HISTÓRICAS     

        El teólogo del desasosiego y la Santa

 

Santa Apolonia. Su culto litúrgico y popular comenzó a extenderse en Occidente a fines del s. XIII, alcanzando su plenitud durante los s. XV a XVIII. Era la abogada contra los dolores de muelas, por la forma de su martirio y también por  la influencia ejercida por el portugués Papa Juan XXI (1215-1276), el Papa Médico, quien escribió  en el Thesaurus pauperum, en el capítulo de nuestra vocación, De dolore dentium et gengivarum (De los dolores de dientes y encías), se lee: «Fue concedido a S. Apolonia virgen, que aquellos que la invoquen no tengan dolor de dientes durante todo el día».

En tiempos del Imperio Romano, bajo el régimen de Filipo, se llevaron a cabo persecuciones, torturas y asesinatos contra los cristianos y su religión. El gobernador de Alejandría ordenó cazas de éstos por atentar contra el Imperio y el monarca.

Vivía allí Apolonia, hermana de un eminente magistrado de Alejandría, virgen de avanzada edad que siempre se caracterizó por las virtudes de castidad, piedad, caridad, austeridad y limpieza de corazón.

Fue capturada y sometida a horribles torturas para que lanzara improperios y blasfemias contra Cristo. Un despiadado le dió un poderoso golpe en la cara rompiéndole de esta forma sus dientes que se le cayeron en pedazos. Otra versión dice que se los arrancaron uno por uno. La Santa, ensangrentada, no obedeció a sus torturadores y éstos la amenazaron con una enorme hoguera. Exhausta, Santa Apolonia, pidió que le desataran las manos para elevar sus últimas plegarias al cielo. Los soldados lo hacen y ella salta a la hoguera para no renunciar a su amada religión. Desde allí, la Santa les decía a los presentes que cuando sufrieran de problemas y dolencias dentales, invocaran su nombre, pues ella intercedería ante el Todopoderoso para aliviar sus penas.

Los perseguidores junto al gobernador quedaron atónitos al ver que a pesar del fuego, las llamas no la consumían ni le hacían daño alguno, al verlo trataron incansablemente de golpearla para que muriera, pero la mano del Altísimo la protegía. Finalmente, fue degollada.

Su muerte sucedió en el año 249 d.C., y 50 años después la canonizaron. Su día de veneración es el 9 de febrero y se la considera la Santa Patrona de los Odontólogos y de las Enfermedades Dentales. De allí, que sea invocado su nombre cuando hay un dolor de muelas.

Sus reliquias se encuentran repartidas en varias iglesias de Roma, en la catedral de Plasencia, en la iglesia de S. Roque de Lisboa y en otras diversas iglesias europeas. Pero su número es tan elevado (existen más de 500 dientes) que “se estima” que la mayor parte de ellas son falsas.

 

San Romualdo. A quien se venera el 7 de febrero, nació en Ravena (Italia), 950 d.C. Fue educado sin formación cristiana por lo que se dejó arrastrar por la vida mundana de su familia de alcurnia. Sin embargo, de vez en cuando, experimentaba un fuerte desasosiego y serios problemas de conciencia. Fue llamado teólogo de ese desasosiego espiritual, que no es producto de incertidumbre ni de inestabilidad. Entre las conversiones que logró estuvo la de su padre, a quien había visto con horror matar a un hombre en duelo. Éste, arrepentido, se retiró a un convento donde estuvo hasta la muerte.

Después de muchos sufrimientos y rechazos a manos de otros monjes, en el año 1012 fundó una comunidad a la que llamó "Camaldulenses" (religiosos del Campo de Málduli, nombre del benefactor que regaló las tierras). Observan silencio perpetuo y se dedican a la oración.

                                             H. M.

                                                                         

                                           

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