TEATRO DEL MES

 

 

                                                      Mustafá   

Mustafá está próximo a cumplir 100 años y goza de buena salud y vive en Buenos Aires. Desde que Pascual Carcavallo la estrenó en el Teatro Nacional Mustafá, de Armando Discépolo con Rafael José de Rosa , la pieza no ha perdido interés.

 

Es un sainete en tres cuadros costumbristas, donde los inmigrantes veían pintada su propia estampa sin que les molestaran los  rasgos exagerados, caricaturas con amor. Pero trasciende el hecho de que con Mustafá, Discépolo iniciaba el nuevo género nuestro, el grotesco criollo.

La acción relata las peripecias de Mustafá, el padre de una familia de turcos laburantes, en conflicto con un italiano cuyo hijo pretende casarse con la hija del turco.

En Mustafá, su análisis provee de claves fundamentales que explican la transición del sainete al grotesco criollo, pero también ayuda a proyectar la ideología del texto.

Como la obra se divide en tres cuadros, la acción también se desarrolla en tres variaciones de un mismo espacio: las habitaciones que ocupa la familia de Mustafá en un conventillo.

 En Mustafá el escenario se configura con lujo de detalle naturalista que caracteriza claramente la clase social de los habitantes y el tipo de objetos que es posible encontrar en sus hogares en esa época. El espacio funciona como una fotografía y se transforma en un signo del estatus social y económico que la familia posee dentro de la sociedad.

El decorado del conventillo descrito con detalle por el autor ha sido muy bien adaptado al lugar en que representan la pieza los jóvenes integrantes del Artaca Grup, en Espacio Abierto, Carabelas 255, los domingos a las 19.

Estos promisorios actores han comprendido la intención política y la transmiten en la sordidez de un conventillo que ya no es luminoso recinto cargado de plantas y flores. Queda a la vista la carga de connotaciones negativas en la confrontación entre el turco y el italiano por un disputado billete de lotería.

En un ambiente asfixiante. Me dio gusto la juventud del público que puede asomarse a una historia muy real, probablemente la de sus propios antepasados inmigrantes. Se ríen los espectadores, conscientes o no de que está viendo ,muy bien  puesto su propio pasado.

Dos recomendaciones finales: a los lectores de Universo, que se acerquen a su pasado  próximo y al ser de Buenos Aires. A los diestros actores, que se alejen del texto, porque choca al oído joven el vocabulario y la pronunciación marcados por Discépolo. Ni tanto ni tan poco.

Ejemplo: MUSTAFÁ.-… Jintina istá lejus Durquía, muy lejus... Badre tuda la noche driste borque falta mucho Durquía. Falta veintiséis años. Saliú joven con Gosdandina ricién gasadu. Gosdandina linda andunce, linda cume Sarita hura. Mustafá istaba bobre e quere gana mucha blata para cumpra vistido y brillande a durquita quirida. Bor eso salió Durquía y vino Mériga. Viaje largo, tercera con baisano bobres que buscan blata leju Durquía.

La lengua es un factor de incomunicación con los espectadores contemporáneos. Seguramente, Don Armando se adecuaría a la realidad actual, sin desvirtuar la melancolía del turco por tantos años de ausencia de su  patria. Mustafá simboliza, se ha dicho, una humanidad desterrada física y psicológicamente en búsqueda de la tierra prometida.

Mustafá va más allá del sainete, sin llegar a la tragedia, el final no es trágico, sino que más bien se refiere a la consolidación de razas operada en nuestro país.

El elenco está integrado por Adrián Cardoso (Mustafá); Pablo Juan (Gaetano); Marcelita Chiesa (Constantina); Javier Maldonado (Pepino); Giuliana Paz (Sara); Javier Schonholz (Omar); Facundo Blanc (Elías), en papeles que fueron representados por figuras como Miguel Ligero, Niní Gambier, Fernando Vegal, Alfonso de Grazia, Oscar Martínez, Alicia Zanca y Pacheco Fernández.

 

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                                “Claveles Rojos”

 

 

El sábado 14 de septiembre  vi el reestreno de “Claveles Rojos”, de Luis Agustoni.

No se la pierdan mis buenos amigos lectores, porque es muy buen teatro del bueno y tradicional, que toca un tema jurídico y psicológico con sapiencia, buen gusto y teatrismo del mejor. Gran elenco, excelentes actuaciones. Y no digo más, véanla.

Se sale con la satisfacción de haber visto buen teatro.

 

En el Teatro El Ojo, Tte. Gral. Juan D. Cangallo 2115. Tel. / Informes: 4953-1181. Entrada $60  // Funciones: Todos los sábados a las 20.

 

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