La página de la odontóloga

El papel cada vez más preponderante de la mujer dentro de la odontología nos lleva a considerar la creación de esta sección exclusiva para las colegas

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               agosto 2013  

 

Portrait of female dentist with teeth x-ray on screen Stock Photo - 11048249¿Qué tiene en la cabeza?

                                                ¿Torno u horno?   

 

                

          René Magritte: La race blanche

 

 

 Cuenta el autor del libro del mes., Julián Barnes, sus tardíos comienzos en la cocina:.

 

Empecé a cocinar tarde. En mi infancia, el remilgado proteccionismo habitual rodeaba las actividades de las cabinas electorales, el lecho conyugal y el banco de la iglesia. No advertí la existencia de un cuarto lugar secreto —secreto, al menos, para los chicos en la familia inglesa de clase media: la cocina.

De ella salían mi madre y las comidas —comidas a menudo basadas en la producción del huerto de mi padre, pero ni el ni mi hermano ni yo hacíamos preguntas, ni se nos alentaba a formularlas, sobre el proceso de transformación. Nadie llegaba hasta el extremo de decir que cocinar era de mariquitas; era tan sólo algo para lo que no servían los varones domésticos. Las mañanas de colegio mi padre preparaba el desayuno —gachas recalentadas con jarabe dorado, beicon, una tostada—— mientras sus hijos se dedicaban a lustrarse los zapatos y a las tareas de la cocinaestufa: rastrillar las cenizas, rellenarla de carbón. Pero estaba claro que la competencia culinaria masculina se limitaba a estos escarceos matutinos.

Para bien, o para mal, los tiempos y las costumbres cambiaron. Como puede dar fe una colega, brillante implantóloga, cuyo marido optó por quedarse en casa, cuidar a sus dos hijos y cocinar. Su maestría en la cocina fue tal que el restaurante que abrió en una casona colonial de San Telmo se convirtió en centro de atracción de gourmets.

¡Qué tal!

Hoy, que ambos sexos de dentistas somos “ambidextros,” puede resultarles a ellas, y ellos, la lectura de El perfeccionista en la cocina. Se van a divertir todos y todas, porque se ríe Barnes de toda la constelación y, sobre todo, del hombre en la cocina.

 

 

Guillermo Roux: ¡Algunas parecen no tener cabeza!

 

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