HISTÓRICAS     

                  Papá Noel

El viejecito de ropas rojas y barba blanca que vemos en vísperas de Navidad en los shoppings de todo el mundo, se ha convertido en ícono cultural de la sociedad de consumo del tercer milenio. El sonriente personaje, que encanta a los niños, fue forjado a lo largo de los últimos diecisiete siglos, basado en la historia de un obispo que vivió en el siglo IV.

La ciudad de Mira, en el antiguo reino de Licia, actual territorio de Turquía, tuvo un obispo llamado Nicolás, célebre por la generosidad que mostró con los niños y con los pobres, y que fue perseguido y encarcelado por el emperador Diocleciano. Con la llegada de Constantino al trono de Bizancio ─ciudad que con él se llamó Constantinopla─, Nicolás quedó en libertad y pudo participar en el Concilio de Nicea (325). A su muerte fue canonizado por la Iglesia católica con el nombre de San Nicolás.[masc. del Gr. Nikholaos, lit. "pueblo victorioso," de nike "victoria" + laos "pueblo." El santo (obit. 326 aD) generó este nombre que se hizo popular en Inglaterra en la Edad Media, así como el fem. Nicolaa, Fr. Nicole. No se conoce la razón de ser de que en inglés Old Nick "el diablo," en uso desde 1643.]

Surgieron entonces innúmeras leyendas sobre milagros realizados por el santo en beneficio de los pobres y de los desamparados. Durante los primeros siglos después de su muerte, San Nicolás se tornó patrono de Rusia y de Grecia, así como de incontables sociedades benéficas y, también, de los niños, de las jóvenes solteras, de los marineros, de los mercaderes y de los prestamistas.

Ya desde el siglo VI se habían venido erigiendo numerosas iglesias dedicadas al santo, pero esta tendencia quedó interrumpida con la Reforma, cuando el culto a San Nicolás desapareció de toda la Europa protestante, excepto de Holanda, donde se lo llamaba Sinterklaas (una forma de San Nicolás en neerlandés).

En Holanda la leyenda de Sinterklaas se fusionó con antiguas historias nórdicas sobre un mítico mago que andaba en un trineo tirado por renos, que premiaba con regalos a los niños buenos y castigaba a los que se portaban mal.

En el siglo XI, mercaderes italianos que pasaban por Mira robaron reliquias de San Nicolás y las llevaron a Bari, con lo que esa ciudad italiana, donde el santo nunca había puesto los pies, se convirtió en centro de devoción y peregrinaje, al punto que hoy es conocido como San Nicolás de Bari.

En el siglo XVII, emigrantes holandeses llevaron la tradición de Sinterklaas a los Estados Unidos, cuyos habitantes anglófonos adaptaron el nombre a Santa Claus, que les resultaba más fácil de pronunciar, y crearon una nueva leyenda, que acabó de cristalizar en el siglo XIX, sobre un anciano alegre y bonachón que en Navidad recorría el mundo en su trineo, distribuyendo regalos.

En los Estados Unidos, Santa Claus se convirtió rápidamente en símbolo de la Navidad, en estímulo de las fantasías infantiles y, sobre todo, en ícono del comercio de regalos navideños, que anualmente moviliza miles de millones de dólares.

Esta tradición no demoró en cruzar nuevamente el Atlántico, ahora remozada, y en extenderse hacia varios países europeos, en algunos de los cuales Santa Claus cambió de nombre. En el Reino Unido se le llamó Father Christmas (papá Navidad); en Francia fue traducido a Père Noël (alrededor de 1390, del Middle English nowel, del Old French noel "Navidad," var. denael, del L. natalis (dies) "natal (día)," en Eccles. L. con referencia al nacimiento de Cristo, denatus, pp. de nasci "nacido."), nombre del cual los españoles adoptaron Papá Noel, que se extendió rápidamente a la América Latina.

VERSIÓN HUMORÍSTICA
 
Todos los años por éstas fechas se sufre una tremenda agresión global en la forma de publicidad de este gordinflón que todo lo invade. Santa Claus, Papá  Noel, etc., son sólo seudónimos del mismo personaje, que es una herramienta
de publicidad y manipulación para las mentes de millones de niños de todo el mundo.

Para este invento de la multinacional Coca-Cola, en los años 30, se escogió a un ignoto San Nicolás de la tradición nórdica, y que originalmente se paseaba vestido de obispo o como duende un tanto desaliñado. Luego lo enfundaron en un prolijo atuendo con los colores corporativos (rojo y blanco) y aquí está. Cada vez más instalado.

Desde entonces, varias generaciones de infantes han sido machacadas por esta  publicidad, hasta tal punto que se piensa que este producto publicitario verdaderamente representa valores navideños, universales, y que todo ser humano debería aspirar a tener.

En oposición a ello:

Hay tres ancianos venerables que llevan dos mil años con su PYME, y están sufriendo la asimétrica agresión de los medios masivos cooptados por la marca y que amenaza destituirlos del histórico honor de ser los portadores de regalos más representativos para expresar el amor universal.

Reivindicamos la figura de los Reyes Magos porque:

1. Los Reyes Magos son un símbolo de la multirracialidad y nunca han tenido problemas de inmigración.
2. Los Reyes Magos tuvieron un papel destacado en la Navidad; Santa Claus es un trepa que trata de aprovecharse del negocio de otro puesto que no participó en nada en los acontecimientos de la Navidad.
3. Si no existiesen los Reyes Magos, las vacaciones se acabarían el 2 de enero.
4. Los Reyes Magos son ecológicos, utilizan vehículos de tracción animal que con su estiércol contribuyen fertilizar el suelo (nada de trineos voladores ni boludeces que no existen...).
5. Los Reyes Magos generan un montón de puestos de trabajo entre los
ayudantes, carteros y demás gente que prepara los pesebres a su paso.
6. Cualquier naboleti borracho puede hacer de Papá Noel, pero no cualquiera puede hacer de Reyes Magos, puesto que se necesitan, al menos, el espíritu colaborativo de tres voluntades.
7. Los Reyes Magos fomentan la industria del calzado y enseñan a los niños que las zapatos se deben lustrar al menos una vez al año. Por contra, el gordito exige que se le deje una media; prenda muy proclive a servir de arma bacteriológica.
8. Los Reyes Magos planifican concienzudamente su trabajo y se retiran discretamente cuando acaban la función; el gordo sigue haciendo papelones, todo transpirado, sudoroso, cuando no, borracho.
9. Santa Claus vive en el Polo norte y por eso es un solitario medio amargado, en cambio los Magos son del Oriente de las Mil y una Noches, cuna de la civilización. O sea, tienen más experiencia.
10. Los Reyes Magos saben de todo. En cambio Santa Claus no sabe otra cosa  que agitar estúpidamente una campanita.
11. Los Reyes Magos son agradecidos, siempre se llevan las comidas que se les preparan para ellos y para sus camellos.
12. Sin los Reyes Magos no se habría inventado la Torta de Reyes.
13. Finalmente, Santa Claus se pasa la vida diciendo '¡Jo, jo, jo!'. Risa forzada y sin sentido. Señal de boludez.

[Comentario humorístico enviado por Coco Vignolo]

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