Teatro del mes (marzo 2012)

 

Espectros

 

Espectros, pieza teatral de Henrik Ibsen estrenada hace 130 años, pertenece a una etapa suya de realismo socio-crítico, en la que cuestiona los fundamentos de la sociedad burguesa y genera grandes polémicas, grandes escándalos y aun prohibiciones. Este drama fue rechazado en su estreno en Berlín y vedado durante quince años en Noruega, considerado disoluto y revolucionario.

Las culpas de los padres recaerán sobre los hijos, para comenzar, y las hipocresías de la sociedad deben ser desterradas, para seguir, sería el mensaje que el joven y meritorio director Mariano Dossena se esmera con gran destreza por hacernos creíble en su versión en cartel en el Centro Cultura de la Cooperación. Bien merece que la recomendemos en nuestras páginas, y lo hacemos con gusto y con salvedades.

Está bien transmitida la hipocresía de la moral victoriana (y no sólo la victoriana), con la exigencia a una esposa engañada e ignorada que busca infructuoso consuelo en un pastor protestante que, a su vez, se consume de deseos, pero se reprime y se miente como todo el mundo y rechaza a la mujer insatisfecha que lo busca abiertamente. Me hubiera gustado verlo acercarse más a la protagonista, que es mucho menos que lo actuado excesivamente cerca por el hijo. (¿Mensaje edípico? ¿Desconocimiento de la relación real entre un hombre y una mujer o entre un hijo y su madre?)

Muy bien puesta la escena, con el correcto tono realista, pese a la exigüidad del espacio, y podría simbolizar la tapadera pulcra de la hipocresía que esconde vicios secretos e innombrables. Inclusive esconde una enfermedad venérea como posible causa de la locura que el hijo Osvaldo heredada de su  libertino padre, el fallecido capitán Alving. [Por algo, Echegaray escribió con el título El hijo de Don Juan (1892), esta versión libre de Espectros.]

Respetabilidad en la superficie, fachada austera, religión mentirosa y agobiante, biombos de la infidelidad, la hipocresía, la sífilis, que tapaban (¿tapan?) la libertad de los sentimientos y de las inclinaciones y deseos individuales.

La Sra Alving, en la segura interpretación de Inghrid Pallícori,  funda un orfanato en homenaje al muerto para plegarse a la falsedad dominante, pero trata inútilmente de seducir al pastor Manders, bien actuado, aunque personalmente hubiera qurido que revelara más el humano deseo que reprime. [Ibsen se casó con Susannah Thoresen, hija de un clérigo protestante.]

Osvaldo, buena actuación de Walter Quiroz, pintor no muy exitoso, adicto a la bebida por causa de o como excusa por su enfermedad, pretende romper con la falsedad reinante y hasta casarse con la hija ilegítima de su padre, el capitán Alding. (En el texto, no capto bien el proclamado amor, o algo así, de dos jóvenes que no se han visto por larguísimos años.)

En cuanto a la medio hermana, Regina, en una de las escenas recortadas del original, era señalada como “físicamente desarrollada” ya en la época de su confirmación, dice el pastor, que ni siquiera debiera haberlo notado, si fuera todo lo puro que pretende mostrar su fachada.

Los "espectros" del pasado sobrevuelan las escenas y las vidas. Son los espectros heredados, viejas creencias de nuestros ancestros que arrastramos y que nos dificultan la libertad. Los fantasmas que se pretendió esconder asoman a cada paso. ¿No será que los llevamos dentro, ocultos por la máscara cotidiana? ¿No serán los “espectros” nuestras propias inhibiciones y culpas? ¿No debió la Sra Alving enfrentar al marido o dejarlo en vez de someterse a los dictados del sacramento?

A nuestras lectoras quizá les interesen estas palabras del gran dramaturgo noruego:

“Existen dos códigos de moral, dos conciencias diferentes, una del hombre y otra de la mujer. Y a la mujer se la juzga según el código de los hombres. [...] Una mujer no puede ser auténticamente ella en la sociedad actual, una sociedad exclusivamente masculina, con leyes exclusivamente masculinas, con jueces y fiscales que la juzgan desde el punto de vista masculino.”

Recomendamos ver esta obra y, seguramente, los jóvenes reirán (con la sana risa de los jóvenes modernos presentes en las funciones semanales), pues está aprendiendo a vivir sin los dobleces aquí representados excelentemente, sin ver más una pugna entre el mandato religioso de sufrir como opuesto al mandato mayor de ser feliz.

 

Todos los viernes y sábados a las 23 hs. se presenta  “Espectros” de Henrik Ibsen, interpretada por Ingrid Pelicori, Walter Quiroz, Marcelo Bucossi, Horacio Acosta, Iride Mockert, cantante en vivo de Joaquín Rodríguez Soffredini (contratenor) producción de Pablo Silva y dirección general de Mariano Dossena (“El Tiempo y Los Conway” y “Los Invertidos” -cuatro nominaciones al ACE-). //  En el Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543 / Tel - Informes: 5077-8000 y 5077-8080. Entrada $60.

 

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