HISTÓRICAS     

    Idioma dental futurístico

 

Según José Ortega y  Gasset, “La idea de que el historiador es un profeta del revés resume toda la filosofía de la historia. Ciertamente que sólo cabe anticipar la estructura general del futuro; por eso mismo es lo único que, en verdad, comprendemos del pretérito o del presente.” (Semblanza del hombre-masa) Ergo, está justificado asomarse al idioma de las revistas odontológicas del futuro en “español” o, como diría un gaturro, en “brutish inglish”.

No es demasiado arriesgado predecir ese futuro idioma sobre la base de lo que viene ocurriendo hasta la fecha y sumándole el interés compuesto pertinente. En la República Argentina, hemos tenido maestros de la “dentistería” que fueron paradigmas del idioma español. Eran universitarios. No les bastaba con que les entendieran lo expresado, querían enunciarlo con propiedad, como corresponde a la universitas. Ya no más.

Cabe sospechar que muchas traducciones del inglés al (casi digo castellano) al “dentistés” son frutos del árbol envenenado que cuelgan de los horrendos párrafos de las versiones automáticas de la Red.

Sigue la copia de un párrafo así traducido (Cormier, C. j. Burns, D. r. y Luna, Comparación de vitro de la fractura resistencia y avería de fibra, cerámica y convencional puesto sistemas en diversas etapas de la restauración. Diario de Prostodoncia, En inglés:: In vitro comparison of the fracture resistance and failure mode of fiber, ceramic, and conventional post systems at various stages of restoration Journal of Prosthodontics):

Propósito de este estudio in vitro 6 evaluados publicar sistemas más 4 etapas clínicas simuladas de restauración de diente (1) determinar cuantitativamente la fuerza de resistencia de fractura en cada etapa cuando se aplica una fuerza de carga estática para causar el fracaso; (2) determinar el modo de fallo para cada sistema en cada etapa clínica simulada; y (3) determinar la factibilidad de eliminación de sistemas de correos fallidos.

 

Purpose This in vitro study evaluated 6 post systems over 4 simulated clinical stages of tooth restoration to (1) determine quantitatively the fracture resistance strength at each stage when a static loading force is applied to cause failure; (2) determine the failure mode for each post system at each simulated clinical stage; and (3) determine the feasibility of removing failed post systems.

Si nos guiamos por traducciones similares publicadas o enunciadas en Congresos, eso es lo que nos espera. Si ferrule, que significa “zuncho” es vertido como “férula,” ¿por qué no habrían de traducir splint por “esplinta,” por ejemplo, en vez de férula, que es lo correcto? Si a la tradicional “espiga” o “perno” le dicen “poste” en versión de oreja de post, ¿por qué no habrían de decir “canal” en vez del apropiado conducto?

En Mateo (7:6) leemos: “No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen”. Claro que con “el vientre lleno se discute fácilmente sobre los que pasan hambre” (San Jerónimo), sobre todo cuando los hambrientos de español rechazan con burlas el alimento espiritual que se les ofrece.

Para terminar con un tema interminable, vaya un botón (sonriente) de muestra.

El endodontista finishó el tratamiento de canales en el #3 y preparó los tres canales para  postes de fibra que deberían soportar las fuerzas loadales sin averías. El prostodontista buldió arriba el coro y tomó la impresión con una traya para la crona final.

A buen entendedor, basta de palabras, y que Sancho me proteja.

[Texto enviado a la Revista del Museo de la FOUBA]

 

Horacio Martínez

 

En Misceláneas se puede leer un sólido artículo sobre el castellano en las ciencias médicas. Allí se incluye lo que podría valer como excusa, aunque no sea asi: El español enfrenta la plétora de terminología inglesa,  creada cotidianamente. El 24 de julio, 1995, un artículo en el  US News and World Report, afirmó que cada años se acuñaban alrededor de 25.000 palabras nuevas en inglés, de  las que un 4% iba a parar a los diccionarios.

 

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