HISTÓRICAS     

 

 

 

Es en los momentos de enfermedad que nos vemos forzados a reconocer que no vivimos solos, sino  encadenados a una criatura de un reino diferente, que está a mundos de distancia, que no sabe de nosotros y con quien nos es imposible hacernos entender: nuestro cuerpo.

Marcel Proust

 

Creador de conflictos: La Mettrie

No se diferenció demasiado de otros seres conflictivos actuales, pero Julien Offray de La Mettrie, oveja negra de la filosofía y espíritu en todo excesivo, casi delirante, creador de conflictos en torno de sus escritos y de sus actos, fue amigo de Voltaire y médico del rey de Prusia. Y aunque no entremos en sus contactos con la odontología y, en especial con la dientes astrosos del dicho François Marie Arouet, encontramos divertida para los lectores de U. O. la vida azarosa de este médico a palos y filósofo a contracorriente, que dio su explicación de esa extraña unión mencionada por Proust entre cuerpo y mente.*

Con una audacia única, nacida de una permanente inquietud, de una necesidad de acción, de agitación, de disputas, de paradojas, de exageraciones descomunales, fue un guerrero tan solitario y desafiante de la filosofía  escéptica que los propios filósofos irreligiosos de su época no lo reconocieron como suyo: un disoluto, un impúdico, un bufón quizá. La Mettrie fue una cabeza loca, plena de puntos de vista entre geniales y ridículos. A gente como él las ideas les bullen en la cabeza y no siempre saben disciplinarlas para que no salgan cortando (como harían las espadas). Dicen que el vino ayudó un poco.

Fue un muchachón, pleno de alegría, capaz de repartir golpes a diestra y siniestra, a enemigos y amigos por igual, por jugar, por el placer, incluidos los palos a sí mismo. Había en él ese espíritu libre que goza de las burlas y caprichos como productos de su tierra, sobre todo en Francia donde se apreció siempre el esprit. Aunque el de La Mettrie fue un poco excesivo y m’enfoutiste. [Je pense qu l'hypocrisie est le pire défauit humain, mais vient derriere le j'm'enfoutisme. N. N.]

Julien Offray de La Mettrie nació en la Navidad de 1709 en Saint-Malo, Bretaña, Francia. Eligió la profesión médica por consejo de Hunauld, un médico amigo  Se dedicó con todo a la anatomía, a disecar sin reposo, y, finalmente, en 1728, consiguió el bonete  de doctor en medicina. Ejerció privadamente unos diez años, hasta la muerte de su maestro Hunauld. Dejó Saint-Malo para ejercer como médico de las guardias militares – por influencia de los doctores Morand y Sidobre, que lo ubicaron con el duque de Grammont, quien le consiguió el cargo – y asistió a las batallas de Dettingen, el sitio de Friboug y a Fontenoy, donde murió su protector.

Con esa experiencia profesional dio a la luz un opúsculo contra la corporación médica: La Politique du médecin de Machiavel, ou le Chemin de la fortune ouvert aux médecins, (La política del médico de Maquiavelo), atribuido al doctor Fum-ho-ham, un nuevo Maestro de las Artes de S. Cosme, borgeanamente traducido  del original chino. Fue una violenta sátira de La Mettrie contra los médicos de su tiempo. Incluyó una burla de la taxonomía de Linneo y su  clasificación de la botánica fundada sobre el examen de los órganos sexuales de las plantas. La Mettrie fue probablemente el primero en señalar la obscenidad de las metáforas antropomórficas de Linneo. Se dio así el primer gusto. Su publicación, hacia 1746, además resultó en la pérdida de su puesto militar

 Poco después arremetió contra las ideas filosóficas y teológicas con la Historia natural del alma, obra en la que afirma la inexistencia del alma como sustancia separada del cuerpo y la subordinación de la vida psíquica y moral a la corporal. Procuraba explicar la textura delicada del entendimiento, y sólo encontró un mecanismo donde otros suponen una esencia superior a la materia. La facultad de pensar no era más que la organización de la maquina, y la modificación de sus resortes influye considerablemente sobre la parte nuestra que los metafísicos llaman el alma.

Produjo con esto un revuelo entre los sacerdotes de Leyde: calvinistas, católicos y luteranos olvidaron los temas teológicos que los dividían; y se unieron para perseguirlo. Este trabajo no corrió mejor suerte con la justicia que el anterior. La obra fue condenada por el parlamento, fue destrozada y quemada por el verdugo en ausencia del autor.

En 1748, publicó El Hombre Máquina, donde sostuvo que el mundo no será feliz hasta que sea completamente ateo. La razón que da es que sólo eliminando las religiones se puede acabar con las guerras. Dato curioso es que antes de llegar al ateísmo, el autor de l’Homme machine haya pasado por las Órdenes jansenistas.

Esto pone fin a su exilio en Holanda, ya que es expulsado de Leyden y debe trasladarse a Berlín, ciudad en la que vive bajo la protección de Federico II de Prusia, llamado el Grande y el Rey filósofo, un rey reprimido hasta que se embriagó de tal modo de libertad, que la quiso plena, total, para todos En esta  primera fase de entusiasmo del soberano, arribó La Mettrie.

La Mettrie compartió su filosofía escéptica con un activo epicureismo, tanto teórico como práctico. Durante sus últimos años escribió un tratado sobre el arte de gozar (L'Art de jouir,1751), en el que vincula la vida feliz con el goce estético y el amor al prójimo, y entró en relación con algunos de los más renombrados libertinos y disolutos del siglo XVIII. Giacomo Casanova relata en sus memorias el fin de este médico filósofo, en Berlín, bajo el  asilo de Federico contra sus enemigos. Murió de indigestión tras una copiosa cena, incluido paté de faisán con trufas, preparada por el cocinero del Rey.. Escribe Casanova que Julien Offray de La Mettrie murió riendo (1751).

Frases de La Mettrie

Es tanto el placer de hacer el bien, de sentir, de conocer a aquel que lo recibe, tanto contento en practicar la virtud […] que tengo por bien castigado a quien tiene la desdicha de no ser virtuoso (L'Homme machine )

El espíritu tiene, como el cuerpo, sus enfermedades  epidémicas y su escorbuto. (L'Homme machine)

¿Quién sabe si la razón de la existencia del hombre no estará  en su existencia misma? (L'Homme machine)

Le es igual a nuestra paz final que la materia sea eterna o que haya sido creada, que haya un Dios o que no lo haya. (L'Homme machine)

Si he perdido los días en la voluptuosidad, ¡ah!, devolvédmelos, grandes dioses, para que pueda perderlos nuevamente. (L'Art de jouir)

Placer, dueño soberano de los hombres y de los dioses, ante quien todo desaparece, hasta la razón misma, sabes bien que  mi corazón te adora, y todos los sacrificios que hizo por ti. (L'Art de jouir)

El hombre ha sido creado para ser feliz, en todas las etapas de la vida. (L'Art de jouir)

 

 

 

El arte de gozar

¡L'Art de jouir ! Los bien pensantes no temen sino lo peor, el título provocador semejaría anunciar la licencia, aun  la obscenidad, la pornografía. Última bravata del gran alborotador, en verdad no lo es.

La obscenidad para este literato es un ejercicio demasiado  fácil, entonces prefiere componer un canto al amor y sus voluptuosidades. Nada de placer sin sentimiento, nada de placer sin espera, ¿no es esto todo lo contrario de lo esperado ? Un modo de reasegurar, o quizá engañar, a los más tímidos.

Dos niños de sexo diferente, criados juntos, crecen y, maravillados, descubren su diferencia. Él, devorado por el amor, refrena su pasión para no perturbar a la bella Ismène, ¿no es  tocante y enternecedor? Cuando « la cosa » se produce, bendita  la espera, la noche de amor es una explosión de goce y de felicidad. Gozar es cuestión de ritmo, de elegir el momento, de tomarse el tiempo y la voluptuosidad rebasa sus límites hasta los desconocido. « Si los placeres de la noche son los más vivos, los de la mañana son los más dulces ».

Quedee tranquila la curiosidad perversa. Que encontrarán lo que buscaban. Las alusiones se refinan, e l erotismo aparece por toques sucesivos. Pero con un tacto muy sutil. Juega con las palabras y recorre, con delectación, los « valles felices », el « césped tupido » y osa acometer « bosques inaccesibles ».

Las obras

Observations de médecine pratique (1743)

Histoire naturelle de l'âme (1745)

La Volupté (1745?)

Politique du médecin de Machiavel (1746)

La Faculté vengée (1747)

Les Charlatans démasqués (1747)

L'Homme machine (1747)

L'Homme plante (1748)

Discours sur le Bonheur ou Anti-Sénèque (1748)

Ouvrage de Pénélope (1748)

L'Homme plus que machine (1748)

Le Système d'Epicure (1750)

Les Animaux plus que machines (1750)

L'Art de jouir (1751)

Le Petit Homme à longue queue (1751)

Vénus métaphysique ou Essai sur l'âme humaine(1751)

 

                                                                     VOLVER