HISTÓRICAS     

  

Publicidad de otrora

 

La publicidad de antaño, en Francia, tenía mucho en común con la de hogaño en cualquier parte. ¿O era más inocente? Porque no tiene nada de pecaminoso hacer saber que uno está ejerciendo en Lyon o en París y en qué dirección exacta y en qué horario, o, si uno es un dentista itinerante, por qué poblados piensa pasar próximamente. Claro, si agrega los productos que utiliza o haces promesas que no se pueden cumplir o cuánto costará, cambia el criterio y comienzan a parecerse a los dentistas transgresores de la actualidad.

Porque hoy, como lo mostramos en GREMIALES de enero, ¡¡¡¡¡se ofrecen descuentos en tickets de los supermercados!!!!!

¡¡¡¡¡Eso es publicidad!!!! ¡¡¡¡Eso sí que es marketing!!!!

Un desconocido, un recién recibido, alguien trasladado de otra ciudad, o el caso de Pierre Fauchard, que dejó la vida trashumante para ejercer en el corazón de París, lógicamente apelaron a la publicidad para hacer conocer los cambios, las ausencias y regresos, las vacaciones, etcétera.

Si se revisan los diarios de provincias del s XVII, como en Toulouse el "Affiches et Annonces de Toulouse" o en Lyon el “Journal de Lyon," se verá que con frecuencia tiene un título que revela a las claras el tema central: “Afiches, anuncios y avisos de…,” Igual que en uno parisiense, aparte de los muchos con otros títulos, tan abundantes que agotarían a cualquier investigador apresurado.

Son una fuente inagotable para los historiadores y han permitido conocer la existencia de un dentista como Botot que no aparece en ninguna lista, pero sí en los anuncios de los diarios.

Nota: Sobre ética puede leer más en Universo Odontológico de abril, con Epicteto y Erasmo.

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Brioché et cie

 

La familia Brioché, a lo largo de cinco generaciones contó con  una veintena de “opérateur pour les dents” y, entre  

ellos, algunos fueron marionetistas y todos contribuyeron a dar a conocimiento a Polichinela y de él recibieron los reflejos de la gloria familiar.

 

Antonio Carmelino .- Carmeline, a la francesa, fue una de las grandes figures de los orígenes de la odontología en Francia y, como muchos, se lució en el quartier du Pont Neuf en el s.  XVII. Nacido en Villafranca, Italia, en 1580, no vaciló en tomar partido por la Fronda, la lucha interna de la aristocracia, y defender una barricada allí en el Puente Nuevo. Fue poco después que en 1647 se había asociado a Torelli para la fabricación de mecanismos  teatrales. Elaboró su propio orvietan que no fue aprobado por la facultad. Pero fue casi sinónimo de operador,  a los que algunos designaban como los “carmelinos.”

 

El Grand Thomas fue el más célebre de los sacamuelas del Pont-Neuf, el más teatral de todos ellos. Llamado Jean Thomas, decía haberse recibido en San Cosme y debió su apodo precisamente a que era grueso y grande, de talla y de reputación. En 1767 obtuvo un certificado real que le permitía ejercer la profesión de dentista. [Para saber más de este increíble personaje, se puede volver unos números atrás de Universo Odontológico o leer Fauchard, dentista de la Ilustración y enamorado.]

 

Statue de François Joseph Talma, tragédien - © Norbert Pousseur 

Estatua de Talma en el

Hôtel de ville de Paris

 

François Joseph Talma, entre los más grandes de los actores  de Francia, ya mereció una nota en U.O, a la cual remitimos a los lectores y les rogamos que nos acompañen en ABRIL,o en MAYO, ocasión en que quizá terminemos esta historia de dentistas teatrales, incluido el célebre Lecluze que deslumbró al propio Voltaire, a quien atendió [Ver Fauchard.].

 

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