La página de la odontóloga

El papel cada vez más preponderante de la mujer dentro de la odontología nos lleva a considerar la creación de esta sección exclusiva para las colegas

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        abril 2012  

 

¿Tienen sentido del humor negro las colegas?

 

 

¿Tienen siquiera sentido del humor? Quizá me odien un poco por esta pregunta, mis queridas lectoras, pero realmente pongo en duda el sentido del humor en las mujeres – con honrosísimas excepciones, que ríen hasta de mis chistes. Pero no tengo ninguna duda de que carecen del sentido del humor negro. Creo que fue una de las causales de divorcio invocadas por mi segunda esposa. Que además no podía entender de qué se reía la rubia con la que me pescó in fraganti.

No diré, a lo machista, que las mujeres no tienen sentido del humor. Lo que pongo es que la mayoría de las mujeres no tienen sentido del humor, y del negro ni que hablar, que el único negro que les gusta es el morocho tanguero de la esquina. Pero debo aclarar un poco. Las mujeres  bien que saben reírse, por ejemplo, cuando otra dice que el hombre procura actuar como un ser humano civilizado en vez del bicho pueril que en realidad es. Aunque no sé si eso es humor, o sólo una manifestación de su desprecio por la  subespecie denominada hombre, objeto natural de la risa cuando se ríen de él.

No soy de los que dicen que la mujer padece el síndrome de la matraca (una sola neurona… y calcificada), entre otras cosas porque mi novia actual me molería a palos o me cortaría los víveres (que debo pensar qué considero peor).

Muchas veces, el hecho de que a los hombres y a las mujeres no les hagan gracia las mismas cosas, ha sido interpretado como falta de humor de ellas, cuando no se ríen de cualquier tontería. En realidad, dicen investigadores de la Universidad de Navarra, esto se debería a diferencias en sus respectivos cerebros: a los hombres les basta con que el chiste sea absurdo; las mujeres necesitan que sea divertido.

[Momento, digamos, culto y, digamos, prescindible.- Para poder disfrutar de un chiste es necesario que el cerebro utilice varias áreas, las relacionadas con la decodificación de las palabras que escuchamos o leemos, las emocionales para darle sentido y generar emociones placenteras y las más evolucionadas como son los lóbulos prefrontales. La emoción placentera, le otorga un neurotransmisor que se conoce como la hormona de la felicidad, la dopamina, que enciende una zona del cerebro emocional relacionada con el placer, el núcleo accumbens, y desde aquí la dopamina llega a la corteza prefrontal, en donde lo absurdo o inesperado del relato o remate final del chiste, hace que liberemos una carcajada y nos sintamos alegres. Las mujeres, prestan mayor atención a las palabras y al contenido semántico de lo gracioso, utilizan más la región prefrontal y la memoria de trabajo para captar, manipular y comparar los elementos del chiste con datos almacenados en la memoria. Si bien en ambos sexos es necesario almacenar, manipular y comparar elementos para captar lo absurdo, en el caso de los hombres tan solo lo ilógico es suficiente para hacerles surgir su sentido del humor

 Pero más allá de las diferencias, es indudable que reírnos nos hace bien a todos. La ciencia también nos demuestra que las personas con mayor sentido del humor, poseen un sistema inmunológico más sano, que tienen menos posibilidades de sufrir infartos o ACV, sufren menos de dolores y viven más. Motivo suficiente para que nos propongamos liberar dopamina y activar el núcleo accumbens cada día al menos por 15 minutos.]

Utilizando neuroimágenes del cerebro se observó que, en una misma situación humorística, al ver el absurdo se iluminan distintas zonas del cerebro según el sexo. En el de las mujeres (claro que tienen), se iluminan más zonas porque captan más detalles; los hombres, quizá más prácticos, captan lo esencial y necesario y no dejan que los detalles los distraigan del fondo humorístico.

Siendo así, ¿cómo podrían las mujeres disfrutar del humor negro si se quedan en los detalles macabros en vez de captar la broma general? Los hombres simplemente captan lo absurdo o loco de la situación y se ríen de ello.

Sin embargo, me dirán, es sabido que las mujeres suelen buscar en los hombres que tengan sentido del humor. Puede ser porque buscan lo que no tienen, o porque saben que pueden esperar más de quien lograr vencer su barrera de la risa, y alguna que otra.

Ninguna mujer quiere un tipo serio, amargado, agrio, dramatico que se lo toma todo en serio. Un hombre con sentido del humor se relaja y ayuda a relajarse, es más bien optimista y no se deja abatir fácilmente. Y si es capaz de contar chistes es capáz de decir piropos y halagos. Lo mas rico que hay después de hacer el amor con alguien es reírse juntos. Los chinos no preguntan ¿vamos a la cama?, sino ¿vamos a reír juntos?

Quizá, como decía una feminista amiga mía, a los hombres no les interesa más que una sola cosa, y si se ríen o no las mujeres, les importa un rábano.

Bender, en 1959, se preguntaba, ¿por qué la humorista femenina es una rara avis? Sara Escudero, ganadora del V Certamen de Monólogos ‘El Club de la Comedia,’ que abandonó después de tres años la carrera de Medicina en Salamanca para trasladarse a estudiar teatro en Madrid,  dice que éste es un mundo en el que las mujeres “todavía tienen que demostrar su sentido del humor.”

Si lo tienen ustedes, colegas lectoras, quizá disfruten lo que sigue, lo que quieren decir cuando dicen…

 

Aventurera (se acuesta con cualquiera) - Atlética (sin tetas) - Apariencia normal (fea) - Sonrisa contagiosa (se chupa todo) - Emocionalmente estable (medicada) - Feminista (gorda o con bigotes) - Espíritu libre (drogadicta) Mente abierta (desesperada) - Extrovertida (gritona y embarazosa) - Apasionada (sensiblera) - Voluptuosa (muy gorda) - Osamenta sólida (muy muy gorda) - Busca amigo del alma (a la pesca)

 

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