HISTÓRICAS     

              Obturadores palatinos, de Fauchard a hoy

 

Introducción.- Es demasiado fácil desconsiderar la calidad de la odontología de Pierre Fauchard como  rudimentaria según criterios modernos. Muchas de sus técnicas dependían de materiales que han sido superados tras dos siglos y medio.

Pero el fue el primero en publicar diseños  detallados de cómo construir obturadores sofisticados y complejos. Consideradas las  limitaciones con que debía trabajar, eran ingeniosos.

Causas.- Los defectos palatinos hoy son el resultado de la resección quirúrgica de tumores, de traumas o de defectos congénitos. En el s XVIII, eran el resultado de sífilis o trauma. Los niños nacidos con fisuras palatinas no solían  sobrevivir, al no poder ser alimentados.

Progresos habidos.- Nuevas técnicas para tomar impresiones; nuevos materiales para los aparatos; uso de implantes confiable, y una  cooperación más estrecha entre el cirujano  máxilofacial y el prostodoncista.

En ese entonces, los obturadores eran una  novedad, aunque de realización primitiva. Nadie había dado descripciones detalladas de cómo debían ser construidos. Eran de metal, cerámica o cuero. El uso de cera para la impresión fue  descrito más avanzado ese siglo.

Pierre Fauchard (1678- 1761) pueso enorme dedicación en un pensamiento preciso y lógico, acorde con la conciencia que ponía para tratar a los pacientes, más una gran habilidad clínica. Todo ello hizo de su nombre sinónimo de excelencia en la práctica de la odontología.

Antes, en el sXVI, ya Franz Renner (c.1510-1577), Amatus Lusitanus (1511-1568) y Ambroise Paré (1510-1590) habían descrito obturadores.

 Franz Renner, uno de los primeros en  describir el uso de obturadores, usaba hojas de cuero, marfil, oro y plata para las prótesis que obturarían las brechas generadas por la sífilis. Eran bastante pesadas y, según el propio  Renner, muy dolorosas de insertar.

Lusitanus y Paré expandieron los diseños transformándolos en una placa de metal con una esponje en la cavidad nasal para retención. Conn el tiempo, la esponja, que había sido forzada hacia las fosas nasales, se agrandaba y retenía el dispositivo. Lamentablemente, tras estar en la boca adquiría un olor fétido y no era fácil retirarlos. Paré fue el primero en usar el término obturateur (en 1575-1585), que antes había denominado couvercle (o ‘cobertor).

Fauchard comentó de estos obturadores que  “se caen y se desplazan con tanta facilidad que resultan inútiles, embarazosos e incómodos.” En su texto dio claras instrucciones para la fabricación de cinco diseños de obturadores.

Los dos primeros diseños (Fig. 1) fueron hechos para pacientes dentados,

Fig. 1 Lámina 38 de Le Chriurgien Dentiste. Los dos primeros diseños aparecen en la mitad inferior y se ven las aletas ajustables a la posición horizontal.

 y el tercero (Fig. 2) y quinto (Fig. 3) para edéntulos. El componente bucal de los primeros dos diseños era metálico, mientras que el tercero y cuarto eran de metal y marfil, con dientes protéticos incorporados. Por lo general, éstos eran de hipopótamo o buey, o los colmillos de la morsa o del elefante, tallados.

 

Fig. 2. Lámina 39 de Le Chriurgien Dentiste muestra el tercer diseño, para edéntulos. El componente bucal, de metal y marfil,  incluía dientes protéticos, que se ven claramente. Las aletas retentivas están en su posición horizontal, en el centro de esta imagen.

 

El principio retentivo, en vez de esponjas usaba un diseño consistente de dos aletas de metal que se insertaban a través de la perforación vertical hacia arriba; después, con una idea de su hobby de relojero, con un tornillo ajustaba las aletas para que se abrieran a la posición horizontal. Así quedaban encajadas del lado  nasal y proveían retención.

A la paciente del cuarto diseño (Fig. 3) le faltaban los incisivos. La prótesis, de marfil, tenía ‘una elevación’ que se extendía dentro del defecto y portaba una esponja.

Hoy se los consideraría incómodos, pero se toleraban entonces como única solución para un serio problema incapacitante. Para esos tiempos fueron revolucionarios. Fauchard anotó, satisfecho: ‘…éstas no son meras ideas …  han sido puestas en práctica … con todo el éxito que yo podía esperar (sobre la base de un artículo de C. D. Lynch, C. T. MacGillycuddy y V. R. O’Sullivan)

 

 

 

Fig. 3.-  Lámina 40 de Le Chriurgien Dentiste. Este diseño, específico para una dama que había perdido dientes anteriores, se ve en el rincón inferior derecho. Eran de marfil e incluian una ‘elevación’ que se extendía dentro del defecto y tenía una esponja adherida. El quinto diseño aparece en el centro de la imagen y en el rincón izquierdo. Era de metal y marfil y se ven las aletas retentivas.

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