HISTÓRICAS     

                    

Histórico-filosóficas (por esta vez sola)

 

 Sobre la dignidad (no sólo del dentista)

 

La historia de la odontología es mi objetivo principal – no el único – y si a veces me salgo de ese carril es porque siempre tengo presente que el universitario doctor en odontología es un ser humano, pensante, libre de elegirse a su voluntad, para bien o para mal.

Este mes, aprovecho el buen aporte que Pico Della Mirandola hizo al tema de la dignidad del ser humano (incluidas las mujeres, que ni siquiera se les reconocía entonces que tuvieran alma, y los dentistas, a quienes los pacientes tampoco les reconocen alma)

Pico della Mirandola (Mirandola, Ferrara, 1463 - Florencia, 1494), filósofo y pensador italiano, fue una de las figuras más importantes del movimiento renacentista. Su obra más trascendente – a mi entender – fue el Discurso sobre la dignidad del hombre, texto que debió haber sido la introducción a un tratado colosal, y se convirtió en un clásico, donde se formulan tres de los ideales del Renacimiento, válidos entonces como hoy:

1. el derecho inalienable a la discrepancia,

2. el respeto por las diversidades culturales y religiosas

3. el derecho al crecimiento y enriquecimiento de la vida a partir de la diferencia.

Por si esto fuera poco actual, propuso la búsqueda de la paz mediante una concordia religiosa. ¡Notable!

Condenado como hereje, por ideas tan extravagantes – al entender de la clerecía – fue alojado en el castillo de Vincennes, donde se lo retuvo todo un mes. Por influencias, fue liberado y expulsado de Francia, con la benevolencia de los nuncios apostólicos que certificaron su inocencia y buena fe. 1488, recibió una carta de parte de Lorenzo de Medicis, para invitarlo a residir en Florencia. Los últimos cinco años de su existencia fueron de retiro y apartamiento, de reflexión filosófica

Murió, en circunstancias un tanto misteriosas, el 17 de noviembre de 1494, el mismo día en que Carlos VIII de Francia hacía su entrada en una Florencia agitada por el visionario Savonarola.

 

Su ideario y la dignidad

 

El hombre es capaz de forjarse a sí mismo, es  un gran milagro y un animal admirable, radicalmente libre, «modelador y escultor de sí mismo», capaz de elegir para sí la forma que prefiera. Obligado a elegir, diría Sartre.

Podría considerarse subversivo para su época el planteamiento del filósofo. Atribuyó al hombre la libertad de elegir entre infinidad de posibilidades. Como microcosmos que es, contiene todas las alternativas.

El Discurso sobre la dignidad del hombre fue compuesto en el año 1484 y no fue publicado en vida del autor, sino dos años después de su muerte por la reacción conservadora.

Las limitaciones son ajenas al hombre, que debe decidir y elegir por sí mismo su propio ser: Ni celeste, ni terrestre…, ni mortal ni inmortal, para que tú mismo, como modelador y escultor de ti mismo, más a tu gusto y honra, te forjes la forma que prefieras para ti.

Este es el gran reto del hombre: su libertad para ser lo que se proponga, ejercer la libertad para desarrollar todo su potencial.

El lugar del hombre es básicamente social y dentro de él ha de construirse, edificarse como propiamente humano. Su falta (creemos algunos) de esencia condena al ser humano a elegir: Un auténtico camaleón, dice Pico. A mi entender, navega su existencia hasta arribar a la esencia. Sólo en ese momento se podrá decir si fue un hombre digno.

                                                                      H. M.

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