HISTÓRICAS     

                 

 

 

                         Johann Ferdinand Beck: actor y dentista

Johann Ferdinand Beck, de cuya vida y muerte casi nada se sabe, fue cabeza de un grupo de comediantes itinerantes a comienzos del siglo XVIII, bajo el nombre de “grupo de distinguidos comediantes en alto alemán,”  Desempeñó un papel típico, aunque parcial, en el arte teatral alemán, que sumergido en la vulgaridad y la grosería, había perdido los colores nacionales ante la invasión de polichinelas, arlequines y otros caracteres de la comedia popular italiana.

Beck aparece representado en un grabado en cobre hacia 1703 como Polichinela y Sacamuelas. No habría sido un Polichinela muy fino en conjunto, pero la historia del teatro lo registra no por ese aspecto negativo de su fama, sino que deja constancia de que en 1736 representó una obra sobre la vida del general Wallenstein.

De su acción odontológica ignoramos todo, salvo que algún lector mejor informado sea tan amable de desasnarnos. Acompañamos algunas ilustraciones, reunidas por Pierre Baron, de escenas de dentistas en interiores y al aire libre.

Escena carnavalesca en la cual los observadores están enmascarados y disfrazados. Obra de Pietro Longhi (1702-1785), italiano, en el Museo Brera en Milán. El dentista exhibe la muela, una enana pide dinero y el paciente sufre la pérdida.

 

Los dentistas viajeros armaban escenarios en los que actuaban cómicos y actores menores para atraer público. La que sigue es de alrededor de 1680, la pintó Gerrit Berckheide (1638-1698), holandés, y está en el Staatmuseum de Colonia. Muestra una escena teatral, con actores, espectadores y odontología.

 

La escena que sigue fue pintada por Balthazar van den Bossche (1681-1715) hacia 1710, está en el Museo Real de Bellas Artes de Bruselas y se titula " El sacamuelas en la Gran Plaza de Bruselas ". Y la última también transcurre en el mismo lugar y con la misma disposición escénica. Una multitud se ha reunido para ver al dentista, con ropas de la clase media, al frente, con un diente, o un frasco, en la mano. Un arlequín abre la cortina para dejar ver al preparador de remedios y elixires.

 

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