HISTÓRICAS     

                 

 

             Halitosis ¿quién la inventó?

 Hubo un tiempo en que estuvo de moda la frase “siempre novia, nunca esposa”, que fue creada por un aviso del enjuagatorio Listerine de la década de los 30 y formada en 1921. Los fabricantes también se atribuyen haber creado la palabra halitosis (mal formada, pues mezcla latín y griego), cuando en verdad hay registros de su maldición que se remontan a 1500 aC.

El Laboratorio Lambert había creado el buche antimicrobiano hacia 1880. Buscando expansión, los hermanos Lambert consultaron con su químico Gordon Seagrove, quien les informó que el producto podría servir contra la halitosis. Una palabreja que debió explicarles cuando le preguntaron qué era eso. Enseguida se dieron cuenta de que podía ser un adelanto comercial e iniciaron la campaña mencionada con el aviso sobre la novia desechada sucesivas veces por su mal aliento-
                                                                      

Pobrecita, ¿no?

Una de las primeras observaciones sobre aliento ofensivo aparece en el renombrado papiro de Ebers, que data de alrededor del año 1550 a.C. Allí se explica cómo diversas sustancias aromáticas , como mirra, podían ser usadas para superar ese mal olor.  Plinio el Viejo (23-79 d.C.) escribió que los dientes enfermos, los muchos años y algunos alimentos causaban aliento fétido. Varios autores de la antigüedad grecolatina hicieron burla de quienes padecían esta desgracia (Ver El diente secreto, Horacio Martínez, Ed. Panamericana).

Entró la halitosis en la literatura científica en el año 1784, cuando la estudió y la describió (Howe JW (1898). The breath, and the diseases which give it a fetid odor. 4a. ed, New York: D. Appleton and Co). En la literatura bíblica hay varias menciones, como en el Antiguo Testamento, donde JOB se queja (19.17) del intolerable mal aliento de la esposa. Plauto justificó la infidelidad matrimonial en casos de mal aliento y se quejó del insoportable fétido aliento de su mujer, que mejor sería besar un sapo. (Ver El diente secreto, donde además Monfort justifica ciertos hábitos porque con ellos el aliento de la mujer no le da en la cara al hombre. Y Millôr Fernández, poeta humorista brasileño, afirmó que “el mejor anticonceptivo del mundo es el mal aliento.”)

Plutarco, en su tratado sobre Moralidad, dijo que el tirano Herón de Siracusa, tras ser informado por el médico por su mal aliento, le dijo a su mujer: “¿Por qué no me avisaste que mi aliento te hiere cada vez que te beso?” A lo que ella, altiva, contestó; “Siempre pensé que el aliento de todos los hombres era así de terrible.

 

                                      VOLVER