HISTÓRICAS     

       Vida del Padrastro de la Odontología

 

Epitafio del “padrastro de la Odontología” : «El tésalo Hipócrates, originario de Cos, nacido de la raza inmortal de Febo, reposa aquí. Ha alzado muchos trofeos, venció las enfermedades con las armas de Higeia y ha adquirido gran gloria, no por azar sino por su ciencia». A eso agrega la biografía más conocida (Vita, de Sorano) que, sobre su tumba, una colmena de abejas daba una miel de virtudes terapéuticas.

Pocas certezas hay de la vida del “Padre de la Medicina”, a la que liberó de sacerdotes y hechiceros para darle estado de ciencia, catalogando enfermedades, definiendo la salud y buscando el diagnóstico y la medicación apropiada. No hay evidencia directa biográfica de Hipócrates, pues como dijo Kühn, “lo que ha llegado hasta nosotros son antiguas narraciones, todas ellas inciertas o espurias.” De las tres que tenemos, una es anónima, la más confiable que es atribuida a Soranus of Cos (Kühn). Eratóstenes (235 aC), sugiere como fecha de nacimiento de Hipócrates 460 aC, estudio hecho de la genealogía familiar. La isla de Cos es reconocida en el mundo por haber sido su tierra natal. Está ante la costa del Asia Menor, en el Dodecaneso, y formaba parte de la confederación ateniense y se hablaba la lengua dórica.

Los  discípulos de Pitágoras lo consideraban el hombre que unió la filosofía y la medicina. Separó la medicina de la religión (Celsus, De Re Medica), argumentando que la enfermedad no es un castigo infligido por los dioses, sino la consecuencia de factores ambientales, la dieta y los hábitos de vida.

No cabe dudar de la existencia de un Hipócrates, que fue  nombrado por Platón (Protágoras), que lo consideró el médico por antonomasia y creador de teorías sobre la enfermedad (Fedro). Aristóteles lo cita como un grande por su talento (Politica). Galeno lo nombra en varias de sus obras. La familia,  aristocrática y de médicos, afirmaba que por su padre Heráclido descendía de Esculapio (Asclepio,  asclepíadas).

Hipócrates II, el Grande, tuvo una hija que se casó con  Polibio, y dos varones, Tésalo, padre de  Hipócrates III y Draco, padre de  Hipócrates IV. El padre de Hipócrates se llamaba Heráclides y era médico, como los 15 ntecesores. Su madre se llamó Praxítela y fue hija de Tizane. Tanto sus hijos varones como su yerno, Polibio, fueron alumnos suyos.

La primera parte de su vida, hasta la madurez, se desarrolló en Cos, donde adquirió notoriedad, y después, como producto de un sueño, quizá a sus 21 años, partió a Tesalia, en Grecia. Alrededor de los años 419-416, hubo una gran peste en Tesalia, a la que se combatió y de la que dio cuenta en su tratado Epidemias, parte del Corpus Hippocraticum, obra que D. Pedro Laín Entralgo calificó como “hazaña democrática.” Ejerció en Macedonia (donde contó con la amistad del rey Pérdicas II), Calcedonia, Tracia y la isla de Taso, donde habría conocido a Tucídides..

Además, tuvo oportunidad de estudiar retórica con el filósofo Gorgias, en Larissa. En Abdera conoció a Demócrito de lo más brillante y peculiar de su época y que fue el primero en nombras el átomo.

Diversas fuentes afirman que su muerte en Larisa, adonde se había retirado, entre  375 y 351 aC, ocurrió cuando tenía 107 años, otras que eran 104 y otras más que fue a los 85 años.

                            The Dentist, illustration from 'The Complete Works of Hippocrates', 1932 (colour litho), Kuhn-Regnier, J. (b.1873) 

                                      Padrastro

Varios autores lo consideran uno de los más ilustres  pioneros de nuestra profesión. Quizá por eso, Eric Curtis le puso lo de “padrastro de la odontología al “padre de la medicina.” Él afirmó que los alimentos alojados entre los dientes eran responsables de la caries dental. Aristóteles subrayó especialmente la culpa de los alimentos dulces.  Nuestro “padrastro” sugirió extraer los dientes  flojos y cariados. Hipócrates también dio algunos consejos para el mal aliento, como un colutorio con esencia de semilla de anis, mirra y vino blanco. Según la Encyclopaedia Británica, Hipócrates dio detalles de métodos para tratar caries y gingivitis y para extraer dientes con un fórceps. Según la A.D.A., Hipócrates, en lo que escribió sobre odontología,  además incluyó la pauta de erupción dentaria y el uso de alambres para estabilizar los dientes flojos y los maxilares  fracturados. También un alambre al rojo podía servir para tratar dolores por caries.

Entre los múltiples escritos de Hipócrates, en el llamado De las afecciones, escribió: Los dientes se erosionan y pudren n parte por los humores y en parte por los alimentos, si por naturaleza son débiles y están mal fijados en las mandíbulas.”

Julio José Gonzáles Pérez, en su tesis de doctorado, afirma:

Numerosos autores proponen a Hipócrates como precursor de la implantación dental. Para ello aducen el párrafo dedicado a la “fractura del maxilar inferior sin desplazamiento” (De las articulaciones: 32) donde dice:

“En la fractura de la mandíbula inferior, si acontece que el hueso no está completamente roto y mantiene su continuidad se observará, no obstante, cierto resalte, en este caso se hace la coaptación por medio de los dedos comprimiendo desde el lado de la lengua y desde fuera. Si los dientes del lugar de la lesión son desviados o desplazados, es preciso, después de la coaptación, unirlos, el uno con el otro, no solamente dos, sino varios, hasta la consolidación, con un hilo de oro, preferentemente y si no con un hilo de lino” .

La misma maniobra sobre los dientes, la aconseja en el párrafo 33 dedicado a la “Fractura del maxilar inferior con desplazamiento”, donde dice que una vez hecha la coaptación de lo fragmentos se liguen los dientes, unos con otros como en el caso anterior.

Realmente, lo que se deduce de estos textos es la prescripción de “recolocar” los dientes si están desviados, es decir, “dislocados” de sus alvéolos, para después atarlos entre sí y favorecer la soldadura de la fractura.

Sería, pues, una reimplantación dentaria, lo que muchos siglos después Magitot en su clasificación de los injertos dentales llamó “injerto por restitución inmediata sin pérdida de sustancia” .

El diente no habría salido completamente del alveolo (o sí) y lo que se hacía era reintroducirlo y recolocarlo correctamente en la cavidad. La ligadura con hilo de oro o de lino contribuía a una doble función, por un lado inmovilizaba a la mandíbula y por otro consolidaba los dientes en su sitio.

Hipócrates afirmó que los dolores dentarios violentos en el maxilar inferior podían conducir a necrosis del hueso. Y que una dentera podía ser otro síntoma de la leucorrea.

                        

Homenajes

Entre los muchísimos homenajes recibidos después de su muerte, en la natal Cos, se habría de celebrar un culto heroico público, con sacrificios, todos los veranos en el aniversario de su muerte. Durante el festival se lee el epitafio en el templo en honor del dios Asclepio, el Asclepión. Era éste el hospital más famoso de entonces, spa que contaba con aguas minerales buenas para  enfermedades de la piel.

Allí se encuentra aún el plátano de Hipócrates, el árbol más antiguo de toda Europa, bajo cuya copa se dice que habría enseñado a sus discípulos. Hay también un museo, donde se exponen piezas vinculadas a Hipócrates, como bustos y monedas.

En monedas de bronce se conserva su retrato, de la época romana, donde se lo ve como un hombre calvo y barbado, con la inscripción de las dos primeras letras griegas de su nombre.

Un busto, del s. I, d.C., hallado en 1940 en Ostia, en la necrópolis de la Isla Sacra, lo muestra como un viejo barbado y calvo (calvicie que confirman sus biografías).

En una miniatura bizantina, Hipócrates  está con la cabeza cubierta con el borde derecho del manto, y tiene en las manos un libro abierto, donde se lee el más famoso de sus Aforismos: «La vida es breve, el arte es largo, la ocasión fugaz »

Vale la pena callar aquí para dar espacio a la meditación de esta frase.

 

                                                                       H. M.

 

Referencia.- Laín Entralgo, P. (1987): La Medicina Hipocrática, Madrid: Alianza Editorial.

 

 

 

                     Actitud profesional, según Hipócrates

 

Según Hipócrates, el médico debe adoptar una prestancia digna, manteniendo su persona limpia y sus vestiduras pulcras. Debe mantener celosa vigilancia sobre si mismo y decir tan solo aquello que sea absolutamente preciso, mientras conserva la calma para que su conducta inspire confianza al paciente. Agregó: Cuando entres en el aposento de un enfermo cuida de sentarte con decoro, mantener reserva, llevar bien compuesto el vestido, hablar con firmeza y concisión, mantener la calma, guardar los modales junto a la cama del enfermo... conservar el dominio de ti mismo, evitar toda confusión y estar pronto a hacer cuanto deba hacerse...     

Te exhorto a que no seas demasiado exigente sino que tengas cuidadosamente en cuenta la riqueza o medios de tu paciente. En ocasiones debes incluso prestar tus servicios gratuitamente; y si tienes oportunidad de servir a un extranjero que se encuentra en dificultades económicas, préstale plena asistencia. Pues donde existe amor al hombre hay también amor al arte".

             

                                                 H. M.

                                                                         

                                           

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                         LA LLAVE DE GARANGEOT     

                     

 Creada por René Jacques Croissant Garangeot (cirujano francés 1688-1759).

Dispositivo que constaba de:

1-Mango ,que podía ser de metal o de madera( ébano)

2- Cuerpo

3- Apoyo convexo

4-Garra

5-Bisagra (de la garra)

Se utilizaba en extracciones de molares, con el intercambio de la garra según la hemiarcada, trabajaba por movimiento de rotación.

Solo se tenia éxito si las raíces del molar a extraer no eran demasiado

divergentes o la pieza tenía problemas periodónticos para  su extrac-

ción completa sin fracturas.

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