HISTÓRICAS     

   La curiosa historia de los cirujanos-barberos y sus postes

 

..

Postes eran aquéllos, no los que hoy meten sus herederos, los odontólogos, en los conductos dentarios (donde van pernos o espigas castizos, no postes yanquis).

Pero, en fin, que el tema del poste de nuestros antepasados, y no antepasadas, nos pareció interesante y lo copiamos casi textual de un blog, Tejiendo el mundo, que abunda en curiosidades.

Hace unos cuantos siglos, a finales del XIII, existía una peculiar profesión que era la de cirujano- barbero, cuya labor era de lo más dispar, igual cortaban la barba y el pelo que hacían sangrías, extraían muelas o blanqueaban los dientes con aguafuerte.

Surgió de las disputas gremiales entre cirujanos y barberos, porque los primeros eran gente con estudios, pero los barberos eran más solicitados por la diversidad de sus servicios y muchos contaban con la confianza de nobles a los que atendían y que no creían demasiado en la medicina de aquella época.

La mayoría de estos barberos seguía el oficio heredado de sus padres, tampoco demasiado informados, con lo cual acababan haciendo desastres. Por ejemplo, los cirujanos-barberos solían remediar un dolor de cabeza con una trepanación, pues pensaban que recortar un trozo de cráneo aliviaba la presión sobre el cerebro, causante del dolor de cabeza e incluso curaba la locura. Como cortar el dolor, cortando la cabeza. ¡Buen riesgo tener migrañas entinces!

 

Uno sangra, el otro extrae; draculiana orgía

En la primavera era común que la gente acudiera a hacerse una sangría, pues se creía que sacando el exceso de sangre, se equilibraban los humores del cuerpo y se era más resistente a las enfermedades. Millones de sanguijuelas fueron usadas, pero se prefería un método más drástico.

El paño en la repisa no es de River Plate: es un futuro poste (anuncio de barbero, no perno endodóncico).

Se sumergía el brazo del paciente en agua caliente para que las venas resaltaran y se vieran mejor, el paciente se agarraba con fuerza a un poste, las venas se hinchaban y el barbero hacía una incisión en la vena elegida (cada una era asociada a un órgano) para que la sangre brotara y cayera en un recipiente, que hacía las veces de medidor de la cantidad de sangre extraída,  llamado sangradera. 

 

Al establecerse, los cirujanos-barberos con prestigio, no  ambulantes, adoptaban como símbolo para sus puertas, para que los reconocieran aun los analfabetos, un cartel con una mano levantada que chorreaba sangre a la sangradera.

Como las manchas de sangre del poste no caían bien, se pintó el poste por completo de rojo y se le  ataron trozos de venda blancos. El gremio cambió así la mano chorreada de sangre, por el poste blanco y rojo, más discreto.

A fines del s. XIX, la presión de los cirujanos consiguió que los barberos formaran un gremio aparte, que conservó el poste que aún se ve en muchas peluquerías, que lo estan  rescatando como símbolo. [Y los malos traductores se lo están metiendo a sus pacientes por el conducto.]

Algunos de estos postes incluyen el color azul,  incorporado por los franceses y posteriormente por los norteamericanos, por los colores de sus banderas.

 

 

Como curiosidad, en algunos países de Asia, este poste no indica exactamente un lugar donde afeitarse, sino un prostíbulo, así que en Asia hay que decidir entre cortarse el pelo o …

     usar el poste

 

                    

                                                                                                       VOLVER