HISTÓRICAS     

    Un gran paso hacia el poder del saber

 

Bacon señaló los dos pasos que existen para descubrir la verdad. Uno es precipitado y erróneo. El otro transcurre por la interpretación de la Naturaleza, que “de los sentidos y de los hechos particulares hace salir los axiomas, elevándose progresivamente para llegar a los principios más generales.” Es el camino de la inducción.

No es que un camino utilice la experiencia y el otro, no. También la lógica aristotélica -- esencialmente deductiva --, partía de observaciones empíricas (una experiencia superficial, unos pocos hechos particulares), pero se pre­cipitaba rápidamente a la generalización. Caía o podía cvaer en el bache de los prejuicios o “ídolos” de la mente.

La obra más importante de Francis Bacon, el Novum Organum (1620) tiene su punto de partida en el reempla­zo de la lógica de Aristóteles por una nueva lógica experimental e inductiva, una nueva forma de acceso a la verdad, que parte igual­mente de las sensaciones y de los hechos particulares, pero que asciende de un modo continuo y progresivo la escala de la gene­ralización hasta llegar proposiciones, a los principios más generales.

William Hogarth fue el primero en realizar con sus cuadros una suerte de cuadro de historieta, y aprovechó para resaltar con amargo humor la hipocresía de sus tiempos. Por ejemplo, en el Matrimonio a la moda se está realizando la entrega venal de una joven a un aristócrata estragado (este “galán” aparece a la izquierda nuestra, a la derecha de la acongojada joven) por el uso de mercurio para tratar las enfermedades venéreas, lo cual es sabido que causaba destrozos en la boca. Hogarth lo remarcó con cruel humor negro. U. O. pone así la nota de humor prometida en medio de tan serio texto.

Los ídolos de la mente

Los “ídolos” de la mente baconianos fueron la bisagra, la ATM que hizo abrir la boca de asombro y que aún hoy tienen una vigencia muy superior a la que puede imaginar el lector que lea esto desprevenido. Son las tendencias del intelecto humano a los errores y a los prejuicios, y que ocultan el verdadero sa­ber. Son, innatos o adquiridos, nociones e imágenes falsas que usurpan la mente. Lo prevengo: tómese su tiempo y medite todo cuanto hay detrás de los cuatro tipos de ídolos. Son oro puro para el investigador responsable.

  Los idola tribus (Idolos de las Tribus)

  Los idola specus (ídolos de la caverna)

  Los idola fori (ídolos de foro)

  Los idola theatri (ídolos del teatro)

Ídolos de la tribu

Son los más importantes, por generalizables a todos los hombres. Se expresan, por ejemplo, en la tendencia intelectual a considerar que las cosas existen en un gra­do de orden y de igualdad mayor del que en realidad se encuentran, un ejemplo de esto es el error de asignar a todos los astros órbitas perfectas. O en la convicción de que todo ha de tener principio y fin.

Los ídolos de la tribu están en la tendencia conservadora de la mente, por la cual el hom­bre se resiste ante cualquier novedad, y la asimila, dis­torsionándola, a algo que ya conoce. Estos ídolos conducen, final­mente, a la falsedad porque se apoyan en los datos en­gañosos que proporcionan los sentidos. La investigación ha de eludirlos con sumo cuidado.

Ídolos de la caverna

Son propios de cada individuo, en quien, como en una caverna, se altera o deforma la luz (de la Naturaleza). Se forman a partir del temperamento, edu­cación, lecturas y experiencias particulares de cada hombre. A unos les atrae todo lo nuevo, y otros están pegados al pasado. Unos somteen las experiencias a la especulación (Aristóteles): otros dan preferencia a los expe­rimentos y, si no se cuidan, pueden caer en absurdas especulaciones como en la alquimia y falsas teorías con insuficiente investigación.

Ídolos del foro

Proceden de la relación entre los hombres, radican en la fuerza de las palabras, que pueden transmitir nociones fantásticas y perturbar la mente. Según Bacon, son los ídolos más peligrosos. Quien se aferra a las palabras puede hacer malabarismos con ellas y substituir la observación de la realidad. Aunque algunas filosofías intentaron dominarlas con definiciones, «las definiciones mismas están hechas de palabras, y las palabras engendran palabras.” ¡Cuidado con los axiomas aceptados a pies juntillas! [La expresión parece tener su origen en un juego infantil consistente en saltar con los pies juntos y los ojos vendados de un cuadro pintado en el suelo a otro, mientras un compañero —cuyas indicaciones hay que creer por completo— va orientando a quien salta. La incorrección gramatical es achacada a que estas frases nacen de muchachos e indoctos-]

Ídolos del teatro

Proceden de los sistemas filosóficos anteriores, y de sus mé­todos y lógica (todos los cuales son «como mundos ficticios y teatrales»). Son, por un lado, “los principios y axiomas de las ciencias que siguen prevaleciendo gracias a la tradición, la credulidad y la negligencia;” pero también se originan en no respetar los principios de la demostración cientíofica.

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