HISTÓRICAS      Hubo una vez conciencia de la prevención bucodental. 

 He aquí cómo despertó en Francia, según un valioso trabajo del que tomamos párrafos significativos. [U. O. se remontaría a las primeras referencias al respecto de Fauchard, Bunon, etc.] ¿Alguien sabe cómo murió? Lea este resumen y diga qué siente al comparar con el aquí y el hoy.

En el siglo XIX se dan condiciones para un giro en la historia de la prevención bucodental en la escuela pública. En Europa, se extiende el fenómeno de la revolución industrial, acompañado por descubrimientos técnicos y científicos, que tienen repercusiones sobre el arte dental. El siglo XVIII permitió en Francia (entre 1827 y 1877) que el número de alfabetos ascendiera de 15% a 60%. El sabio se convierte en un hombre respetado y dispone del método experimental y el matemático.

La pobreza del mundo obrero es grande, con condiciones de higiene y de trabajo muy duras con un salario mínimo. Con alcoholismo, pésimas condiciones de vida, violencia, prostitución, etc., que condujeron a los trabajadores a adquirir conciencia de clase y al logro de una legislación favorable (1864, derecho de huelga; 1884, derecho de reunión, etc.)

En el año 2 de la República se crea la cátedra de Higiene en la Facultad de Medicina de París, a partir de lo cual surgen publicaciones, instituciones y congresos con la higiene como tema. Los manuales, en 1830,  retoman los preceptos de la higiene [salud bucal incluida]. En 1845, se difunden tratados populares del tema. Y, gracias a Louis Pasteur, se entiende el papel de las bacterias y el concepto de prevención de las infecciones: lavado de las manos, lavado cotidiano con agua y jabón, antisepsia en cirugía.

La profesión se organiza y evoluciona: en 1879 se constituye la Cámara Sindical del Arte Dental; en abril del mismo año, se crea el Círculo de Dentistas de París que lanza una suscripción para la creación de una escuela dental, y, por ley, en 1892 se establece: “Nadie podrá ejercer la profesión si no está munido de un diploma de doctor en medicina o de cirujano dental. El diploma de cirujano dental será obtenido del gobierno francés tras estudios organizados...”                                 

En 1881, Édouard Taillebois presentó un pedido al Consejo Municipal de París de creación de los servicios de atención dental gratuitos para los alumnos de las escuelas primarias de la ciudad de París. En una revista explicó que los cuidados del niño son indispensables para un buen estado bucodental en el adulto: “Cualquier dentista serio habrá comprobado que en una enorme proporción (50%) se evitarían en el adulto las deformeciones y las desviaciones del aparato dentario, las caries cotangentes y, por consecuencia, todos los inconvenientes que resultan de la destrucción de los dientes, si desde la infancia el pasaje de la primera a la segunda dentición hubiera sido supervisado y dirigido con inteligencia.” “Por ello es que siempre he considerado que la creación de un servicio dental municipal gratuito en las escuelas primarias constituye una necesidad primordial de higiene y una parte importante de los deberes de la sociedad hacia las generaciones futuras.” De donde la petición en tal sentido de Taillebois contenía los siguientes artículos destacables:

1°. Todo niño que frecuente las escuelas primarias municipales de París, a pedido de los padres, gozará gratuitamente del servicio especial dentario organizado por las alcaldías;

2°. Este servicio gratuito incluirá, por lo menos, dos inspecciones anuales, realizadas semestralmente, más las extracciones que juzgue necesarias el dentista;

3°. Las inspecciones semestrales, o trimestrales, para las familias que se inscribieren, serán obligatorias, en domingos preestablecidos, bajo pena de castigo, a menos de excusas valederas;

5°. Las funciones del dentista a cargo, director del servicio, y de los dentistas adjuntos (art. 4°), serán gratuitas, con contrato mínimo de 2 años, tras la aprobación del municipio correspondiente;

6°. Cada miembro del servicio dentario deberá proveer y aportar su equipo o instrumental operatorio;

Y dos artículos más que completan esta hoy increíble disposición, apoyada por numerosas personalidades del mundo científico y médico, como Víctor Hugo o Luis Pasteur, y también el sindicato y el círculo de dentistas franceses. Pasteur escribió a Taillebois:  “La idea de usted es, a mi entender, excelente en principio y acorde a la gran regla de la higiene, que vale más dedicarse a prevenir las enfermedades que abandonarlas a su evolución para después intentar curarlas.” El A, en su pedido, había puesto: “la incuria, la pobreza, la ignorancia... todo conspira para que las generaciones jóvenes, no sometidas a las visitas obligatorias y periódicas, en un estado de abandono que conlleva una degradación física a la cual las autoridades municipales tienen el deber de aportar el remedio disminuyendo las causas.” Un consejero municipal, Hovelacque, comentó: “me parece derseable la creación de un servicio dental en las escuelas; pero por motivos de diverso orden, es indispensable que la ciudad retribuya esos servicios.”

La respuesta entusiasta de los dentistas por participar gratuitamente en el proyecto fue rápida: en 1 mes, ¡80 dentistas estuvieron dispuestos! Se dijo: “esta admirable armonía entre los miembros del servicio municipal de París pone noblemente a un lado toda preocupación por susceptibilidades y por intereses personales.” (Prevención bucodental. Despertar de la conciencia Dras. Agnès Veille-finet y Florence Loir).

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