HISTÓRICAS     

  Cirujano dentista, ¿qué es eso?...

 

Todavía se ven muchas chapas de consultorios odontológicos donde el profesional se anuncia como cirujano dentista. La mayoría, seguramente, desconoce el origen de esa denominación, mientras que el público cree que si no dice cirujano no puede hacer ninguna clase de cirugía.

La verdad se remonta al siglo XVI y a Francia. Hacia fines de ese período, una fraternidad de cirujanos franceses celebraba reuniones regulares en la iglesia del año 1210, San Cosme, en París, como cualquier grupo profesional actual para intercambiar información práctica de su profesión, para establecer protocolos de actuación y para atender a los pobres. Hacia mediados del s. XVII, los cirujanos de San Cosme erigieron un colegio de cirugía adyacente al templo y, en 1694, erigieron un magnífico anfiteatro quirúrgico y anatómico.

La relación de estos cirujanos con los médicos fue descrita hacia fines del s. XVII por Jean Riolan, en su famoso tratado de cirugía. Los médicos se reservaban el cuidados de todas las afecciones internas y dejaban a los cirujanos al cuidado de todos los problemas externos, los que suelen exigir habilidad manual (recordemos que cirugía es “trabajo manual”); aunque los médicos se reservaban como una supervisión general y a los cirujanos les estaba prohibido recetar medicamentos, excepto ungüentos, yesos y vendajes.

En 1699, el Colegio de Cirujanos de San Cosme, reconoció nuestra profesión como una subdivisión de la cirugía y creó el título de expert pour les dents con un examen aparte de calificación. Fauchard se quejó de que en la junta examinadora no hubiera un dentista experto para un procedimiento más justo. Para acceder a ese examen se debía haber sido aprendiz durante dos años con un maestro o con un experto reconocido. El examen oral  de dos días abarcaba la teoría y la práctica de la odontología, así como teoría general de la medicina y la cirugía. En caso de aprobarlo, aún quedaba pagar varios aranceles y se dejaba constancia de que el nuevo operador debía limitarse a la atención de las enfermedades de los dientes y que no debía usar el título de cirujano.

Por otra parte, el cirujano dentista era un cirujano general calificado perteneciente al Colegio de San Cosme que optaba por limitar su práctica quirúrgica a las enfermedades dentarias y bucales. Pierre Fauchard habría tenido ambas calificaciones, tal como figura en listados del Colegio, y consagró esa denominación para la Historia con su famoso tratado de 1728: El cirujano dentista, o Tratado sobre los dientes.

 

                                             Horacio Martínez

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