HISTÓRICAS     

    Ocio hasta hoy

 

Para el dentista, como para el resto de los seres humanos, consciente o inconscientemente, existió siempre la necesidad de liberar mente y cuerpo de las tensiones y esfuerzos del trabajo, maneras de respuesta natural física a la fatiga.

En las más arcaicas culturas tribales, el ser humano trabajaba sólo cuando le era necesario para alimentarse o hacer cosas necesarias para vivir pero no era una actividad continua, estaba entremezclada con tiempos de placer y ocio. Que incluía jugar a la guerra y usar armas o sus imitaciones, con lo cual se divertían y al mismo tiempo se adiestraban para posibles encuentros con tribus rivales.

 

                                     

                                         Soldados jugando a las cartas en Vietnam, Jim Pollock

 

 No creo que faltaran las danzas, incluidas las guerreras, y la música o ritmo que las generaba y acompañaba.

En otras eras, los griegos tenían un pasatiempo preferido, el teatro, en los anfiteatros, y además habían creado las Olimpíadas, las que aún siguen atrayendo a todo el mundo. Los romanos, en el Colise, asistían a toda clase de espectáculos. Se ganaban el pan y tenían el circo, entre otros entretenimientos..

En la Biblia no faltan canciones, danzas, música y otras formas aceptables de recreación,

En fin, desde los primeros tiempos de la humanidad, no faltó el ocio y hubo di-versión (sic) de las actividades normales habituales.

 

En la Edad Media

 

En la Edad Media, la mayoría de las personas vivían tiempos oscuros y difíciles, con el énfsis en el trabajo, no en el descanso.  Pero para algunos no faltaron justas, caza, damas, ajedrez, naipes y otros juegos que la Iglesia no veía con malos ojos.

Había hasta 100 festejos por año, prolongados además con medio día de preparación para las fiestas. Patrones y autoridades atacaron el carácter anárquico de los festivales, en los que las clases populares caían en escandalosas actividades de bebida, juego, deportes violentos y sexo promiscuo. Los adinerados dejaron de ejercer el patronazgo de los festivales. Las  autoritdads pusieron fuera de la ley las batallas violentas, caóticas entre los pueblos vecinos y surgieron las licensias para los lugeres de bebida, juego y mujeres.

Los días laborales se extendían más o menos según la luz natural existente, el clima y la tarea por realizar, con un promedio de 10 horas. Economistas geniales pensaron que no convenía aumentar los salarios, como piensan nuestros dadivosos mercaderes de la salud, para que los trabajadores de entonces como los del torno hoy, al  verse con más dinero en la mano optaran por buscar más diversiones en vez de darle duro al músculo o a las pinzas.

 

En la Revolución Industrial

 

Sólo en la Revolución Industrial se evolucionó hacia el criterio laboral del mundo moderno. La manufactura  mecanizada de telas y fibras permitió gozar de más tiempo de ocio. Visto que en el campo se trabajaba del alba al ocaso, los peones dejaron la tierra por la ciudady buscaron sus ingresos en las fábricas, donde tuvieron tiempo de ocio.

 

Más historia del ocio en:

http://www.jblearning.com/samples/0763749591/49591_Ch03_McLean.pdf

 

                                                                               VOLVER