HISTÓRICAS     

                           

             ¡MARCHE UN NAPOLEÓN!

 

El gran Napoleón fue derrotado en la batalla de Waterloo. No fue fácil para ganadores ni para perdedores. ¿O se puede hablar de triunfo cuando en el campo de batalla quedan 50.000 hombres?

Después de esa carnicería, los rapiñadores recorrieron el terreno para despojar a los muertos allí yacentes de cuanto tuvieran de valor, incluidos los dientes. Porque los dentistas compraban esos dientes recogidos en el espoliario y los usaban ya para trasplantes, ya para dentaduras postizas. Eran mucho mejores que los dientes tallados en trozos de marfil o de hueso o que los más “modernos” de pasta mineral que se deshacían en la boca (hasta que se inventó la porcelana del tipo de la usada actualmente).

Por su origen, fueron denominados “dientes de Waterloo”, como cuenta Cyril B. Kanterman.* Pero que nosotros (Bruzzo yMartínez) preferimos denominar “napoleones” por las reminiscencias que evoca el término (numismáticas, etílicas, guerreras) y que podríamos 

extender a los profanadores de tumbas que proliferaban aún en el siglo siguiente. Así se vio a Boris Karloff en un filme personificando a uno de los más conocidos ladrones de dientes, un tal Murphy. Y en “El Imperio del Sol” (J. G. Ballard) llegamos al siglo veinte, a los violadores de cadáveres flotantes que pulularon en el río cuando la guerra en China produjo enormes matanzas.

La necesidad de piezas anatómicas para los médicos profesores de anatomía y de piezas para las prótesis en el caso de los dentistas hicieron que los ojos se cerraran a una flagrante falta ética. Ese mercado lúgubre y negro fue tolerado por una necesidad que hoy ya no existe. Los perfectos dientes postizos artificiales de la actualidad sólo serán superados cuando la ingeniería genéticas permita producir dientes naturales en la boca desdentada. Entonces, los odontólogos ordenaremos “¡marche un napoleón!” y nacerá un diente natural nuevo de las encías.

*En un artículo reproducido en esa brillante Revista del Museo de la Facultad de Odontología que dirige el Prof. Orestes Walter Siutti.

 

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