HISTÓRICAS     

                Obturaciones de estaño en tiempos de Fauchard

 

Muchos electrones pasaron por el estaño desde los tiempos de Pierre Fauchard, al punto en que hoy una nueva forma isotópica de este metal, creada en el laboratorio nuclear, podría estar formándose en explosiones de supernovas o en colisiones de estrellas de neutrones.

Su historia es tan vieja que se remonta a la antigüedad y el Viejo Testamento. En Mesopotamia, se hacían armas de bronce (cobre y estaño). La  minería del estaño comenzó  en Cornwall y Devon  (Inglaterra) de donde  lo obtenían los romanos, que recubrían con este metal el interior de recipientes de cobre. El  metal puro no se  utilizó hasta 600 a.C., aunque griegos y fenicios ya lo comerciaban con Oriente. En 1854, lo identificó Julius Pelegrin.

Nosotros nos atendremos al siglo XVIII, del cual B. Bertrand1, T. Colard, C. Lacoche, J.F. Salomé y S. Vatteoni (J Dent Res 2009 88: 198) presentan “un caso original de obturaciones dentarias de estaño del siglo 18 en el norte de Francia.” Si consideramos que, entre otros materiales, Pierre Fauchard, realizó sus obturaciones con estaño en París y al Norte (Le Chirurgien Dentiste, Capítulo VI, págs. 66-78), adquiere interés el rescate histórico efectuado por los AA, quienes examinaron os restos de un hombre hallado en la Iglesia Colegiada Saint Amé, de Douai, Francia (mucho mN).

Los AA, en el sitio arqueológico de las Iglesias Colegiadas Santa Amé, estudiaron los restos de un hombre sepultado en la Capilla Sain Maurand, primer sitio religioso de la ciudad. Una de las poblaciones principales de Flandes. Douai es de a fines del período carolingio (dC. ca. 930). Los vestigios de las sucesivas Iglesias Colegiadas (dC. 950-1797) fueron descubiertos y excavados de junio 2004 a noviembre 2005. Revelaron más de 1000 entierros humanos.

La ubicación de la sepultura de este hombre sugiere que era miembro de una clase socioeconómica superior. No hay registro de dentistas que  operaran en Douai en los archivos hallados en la Iglesia  Colegiada. Lo hay de cirujanos (civiles y militares), graduados en medicina, y apotecarios. Sorprende, entonces, que se hallara  un solo  individuo con restauraciones en la opulenta población de St. Amé.

El caso estudiado data de entre 1698 (tiempo de reparaciones en la capilla) y 1776 (tiempo en que el rey decretó una prohibición de entierros dentro de la iglesia). Como era usual, fue sepultado desnudo, envuelto en una mortaja, dentro de un estrecho féretro de madera y colocado en una bóveda funeraria cubierta con ladrillos rojos, orientada como era tradicional en cristianos, de oeste a este. Edad estimada, apenas 50 años; 26 dientes  permanentes, sin patologías óseas.

Observaron una acentuada atrición (más en los anteriores) y pérdida ante mortem de los dientes 15, 16, 27, 36, 46, tártaro dental en 26, 32, 33, coronas destruidas con abscesos en 12, 24), caries oclusales en 17, 18, 25, 26, 37, 38, 47, 48, e interproximales en 26/25 y 33/34).

El examen de los molares cariados reveló cavidades pequeñas oclusales en esmalte y dentina superficial, con la excepción del  26. El análisis no  evidenció recidivas de caries, lo que confirmó el cuidado puesto en el tratamiento. Se veían las lesiones obturadas con un material duro y oscuro, de  aspecto similar al de una aleación metálica (Fig. 1).

Las obturaciones eran homogéneas, bien delimitadas y  relativamente pequeñas. Eran radiopacas, con una densidad similar a las modernas amalgamas (Fig. 1).

Figure 1.  Fig 1

 

Segundo y tercer molar izquierdos, vista oclusal y Rx

 

El análisis de las obturaciones, reveló la presencia de estaño (77%), como óxido (SNO2), y, en menores cantidades, hierro, calcio, fósforo y magnesio. La ausencia de mercurio indica que el estaño habría sido usado en hoja, no como polvo. La observación minuciosa de una superficie mostró la marca circular de un instrumento en punta usado para colocar el metal maleable dentro de la cavidad.

 Las paredes cavitarias eran cóncavas, no verticales, lo que  revela el probable uso de un excavador, antes que de un trépano. Es raro hallar evidencias de manejo terapéutico de las caries, como sí en este caso, que  incluyó restauraciones en 6 molares (17, 18, 37, 38, 47, 48).

En el Capítulo VI del libro de Fauchard aparecen estas restauraciones realizadas en oro, estaño y plomo. La razón para recomendar las hojas de estaño en vez de oro residía en el costo. Por su resiliencia, el estaño podía ser usado en dientes donde no se podía emplear oro no adhesivo. El estaño desgastado por el uso podía ser reemplazado con bajo costo, facilidad y rapidez. Los dientes con caries próximas a la pulpa eran sistemáticamente extraídos. Por el ennegrecimiento, se recomendaba sólo para posteriores. Como en el hombre en cuestión. Sus dientes anteriores, muy necesitados de restauración, no la tenían, probablemente por no tener un material que se adhiriera, y se limitaban a facilitar la masticación.

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