HISTÓRICAS     

                 

 

 

                          

    Funciones paramasticatorias de los dientes

La antropología se ocupa de la historia de la vida del hombre en la Tierra y uno de sus medios de estudio son los restos humanos o de actividad humana hallados en excavaciones. Las funciones paramasticatorias de los dientes pueden ser producto del comportamiento humano, no intencionales y accidentales o intencionales. Veremos las dos primeras formas en este mes y las otras en el próximo.

Como aperitivo para atraer lectores, les cuento que se han encontrado pruebas de dientes trasplantados e implantados con éxito. Inclusive, dientes que daban muestras indudables de haber sido objeto de unos 5 mm de resección apical y tenían la superficie radicular suave y pareja.

ALTERACIONES NO INTENCIONALES

1.    Hábitos

En esqueletos humanos del paleolítico fueron encontrados surcos en las caras proximales de los molares, atribuidos al uso de mondadientes en aguja de hueso, usados para quitarse los restos de comida de entre los dientes. En las mismas cuevas en que fueron hallados los restos óseos, aparecieron esos palillos de hueso.

En la Europa del s. XVI se usaban palillos metálicos corrientemente, y de oro entre los pudientes, los que ocasionaban grandes pérdidas de esmalte que dejaban claras marcas.

También resulta evidente en cráneos encontrados el uso de pipas, que generaron un hueco para alojarlas en oclusión  (Fig. 1)

Fig 1

Scott y Turner (1997) vieron esta prehistórica lesión en poblaciones actuales desde Melanesia y Siberia  hasta la  región del Atlántico Norte.

Otro roce que genera marcas claras en los dientes se debe a la costumbre cultural de usar adornos pinchados en labios y mejillas. Su movimiento continuo contra los dientes genera marcas identificables, facetas pulidas, en las caras vestibulares. Su uso es frecuente en poblaciones del Nuevo Mundo, desde los esquimales en el Norte hasta los pueblos mesoamericanos.  Entre los antiguos aztecas, los “piercings” de los labios, o labrets,  estaban reservados a los varones de las castas superiores (Fig. 2). Fig. 2

 

 

2. Dientes como herramientas (función paramasticatoria)

Ya no hace falta tanto como otrora el uso de los dientes como herramientas, lo cual generaba una modificación dentaria intencional sin intención de alterar la dentadura. Los hombres primitivos, y a veces los actuales, debían recurrir a los dientes cuando los dedos no cumplían una función. El hombre de  Neandertal tenía inusualmente robustos dientes anteriores, desgastado de manera típica por trabajar los cueros. Así se generaron desgastes ocupacionales, como los provocados por trabajar cuero, ablandar botas, hacer canastas de paja, usar trépanos de arco y confeccionar cuerdas. También en modistas, por cortar el hilo, zapateros y carpinteros, por los clavos en la boca, sopladores de vidrio y de instrumentos de viento, oficinistas, por la lapicera en la boca, y es un clásico en antropología la presencia de surcos incisales en los incisivos y caninos permanentes de los indios de la Gran Cuenca de Nevada. La orientación y el pulido de esas huellas  revela el uso de los dientes para trabajar las fibras de plantas destinadas a confeccionar canastas (Fig. 3)

Fig 3

 

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