su siglo absoluto desprecio por la autoritaria sociedad masculina que pintaba a las mujeres como carentes de cerebro, débiles y objetos del deseo de los hombres. No era enemiga de los hombres, vivió con tanta intensidad la relación con ellos que la literatura (masculina) eligió centrarse en su vida escandalosa en vez de su rica vida intelectual. Se expresaba así: “La mujer fue creada para ser juguete del hombre, su sonajero; debe agitarlo en sus oídos todas las veces que él manifieste el deseo de ser entretenido”.

Comenzó por defender la igualdad de los sexos en la educación, con un libro llamado La educación de las hijas. Wollstonecraft publicó después Reivindicación de los derechos de las mujeres y atacó la visión masculina de que una mujer vale por su belleza y “dulzura de temperamento”. Sin comprender la distancia de la estricta obediencia a las normas culturales, la esencia de la mujer quedaba reducida a depresión y quiebra del espíritu. Era preciso que hombres y mujeres fueran educados en la igualdad.

En 1792, viajó a París para observar de cerca el proceso de la Revolución Francesa y la libertad. La igualdad y la fraternidad proclamadas. Allí vivió con un capitán norteamericano, con quien tuvo una hija. Luego, por el fracaso de la relación, intentó suicidarse.

De regreso a Londres, formó parte de la élite literaria, Blake y Woodsworth incluidos, y tuvo una hija con William Godwin. Falleció a los once días del parto. Muchos libros han sido dedicados a su vida y a sus ideas.

Mary Wollstonecraft repudió la arrogancia  masculina de suponer que la mujer debía ser sujeto servicial de su lujuria y de su amor. Se enfurecía ante la falta de respeto al amor en el hombre, con sus falsos sentimientos hacia las mujeres conducentes a pura sensualidad. A menudo, se refirió a los escritores en sociedad como “brutos” y “peleles”, Wollstonecraft señaló el orgullo y altivez que poseían para sugerir que las mujeres necesitaban ser controladas mediante el temor y esclavizadas para que “resultaran un objeto de deseo más atrayente”.

Con esta premisa, Wollstonecraft escribió sobre el hecho de que desde su nacimiento a la mujer se la condicionaba para buscar la aprobación y el afecto de los hombres siendo voluptuosas, hermosas y dotadas de gran encanto. Señaló esa hipocresía así:

La mujer a la cual se le enseñó a complacer al hombre se encontrará, cuando palidezcan su belleza y su atractivo, que ya no ejercerá efecto alguno sobre los sentimientos del hombre. Y, una vez desechada, buscará complacer a otros hombres traicionando sus propias emociones y negándose el alto precio pagado por el amor.

Mary Wollstonecraft hasta  cuestionó si Eva había sido creada de una costilla de Adán o si esa historia bíblica de la Creación no era más que un intento del hombre de subyugar a la mujer para su comodidad y placer. Según la perspectiva bíblica, Eva aparece como la seductora, astuta responsable de la “caída” del hombre. Por ese así llamado “penoso error” de Eva, a las mujeres se les asignó en la vida el papel de recuperar su virtud mediante el sacrificio, las buenas obras y el servilismo, y hasta debía parir con dolor. Para Wollstonecraft esto era un intento del hombre de poner a la mujer “el yugo al cuello”, la mujer creada del hombre para el hombre.

Quizá en sus tiempos y aun mucho después, la mujer era un juguete práctico del hombre. Hoy, lo dudo mucho. Casi lo veo al revés.                                                                                                      H.M.

 

Sonriente yapa feminista

 

La primera cubierta protectora de los testículos en el hockey sobre hielo fue inventada en 1874. El primer casco protector para motociclistas fue inventado en 1974.

Ergo, el hombre tardó 100 años en darse cuenta de que el cerebro también es importante.

                                                                         

 

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