HISTÓRICAS 

 

El “emplomador” más

      conocido de Occidente   

                                                                                                                                         Val Kilmer = "Doc" Holliday

El Salvaje Oeste norteamericano tuvo sus cowboys de novela y de cine. Y fue dentista uno de los autores más renombrados, que se llamó Zane Grey. Y fue dentista uno de los héroes de la pantalla que existió en verdad, “Doc” Holliday, a quien personificaron los más grandes actores , como Kirk Douglas, Victor Mature o Val Kilmer. Se llamó John Henry Holliday,. Lo de “doc” es por su auténtico título de Doctor en Cirugía Dental, formalmente obtenido en el Colegio de Cirugía Dental de la Universidad de Pennsylvania.

Nació hace 150 años, en 1851, en Griffin, Georgia. Vivió la Guerra de Secesión como adolescente; a los 15 años murió su madre, a la que estaba muy apegado; el padre se casó tres meses después, se mudaron, empobrecieron; todo le fue difícil. Sin embargo, pudo cursar la universidad, donde se graduó en 1872. Todo un mérito para una época en la cual lo más frecuente era sólo un aprendizaje junto a un dentista ya establecido. Nadie hubiera imaginado que terminaría a los tiros en el lejano Oeste.

El destino no quiso que ejerciera pacíficamente en Atlanta (Georgia), pues le fue diagnosticada una tuberculosis juvenil, y el médico lo envió en busca de climas secos para prolongar su vida. Con la pobre odontología del Oeste (sólo extracciones a cargo del médico, o del herrero), su profesión podía ser útil. Sin embargo, los cinéfilos memoriosos lo recordarán, más que como dentista, junto a Wyatt Earp, en Tombstone, Arizona, en Gunfight at the OKCorral (Duelo de titanes). Merece aclararse que participó en el famoso duelo puramente por amistad hacia Earp y sus tres hermanos. Y parecería que hizo méritos suficientes como “emplomador” en las polvorientas calles y en el sillón dental, pero le disminuyeron los pacientes por culpa de la constante tos y él aumentó su concurrencia a “saloons”, estaños y mesas de juego. Esto y el poco aprecio que tenía por una vida que quería escurrírsele del alma, consolidó una vida de alcohol y tiroteos (o baleos, pero no “balaceras”).

Jugar cartas en el Oeste era más riesgoso que tener tuberculosis, pero Doc jugaba bien y sabía manejar un revólver y el cuchillo quizá mejor que el bisturí. Lamentablemente, su primer tiroteo lo tuvo con un ciudadano prominente, en 1875, y aun cuando ganó sin matar a nadie, debió abandonar la ciudad. Desensilló en Jacksboro, detrás de una mesa de faro y, con algunas muertes en su haber, sin ser tan hábil como Wyatt Earp con la 45, pasó a tener la cabeza puesta a precio. Fue cuando mató a un soldado e inició así una odisea por los estados de Colorado, Oklahoma, Kansas, Wyoming, Nevada y terminó en Arizona. Cayó en Tombstone porque lo llamó Wyatt Earp, quien le escribió que allí no había dentista y que podría irle bien (1880).

Holliday conoció a los Earp en Texas, donde asimismo se entusiasmó con una meretriz conocida como Nariz Grande Kate, de gran nariz y buen cuerpo.* Aunque ejercía (ella) su profesión con gusto, aceptó seguir a Doc en sus peregrinaciones bastante peregrinas, presentándose como el Sr. y la Sra. J. H. Holliday, y dispuestos a vivir de la profesión (de él) en Dodge City. Ya que estaba, también se compró un saloon. Pero no se asentaron ni sentaron cabeza y terminaron aceptando la invitación ya mencionada.

Aquí las versiones no coinciden y se justifican las historias a veces disparatadas y contradictorias que mostró el cine  (donde también fue representado por César Romero, Jason Robards, Stacy Keach y Dennis Quaid). De las docenas de películas en que figuró, quienes mejor lo personificaron habrían sido Kilmer y Quaid.

La historia misma no es demasiado clara; por un lado, se dice que fue acusado de robo y asesinato y que Big Nose Kate testificó contra él, y que Wyatt Earp logró que se descartara la acusación.

Por otro lado, se habla de que no todo era claramente blanco y negro en Tombstone, con conflictos políticos, geográficos y comerciales (industria minera contra ganadería) y con Wyatt Earp con intenciones de respaldar a los “buenos” comerciantes. Todas estas cuestiones e interpretaciones varias, incluyen el realmente real y cinematográficamente recordado “tiroteo en el OK Corral”, en el que murieron tres enemigos de los Earp.

Huyendo de la justicia o buscando la supervivencia, Doc Holliday se mudó en mayo de 1887 a Colorado Springs, donde confiaba ilusoriamente en que las aguas termales sulfurosas habrían de salvarlo. Allí colgó sus credenciales profesionales por última vez y, no con las botas puestas,  murió el 8 de noviembre a los 35 años a manos del bacilo de Koch, más mortal “que los pistoleros del Oeste.* “Puede que haya matado montones de gente, que haya bebido demasiado y jugado hasta la camisa, pero bien en lo hondo, fue un tipo leal y querible”, según uno de sus biógrafos.

Valga, como epitafio para el sesquicentenario, un párrafo de J. M. Myers: “Fue un dentista a quien la necesidad hizo jugador, un caballero a quien la enfermedad transformó en vagabundo de frontera, un filósofo de quien la vida hizo un cáustico ingenio, un tipo alto, delgado, rubio ceniza casi muerto por la tisis y al mismo tiempo el más hábil jugador y el hombre más rápido, mortal y de firmes nervios con una pistola de seis tiros. ... Con todas sus contras y con su innegable mala disposición, lo considero un amigo leal y un buen compañero” (Tombstone’s early years, 1950).

 

*Quien quiera saber más, busque un libro reciente del colega Frank Heynick. Y sobre su relación con Big Nose Kate, hay un libro de Jane Candia Coleman, llamado Doc Holliday’s Woman. Más unas cuantas docenas de libros.

                                                                                                                             Dr. Horacio Martínez  

 

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