El edificio Yacobián (عمارة يعقوبيان), de Alaa Al Aswany:

 

 

El Dr. Alaa Al Aswany (1957-), nacido en El Cairo, hijo de un abogado novelista, graduado como dentista en la Universidad del Cairo (1980) y en la Universidad de Illinois (1987), además de ejercer su profesión en su ciudad natal en Egipto, ha sido un autor exitoso, lanzado a la fama con su novela El edificio Yacobián (2002). Habla árabe, inglés, francés y español y ha publicado en 24 idiomas de todo el mundo. Tiene una práctica activa que combina con la carrera literaria independiente, sin depender de ayuda del Estado.

¡Chapeau al colega!

Este colega – intrépido y elocuente partidario de la reforma democrática en su país –  comparte con nosotros, además, su apasionado interés por la literatura latinoamericana, tanto que decidió aprender castellano para leer a García Márquez en su lengua original, autor del que, en la librería Diwan, en el barrio exclusivo de Zamalek, en El Cairo, hay una  estantería completa dedicada a García Márquez

Escribió un periodista: “Este hombre corpulento pero de maneras suaves y carácter extraordinariamente amistoso, no encuentra la manera de hacer una pausa en la conversación para salir a fumarse un deseado cigarrillo, ha provocado un terremoto literario y social en su país.”  

 

 

El edificio Yacobián

 

La novela de este mes fue una obra contundente  que sacudió la sociedad egipcia rompiendo tabúes y detallando sin disimulos la corrupción, el sexo, la represión policial, la miseria, el fanatismo y la hipocresía moral y religiosa. Una serie inolvidable de personajes, unos en cómodos apartamentos burgueses y, otros, en viviendas lumpen en el tejado del mismo edificio de diez pisos, sirven a Al Aswany para diseccionar el Egipto moderno y poner en evidencia los males que eran endémicos en ese momento. [En la terraza hay cincuenta departamentos de un ambiente de dos metros cuadrados, que fueron usurpados por los inmigrantes del campo egipcio, que buscaban trabajo en Cairo; como nuestros “cabecitas” en las villas.]

Su dibujo de El Cairo es sensacional y todo amante de la ciudad disfrutará con su impagable descripción. "El Cairo es una ciudad muy literaria", dice el escritor. "Además, cuando una sociedad tiene problemas reales y graves y se halla en un momento delicado y convulso, usualmente es un muy buen marco narrativo. Rusia produjo algunas de sus más grandes novelas en el periodo prerrevolucionario. El Cairo actual es tan buen escenario literario como aquél".

Construido en 1930, el edificio Yacobián, que se encuentra en el centro comercial de El Cairo; es un inmueble Art Deco lujoso que refleja la compleja estructura de la sociedad egipcia actual. En él tuvo su estudio de abogado el padre del autor y en él instaló su primer consultorio dental. Se trata de un edificio en decadencia donde siguen viviendo algunos miembros de la vieja aristocracia, los nuevos ricos que se han instalado en el centro, políticos corruptos y, los pobres que ocupan los sucuchos del tejado.

Entre los “héroes” se destacan: “con refulgentes dientes postizos,” Zaki Bey el Dessouki, un ingeniero de más de sesenta años, un hedonista alcohólico, cosmopolita y mujeriego que echa pestes de Nasser y la revolución del 52 y suspira por los viejos tiempos del Club Gezira y mantiene su piso para los encuentros con sus amantes; el portero Shazli y su hijo Taha, un joven demasiado inteligente que tras ver rechazado su ingreso en la policía se hace militante islámico radical, es detenido, torturado y violado y acaba de terrorista; Busayna, novia de Taha, que acaba de perder a su padre y que para ganarse la vida se deja manosear por su jefe a cambio de unos billetes que le sirven para mantener a su familia; el intelectual homosexual y codirector de un periódico, Hatim Rasheed, que se dedica a depredar en los bares de alterne gay; Hagg Azzam, un político corrupto y uno de los hombres más ricos de El Cairo, miembro del Parlamento por el partido en el poder, involucrado en el tráfico de drogas.

A partir de las vidas cruzadas de estos habitantes variopintos, el autor crea un microcosmo que refleja su país lleno de contrastes y toca temas tan actuales como la discriminación de la mujer, las diferencias sociales y  el auge del fundamentalismo.

 

El edificio Yacobián

 

La mirada de Al Aswany, a la vez implacable y tierna, con una deslumbrante facilidad para describir a gente tan variada, no es ajena a nuestra profesión, la odontología. Dice Al Aswany, "ayuda mucho a conocer a las personas, y además me permite ser independiente económicamente, algo vital para un escritor en Egipto ".

Al Aswany considera que los males de Egipto son consecuencia de la falta de democracia. "Tengo una mirada médica [odontológica] sobre eso: la falta de democracia es la enfermedad y lo otro, la corrupción, la pobreza, el fanatismo, son las complicaciones de esa enfermedad, resultado de decisiones equivocadas en el tratamiento.

En una dictadura siempre se ofrece una imagen gris e hipócrita. Sólo en democracia puede mostrar la gente su imagen real. Al Aswany utiliza democracia no como un adjetivo sino que toma un criterio muy determinado para decir si un régimen es democrático o no; si hay elecciones libres, respeto a los derechos humanos, si no hay detenidos sin juicio...

Sorprende la agitada vida sexual de los personajes. El novelista, que admira al polisexual cuadro del Cuarteto de Alejandría, acota "la gente es así en todas partes, el sexo se usa para muchas cosas aparte del placer, es esencial para la gente y por tanto lo es también para el novelista". La religiosidad y el obligado decoro de las mujeres hacían suponer que eran más mojigatos. "Eso es culpa de la mirada turística. Siempre hay una diferencia entre la imagen y la realidad en una dictadura.” El novelista subraya que el pueblo egipcio es más tolerante de lo que parece. "Hemos convivido con todo tipo de gente y la historia nos ha hecho muy flexibles".

“En mi novela, el personaje de Taha muestra cómo alguien llega a terrorista: no nace sino que se crea a base de injusticias y humillaciones". La cruda forma en que describe las torturas y vejaciones del joven en comisaría -sodomizado diez veces- hace raro que las autoridades de entonces dejaran tranquilo a Al Aswany. Por otro lado, a los fundamentalistas no les debe hacer gracia su mirada escéptica de la población egipcia (incluido el corrupto sheikh que trata de justificar un aborto con religión).

La novela ha llegado al cine en una producción de tres millones de dólares. La película de Marwan Hamed fue filmada en 2006 y mantiene una gran cercanía con la novela, aunque algo popularizada. Ha provocado controversia, y disgusto de parte del Gobierno de su momento. Ha sido censurada en varios países árabes, entre ellos Túnez.

Quien quiera leer el libro o fragmentos, acuda a:  

 http://www.quedelibros.com/libro/67299/El-edificio-Yacobian.html

 

 

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