HISTÓRICAS     

   Pelícanos y  gatillos

Zoología parece esto, no odontología. Habría que ver que tienen los pobres animalitos con las muelas, que las atacan y derriban con entusiasmo. Ya griegos y latinos mencionan estas palabrejas, aunque para referirse al bicho volador y maternal o al felino sinuoso y reservado. Aquí el objetivo sería identificarlos como instrumentos de nuestra profesión, cuando nos da por radicales antes que conservadores.

Aunque el pelícano (pelekános) que lleva en su boca el alimento para las crías tiene origen griego, nosotros lo llevamos a la boca de otros para alimentar a nuestra propia cría. Quizá entre ambos haya una similitud de picos (con imaginación) y de ahí provenga su nombre. No obsta para que los anglófonos también de la pinza quieran apoderarse y la llamen “pullican” y deriven el sentido de “pull”, tirar o arrancar. Como que son “toothpullers” nuestros sacamuelas. Con alguna mención previa, habría sido el irlandés Charles Allen (The Operator for the Teeth, Dublín, 1685) el primero en dedicar espacio a su uso. Textualmente: “Hecho así el pelícano, si tienen en mente emplearlo, deben aplicar el garfio a la parte interna del diente que intentan extraer, que ese brazo esté exactamente ahí en el medio de ese diente, apoyando suavemente el puntal al otro ldo, tomando las debidas precauciones, para después tirar y sacar el diente. Pero póngase cuidado de no tirar oblicuamente, sino en línea recta con el diente hacia fuera, pues si se hace lateralmente, con presión accidental resultante hacia el vecino, con lo cual terminaría extrayendo ambos, o por lo menos aflojándolo demasiado al sano, haciendo demasiada fuera sobre el otro, que no es necesaria. Esto ocasionaría un dolor mucho mayor al paciente que el derivado de la técnica correcta. Esto es cuanto he pensado propio de explicar en lo concerniente a loa naturaleza y uso del pelícano; que si usted lo respeta puntualmente, nunca temerá la extracción bien hecha de un diente.” “Divido a los pelícanos en cuatro grupos principales, que son Pelícanos con un mango y su apoyo, pelícanos con dos vástagos y apoyos [instrumento doble con un eje central, descripto primero por W. H. Ryff, 1545] (a ambos se les agregan garfios de distinto tamaño, según el diente), pelícanos con tornillos sinfín, y con überwürfe o cubierta. Hay, además, pelícanos de formas especiales y dispositivos transicionales.”

La primera referencia parecería corresponder a Guy de Chauliac (1363) y el primer dibujo a la edición de Giovanni de Arcoli (1460). Describen en hierro un mango recto y un solo garfio, fijado mediante un tornillo remachado al vástago (como el eje sobre el cual se abren y cierran nuestras pinzas. El apoyo tenía una muesca bien acentuada para el calce. La cubierta que podía tener era de cuero o tela que redujera la presión sobre los tejidos blandos. Después llegaron los garfios intercambiables según el tamaño del diente. Después, en 1557, lo describí ¿yo? [Francisco Martínez, La materia de la dentadura y la maravillosa obra de la boca] y muchos más, Fauchard incluido.

El gatillo, que vaya a saber cómo lo metieron en este baile agresivo al pobre minino, tiene mayor similitud con pinzas.

La llave de Garengeot, o inglesa, o germana, es una mezcla de botador con mango transversal y pelícano que estuvo en uso hasta entrado el pasado siglo.

                       Horacio Martínez

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