HISTÓRICAS     

Nuestro egipcio primer colega

 

Nuestro primer colega, el primerísimo de la historia, fue  el egipcio Hesy-ra, morador de Menfis, capital del reino del faraón Djoser Netjerykhet (ca. 2667-2648 aC), de quien fue funcionario. Djoser (o Zoser o Dyeser) fue uno de los faraones más importantes y renombrados de la Tercera Dinastía, extendida entre 2649 aC y 2575 aC. (Wittmer).

Como con muchos nombres egipcios, el suyo reconoce variantes (Hesy-ra, Hesy-Ra, Hesyre) por ser una combinación de dos  jeroglíficos, el hes, jarrón, y ra, el sol, su disco. Fue el primer médico certificado de la historia, asevera J. F. Nunn (The doctor in Ancient Egypt). En Egipto, desde el Antiguo Reino, con ibeh (diente) junto a swnw (médico) formaban médico de dientes, dentista.

Prueba del gran favor y prestigio que gozaba es su tumba en Saqqara (a 19 Km al NO de El Cairo) junto a la de Djoser. Figura allí el jeroglífico constituido por golondrina, colmillo y flecha, que significa “jefe dentista y médico.” El sello de una vasija de su cámara funeraria asocia su nombre con el del monarca (Smith, 1981)  

                    Saqqara

 

 

Odontología y medicina en Egipto

Herodoto, 2000 años después de Hesy-Ra, cita cincuenta médicos egipcios con el título de "dentistas" y da listas de hasta 129 (Ghalionghui, 1971, 1983). Había dos clases, la inferior era "iryw-ibew" , o mero "dentista;" a la superior se la nombraba "ir-iryw-ibew," es decir "grande entre aquellos que se ocupan de los dientes" o "grande de los dentistas".

 

Dentista egipcio en acción (según el artista, pues no hay pinturas egipcias que muestren ningún tratamiento dental)

La investigación histórica y arqueológica confirma que los egipcios padecieron dolorosos problemas dentarios y, menos evidente, que predominaban en las  clases más acomodadas (Michaels, p. 233)  Las momias ilustran esos sufrimientos, como las de Ramsés II yAmenhotep III, con los dientes tan repletos de abscesos que deben de haberlos reducido a un estado de miseria aullante y casi invalidez  (Michaels, p. 235). 

Además de las condiciones patológicas consabidas, se observaron cráneos con terceros y primarios retenidos, apiñamientos y malposiciones (Harris, 1980), así como hipoplasias adamantinas con cierta frecuencia.

Caries. El porcentaje de caries era extremadamente bajo. El azúcar provenía de higos y dátiles, con la miel más al alcance sólo de los ricos hasta la llegada de los griegos. El pan, importante en la dieta egipcia, estaba hecho con trigo escanda, que permanecía bastante en los dientes, con las caries enseñoreadas en cervical. Quizá las abrasiones oclusales eliminaban el locus propicio en esa área, así como los contactos aplanados tampoco favorecían las caries proximales.

 Abrasión oclusal: Los restos humanos muestran casi en un 90% de leve a  severo desgaste oclusal (Leek, 1967). La arena del desierto y las sales calcáreas se introducían en todas partes, incluidos los alimentos. Y al trigo se le sumaban partículas desprendidas de las piedras de molino. Y hasta que podían haber incorporado arena a la molienda para “enriquecer” la harina..

Para peor, el trigo almidonero silvestre usado por esos entonces, o escanda (Triticum dicoccoides), es una especie común de Triticum (trigo), muy consistente y abrasivo y con elevado contenido de silicio. Además, era horneado fuera del horno de piedra. El rápido desgaste llevó a exposiciones pulpares y complicaciones apicales (Miller, 2008). Por pérdida de la dimensión vertical, se produjeron lesiones articulares (Leek, 1967).

Enfermedad periodontal: Los egipcios no solían vivir más de 35 años y   cabría pensar que los dientes ausentes notados no faltan por una periodontitis prolongada. No se ven mayormente reabsorciones verticales: si los alvéolos muestran bordes bajos y redondeados, con exposición de las aréolas óseas, hubo enfermedad; si se ven altos, lisos y finos, no la hubo (Clarke N G et al,1986). Es frecuente la presencia de tártaro.

Para mantener los dientes en buenas condiciones, el Papiro Ebers sugiere diez remedios. Uno podría corresponder a una especie de obturación: Resina de terebinto: 1. arcilla nubia; 2. loción de ojo verde: aplástese bien y … al diente. Otras mezclas, que endurecían, podían servir para fijar dientes flojos. Otro: Comenzando por remedios para consolidar un diente: harina de semillas de espelta (no selectiva); ocre (óxido de hierro algo astringente y antiséptico, como la malaquita y la resina de terebinto); miel; formando una masa, que fijará el diente.” El terebinto y otras hierbas aparecen aplicadas a abscesos e infecciones gingivales.

Una receta para mejorar la natural halitosis: "Tómese ncienso, mirra, canela, corteza y plantas fragantes, hiérvase con miel y fórmense pastillas. No se sabe de higiene bucal en el Antiguo Egipto, excepto por el ocasional uso de bolitas de natron (básicamente, bicarbonato de sodio) como "masticatorios" (especie de equivalente de la goma de mascar). Cabe preguntarse si no usarían el miswak, la ramita despuntada empleada por el mundo arábigo, como también los diversos recursos para mondar los dientes.

Tratamiento protético. R. J. Forshaw cuestionó recientemente (The practice of dentistry in ancient Egypt, Brit Dent J, vol 206, #. 8 , abril 25, mayo 9, 2009) la práctica de los dentistas egipcios y opinó que la prótesis y la operatoria dental habrían sido, cuando mucho, muy limitadas. La confusión comenzó cuando el egiptólogo Junker, en 1914, encontró dos dientes ligados con alambre de oro. En verdad, sólo hay tres controvertidos casos así de prótesis,.

En Giza, 2500 aC, segundo y tercer molar, unidos con alambre muy fino, con raíces muy reabsorbidas, no estaban insertos en el maxilar inferior. Algunos autores estiman que ni pertenecieron ambos al mismo individuo y, quizá, se usaron como amuleto o podrían haber servido para completar al muerto para su viaje.

De la misma época, data otra “prótesis” anteroinferior excavada en el-Quatta,  que tampoco estaba insertada, sino suelta entre restos desmenuzados de cráneo y dientes. No servía para masticar por la delgadez del hilo de oro que une incisivos y caninos; quizá cumplía mera función estética, o hubo razones religiosas, como en el primero. El tercer aparato no será incluido aquí, pese a su mayor probabilidad de ser una prótesis para reponer un central, porque pertenece al período ptolomeico, no al de Hesy-Ra.

Tratamiento quirúrgico. La punción de abscesos podría haber estado a su alcance, nada más. No por cierto la aducida perforación del hueso hasta el periápice (Otón, 1917), en una mandíbula de la época de Hesy-Ra. Hasta se dijo que habrían utilizado trépano de bronce con un torno de arco. Varios autores niegan esta posibilidad y atribuyen las perforaciones observadas al proceso patológico, por la exposición pulpar por abrasión y atrición.

No se cree que hayan realizado extracciones con instrumento, que no se halló ninguno que sirvieran a tal fin. El papiro Edwin Smith incluye instrucciones con similitudes a la maniobra practicada hoy para tratar las fracturas y dislocaciones mandibulares. Hay constancias de que ejecutaron suturas complejas y de que aplicaron materiales adhesivos a las heridas (Lipton, 1982).

Comenta Forshaw (2009) que si no se hallaron pruebas de tratamientos odontológicos en los faraones es porque no se realizaban, y menos aún se benefíciaría la plebe. En cambio, anota, es probable que aplicaran fibras absorbentes vegetales como vendajes y para inmovilización.

Para destruir "el enemigo dentro del diente", o gusano del diente, habrían recurrido al uso de fórmulas mágicas y se habrían limitado a prescripciones como las vistas en los papiros médicos. Una, para la odontalgia, requiere pulverizar habas con otras sustancias, p. ej., con "sauce," del cual proviene la salicina, una aspirina; en general, paliativo de corta vida. La miel, frecuente en las recetas, cumplía una acción antibacteriana.

 

Medicina. Hay acuerdo en que la mayoría de los médicos eran nombrados simplemente swnw, que se pronuncia “siuniu.” (ver figura) .

 Figura. Jeroglífico completo

para swnw (médico)

 

La flecha representa el sonido swn y la vasija el muy común nw. La “flecha” indicaba al hábil para quitar las saetas a los soldados heridos. El hombre sentado marca el género masculino. Simplificando, podían designar al médico con sólo la flecha. Muchas palabras del Antiguo Egipto sobrevivieron en el copto, lenguaje bien conocido, en el cual “médico” se dice sain.

Se identifican seis grados especiales comenzando por el más común: wer swnw, o 'jefe (o maestro) médico,” con 48 ejemplos de todos los períodos. Es corriente el título de swnw per aa, o “doctor de la gran casa o palacio.” La actividad de los médicos más capacitados se desarrollaba dentro de los límites del palacio (“médicos de corte”). Hesy-ra, como “jefe de médicos y dentistas,” según un papiro, habría reconocido la diabetes – que contribuye a la enfermedad periodontal –, con la poliuria como síntoma. Los papiros médicos cumplían un papel no menos importante que el de los textos actuales. Y los swnw debían ser escribas, todo un honor. De los doce papiros médicos existentes, cuatro (Ebers, Kahun, Berlin y Hearst) incluyen recetas odontológicas.

Los médicos, más investigadores que terapeutas,  consignaban sus observaciones por escrito, con el objetivo principal de prevenir, no de curar. Su papel era paralelo al de sacerdotes y magos, todos con los recursos primordiales: el cuidado amoroso y tierno, el efecto placebo y la atención a la dieta.

Los médicos egipcios obtenían sus conocimientos en las llamadas per ankh “casas de la vida,” como las de Sais y Heliópolis. Estaban adscritas a templos y en ellas se almacenaban los papiros copiados. No hay acuerdo en que fueran reales centros médicos educativos.

Los griegos apreciaron tanto la  especialización médica egipcia en las diversas áreas (pies, ojos, dientes, abdomen y cabeza), que asimilaron al médico Imhotep con su dios de la medicina, Asclepios, el Esculapio de Roma. Imhotep fue chambelán del rey Netjerkhet (Djoser) de la  III Dinastía, contemporáneo de Hesy-Ra, y  arquitecto de la pirámide escalonada de  Saqqara, una superposición de mastabas.

 

  Puerta falsa en la tumba del multiespecialista Ir-en-akhy (X Dinastía), donde constan sus varios títulos

Hesy-Ra y su mastaba

Mastaba es voz árabe que significa banco y constituye una edificación funeraria piramdal truncada de base rectangular amplia. En la de Hesy-Ra,.casi un palacio, junto a la del faraón, ser aprecia que recibió los honores destinados a los seres más queridos. Debía surtir a su Ka o espíritu un hogar bien decorado y bien provisto, con un lugar para depositar las futuras ofrendas, el serdab, o cámara de la estatua  Las pinturas ornamentales incluían escenas de la vida cotidiana, primeros ejemplos de representación de la vida pasada (Smith, 1958, p. 66). Una figura un  cocodrilo que acecha animales que cruzan una ciénaga. (Aldred)

En su tumba, en sendos nichos, había 11 paneles, de los cuales quedan seis y describiremos dos de ellos, que se encuentran en el Museo Egipcio de El Cairo. Tienen unos 114 cm de altura y son de madera seca y resquebrajada, originariamente lisa y bien terminada. En su posición original, miraban hacia el este, al sol naciente. El escultor puso exquisita habilidad en su realización. Los ricos colores se han borrado por completo, y quedan a la vista sólo los tonos rojos, las fusiones oscuras y el grano intrincado de la madera.

Escribió Wittmer,"la elegante sencillez y el carácter de la línea tipifican la III Dinastía". El papel de toda esa labor artística, tradicionalmente, consistió en mantener en el más allá, la funcionalidad espiritual con el aspecto físico que muestran los relieves. Hesy-Ra eligió mostrarse como hombre de vida activa, inteligente y determinado (West, p. 201). Aun dentro de lo tradicional, el artista sentó una tendencia de progreso, al retratar el carácter combinando elementos de su tiempo y del futuro.

En un panel, Hesy-Ra aparece sentado, posando con una larga túnica y peluca corta para uso puertas adentro. De su hombro derecho pende su equipo de escriba, que, de acuerdo con la tradición, incluye pincel, paletas para las tintas roja y negra y la caja transportadora. En la mano derecha lleva una vara, la ancestral Kherep, o Cetro Kherep, símbolo de poder y autoridad (Saleh).

 Tiene considerables detalles en el rostro, se ven arrugas junto a la nariz y la curvatura de la mandíbula. Muestra su  mayor edad y espera el respeto debido a su posición y conocimientos. Los surcos más profundos y las leves arrugas dan esa impresión. Por sobre su cabeza hay jeroglíficos que anotan sus títulos, nombre y funciones (Saleh).  Están muy bien esculpidos, con precisión de detalles. Sentado ante una mesa llena de rebanadas de pan, transmite eficientemente su estatus financiero.

El otro panel muestra a Hesy-Ra de pie. Está en la posición tradicional egipcia con el pie izquierdo adelantado, listo para la acción. La peluca es mucho más larga, práctica protección del polvo. Tiene su equipo de escriba, esta vez en su mano izquierda. Los detalles del rostro – bigote, cejas y párpados – están tallados levemente (Saleh). La falda corta  es parte del estilo de vida egipcio activo, porque permite mayor libertad de movimientos. Se lo ve juvenil, con estilizada figura y musculoso. Las piernas, además, son gráciles. Las rodillas se ven realistas. La cintura delgada conduce a un torso alargado y de curvas correctas.

Nuestro primer colega fue honrado por sus contemporáneos, que apreciaron su arte, y es honrado hoy con este recuerdo.

 

Resumen. Nuestro primer colega, el egipcio Hesy-Ra, vivió entre honores y murió con honores. Su tumba, junto a la morada funeraria del faraón Zoser, ilustrada y adornada da muestra fiel de sus merecimientos.

Summary. Our first colleague, the Egyptian Hesy-Ra, was honoured in life and death. His burial site, by the funereal complex of pharaoh Zjoser, illustrated and ornate is an accurate token of his merits.

Resumé. Notre premier confrère, l’egyptien Hesy-Ra, fut honoré pendant sa vie et aussi après. Sa tombe, toute près de l'ensemble funéraire du pharaon Zoser, illustrée et ornée, est une veritable preuve de ses mérites

Sólo están disponibles las imágenes.Nota: Al egiptólogo británico James Edward Quibell (Excavations at Saqqara), que estuvo al frente del  museo del Cairo, se lo considera una fuente definitiva de información sobre Hesy-ra. También fueron consultados estos trabajos: Blustein Y, Stern N, Kottek S S. Bull Hist Dent 1987; 120-124; 5. Chohayeb A A. Bull Hist Dent 1991; 39: 65-69;.Hoffman-Axthelm W. Bull Hist Dent 1979; 27: 71-78

Agradezco el aporte personal al colega Dr. Roger Forshaw, del Centro de Egiptología Biomédica, Manchester, R. U., cuya bibliografía es básica, así como a la Lic. Amalia Frontini, que supervisó los aspectos egiptológicos.

                                           

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