HISTÓRICAS     

 

 

                                                                                                       

 

 

     Popol Vuh y su odontología agusanada

http://www.weblatina.ch/popolvuh_files/shapeimage_1.png

 

Hace un par de meses, fue develado uno de los frisos de la aún soterrada ciudad de El Mirador, en el norte de Petén, Guatemala. El friso, que forma parte de un acueducto, es una escena del "Popol Vuh".

También en esta obra, se empeñaron los expertos en sacar gusanos de los dientes enfermos, y contiene más de una referencia que justifica señalar este acontecimiento histórico.

"Es una joya increíble, un diamante en bruto. No hay nada en América Latina comparado con esto. Es una joya mundial", exclamó en ese momento el arqueólogo estadounidense Richard Hansen, emocionado por dar a conocer el friso, el cual databa de 300 años antes de Cristo.

Aparte de la belleza del friso, ¿qué descubrió Hansen? El mural representa a Hunahpu e Ixbalanque, nadando sobre el río que los conduce a Xibalbá.

 

"Es la cuenca natural y cultural más grande del mundo maya, del hemisferio y del mundo en términos de volumen", refiere el arqueólogo Hansen, como adición a los comentarios hechos tras su descubrimiento del friso de Hunahpu e Ixbalanque.

 

El experto está convencido de que la civilización maya, junto con la china, la mesopotámica y la egipcia son las mayores "civilizaciones que construyeron el mundo".

Incluimos un breve fragmento divertido de interés odontológico.

 

Vencido el señor por el dolor de sus dientes, sólo con gran esfuerzo pido volver a hablar.

“Les imploro, por favor, ¡tengan piedad de mí! ¿Con qué dulces, con qué venenos pueden curarme?, dijo el señor.

“Sólo extraemos los gusanos de los dientes, y curamos los ojos.”

“Muy bien, por favor, curen mis dientes. Reralmente me duelen, todos los días. Es insufrible. No duerno por culpa de ellos, y de mis ojos. Me matan, ese par de sinvergüenzas. Desde que empezaron, no pude comer más por ellos. ¡Tengan piedad de mí! Quizá sea porque mis dientes ahora están flojos.”

“Muy bien, su señoría. Es un gusano que roe el hueso. Es una mera cuestión de sacar los dientes, señor, y poner un remplazo.”

Pero quizá no sea bueno para mis dientes el sacarlos; además, después de todo, soy un lord, mi lujo está en mis dientes, y en mis ojos.”

“Entonces repondremos lo roído. El hueso perdido será puesto de vuelta.” Y el hueso roído es sólo maíz blanco.

“Está bien. Arránquenlos. Ayúdenme,” contestó.

 (Pág46 ,Popol Vuh: el Libro Maya del Amanecer de la Vida)

 

La teoría agusanada

Por David Mooney (Invesigador del Wyss Institute, EEUU) en Science Translational Medicine

Los sumerios y los mayas, pueblos muy alejados unos de otros, tenían este mismo concepto etiológico agusanado. En una tablilla del siglo IX a II a. de J.C. existente en el British Museum (n? 55547), procedente de la Biblioteca del Rey Asurbanipal de Nínive (hoy Kujunjik)(Babilonia), escrita en lengua acadia, se recogen tradiciones muy antiguas como un relato de la Creación y se cuenta cómo el gusano, representante del espíritu maligno Tiament, suplicó a los dioses Anú (el Cielo), Ed (el Agua) y Shamash (el Sol) que le dieran un alimento y alojamiento adecuado. Los dioses le escucharon y así se quedó con el diente y su alvéolo. Desde entonces buscaba refugio en los dientes y se alojaba en su cavidad pulpar. La tablilla recoge una oración contra el dolor de muelas, antiquísima tradición muy anterior a la época en que fue grabada en escritura cuneiforme. Esta oración se repetía tres veces seguidas al tiempo que se colocaba sobre el diente dañado una mezcla a base de cerveza, aceite y una planta llamada sakil-bir.

Todo indica que esa región –la antigua Mesopotamia– fue el lugar donde nacieron las preocupaciones y las primeras explicaciones sobre la salud bucal.

 El oficio de médico era peligroso en las culturas que habitaron entre el Tigris y el Éufrates. El código de Hamurabi de fines del s. XIX a.C. contiene ejemplos de numerosas regulaciones, entre las cuales estaban las derivadas del ejercicio profesional.

El famoso Código de Hamurabi prescribía: “Si alguien arranca el diente de un igual, se le arrancará su propio diente. Pero si arranca el diente de un inferior se lo multará con un tercio de mina de plata”.

El museo británico en Londres tiene una de las más antiguas tablillas de arcilla cocida grabada con los caracteres cuneiformes asirios pertenecientes a la biblioteca del rey Assurbanipal, en Nínive, Babilonia;

esta tablilla hace referencia al Gusano de los dientes, encarnación del demonio Tiament, tal vez uno de los primeros agentes etiológicos descritos en patología bucal.

Los honorarios del médico estaban en el código, había castigos cuando fracasaba al curar un enfermo. "si abría un absceso dental con el cuchillo de operaciones y conservaba el ojo del paciente, recibía diez ciclos de plata. "  "Si un médico abría un absceso con el cuchillo de operaciones y destrozaba el ojo, se le cortaban las manos."

Se les hacía poco lo que pasaba en la boca

“Era claro que en esos tiempos no había homogeneidad entre los actores encargados de la terapia de los males de la boca, existía desigualdad en sus orígenes, en sus estudios, y su nivel social era bajo para los barberos y alto para los médicos, los límites de su actividad no eran claros y el gremio de uno rechazaba al del otro, los médicos orgullosos, inflexibles, con conocimientos de latín, estudios reglamentados, se les hacía poco lo que pasaba en la boca y sentían un fuerte desprecio a la práctica quirúrgica. “

                      Víctor Manuel Esponda Gaxiola y Lourdes C. Aguilar Laurents

[Valdrá la pena leer el trabajo de estos autores sobre el primer texto en español de odontología, en julio.]

       

 

VOLVER