HISTÓRICAS     

  Dentistas del siglo XVI

   Primavera   Giuseppe Arcimboldo, siglo XVI Louvre, Paris.

Obsérvese que está realizada con flores y más flores

  

 

 [Por la época de Giuseppe Archimboldo], la práctica de la odontología la ejercían dentistas ambulantes que se instalaban en las calles los días de feria para ejercer su arte, que consistía no sólo en extraer dientes y aliviar el dolor de muelas, sino que aprovechaban para cortar el pelo y afeitar, curar fracturas y heridas recientes o aplicar pócimas calmantes.

Algunos se servían de un simple tonel como  mesa de trabajo, y otros más sofisticados se anunciaban con carteles de propaganda, utilizaban mesas para colocar las pócimas y los instrumentos, e incluso contaban con un alambique para destilar los brebajes con que aliviar los males de los pacientes, e infinidad de fórmulas y elixires dedicados al cuidado de la dentadura.

Entre los remedios más populares para mantener y aumentar la blancura de los dientes, destacaba la mezcla de vino blanco y zumo de hinojo, que tras hervirse aplicábase como enjuague oral, o la mezcla de adormideras, opio, beleño, y alumbre como tratamiento al dolor de dientes y muelas.En cuanto a la forma de operar, lo hacían de pie, rodeados de un corro de admiradores que observaban atentamente al barbero como manejaba sus dedos con tan sólo la ayuda de un gatillo.

 

En tales circunstancias, era muy corriente que algunos saqueadores, aprovechasen la forzosa distracción del paciente para limpiarle los bolsillos sin que se percatasen los que allí se concentraban.

Pero esta forma de trabajo se vería entorpecida por la promulgación de varios decretos que exigían a los barberos un examen previo de capacitación profesional para ejercer legalmente el arte de sacar dientes y muelas. Fue así como la odontología comenzó a progresar y poco a poco ser considerada como ciencia, e incluso muchos médicos y cirujanos interesados en la materia se  especializaron en las prácticas dentales actuando en hospitales como dentistas.

De especial relevancia cabe citar al médico Ambrosio Paré, que fue el primero en introducir en odontología la implantación y reimplantación de dientes a lo vivo, trató la caries a base de restauraciones y enriqueció el instrumental con útiles de su invención como el abrebocas y el pelícano para las extracciones.

Andrés Vesalio, contemporáneo de Paré, escribió su famoso tratado “De Humanis Corporis Fabrica”, en el que hace indicaciones muy interesantes sobre el último molar.

En contraposición al interés acontecido por algunos médicos de la época, es curioso mostrar el desprecio que en aquellos tiempos se tenía a la dentadura y la facilidad con que se procedía a verificar extracciones. Incluso la orden monástica de San Benito castigaba las infracciones del ayuno cuaresmal con la extracción de un diente.

Podemos decir que el siglo XVI es el Siglo de Oro de la odontología, pues los procedimientos para la obturación de la caries y la construcción de aparatos para la prótesis dental hicieron ya un considerable progreso. A pesar de todo, esto no supuso la desaparición del barbero callejero, ya que la práctica dental siguió ejerciéndose por dentistas ambulantes que continuaban extrayendo muelas por las calles y plazas en los días de mercado. (Revista Odontológica Granadina, Vol 9 Nº 1 enero-abril 2008) (Transcripción textual.)

                    

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