HISTÓRICAS     

              La agusanada caries de entonces     

Allá por el s XVIII, habiendo sido ya publicada la piedra fundamental de la odontología moderna (Le Chirurgien Dentiste, Pierre Fauchard, 1728), se discutía cuál podía ser el origen de la desdichadamente popular caries dental.

Se proponían 3 orígenes posibles:

El primero era el llamado vermicular, que atribuía la enfermedad a los gusanos que roían el diente. Había que fumigar los vermes. Lo cual no se correspondía con el llamado galenismo. El beleño utilizado para fumigar se presentaba mezclado con cera y en forma de vela. Se encendía ésta y sobre ella se sostenía un embudo de papel para dirigir el humo a la muela dolorida, según la descripción de Andrew Boorde, en 1552. No faltaron médicos y profesores – como Jacobaens, de la Universidad de Copenhague – que dijeran haber visto y matado esos gusanos, y su autoridad fue muy discretamente puesta en duda por Fauchard..

En un documento babilónico, se cuenta que un gusano llegó lloroso ante la diosa Ea para preguntarle con qué habría de alimentarse. “Con frutas,” le contestó la deidad.

“A mí con eso,” dijo el gusano. Y siguió así:

¿Qué me son higos maduros y tiernos pomelos?

Elévame, ubícame entre dientes y maxilares

Que yo pueda destruir la sangre de los dientes,

Y arruinar su fortaleza…

Anton van Leeuenhoek, padre de la microscopía moderna,  recibió algunos gusanos en dientes extraídos enviados por el presidente de la Sociedad Real de Londres para que aplicara a ellos sus poderes de observación. La conclusión fue que eran “huevos de una pequeña mosca, del tipo frecuente en queserías … que al tiempo se convierten en moscas.” Supuso que habrían llegado a un diente hueco con un trozo de queso, que desde allí se insinuarían hacia el interior y tras roer las partes sensibles causarían un gran dolor.

Es probable que el delftiano holandés haya acertado en la manera de llegar el gusano al diente, en lo cual coincidió con Pierre Fauchard, quien tenía sus serias dudas sobre esta teoría. Obviamente, Anton no acertó en el resto. Asimismo, no creyó que las fumigaciones ahuyentaran a los gusanos y por eso recurrió a a fuerte desinfectante para aliviar el dolor de muelas de la esposa. Era común usar ácido sulfúrico a tal fin.

La segunda teoría se refería al desequilibrio de los humores. Según esta propuesta, si los humores fríos y húmedos están en exceso en la cabeza, pasan bajo la forma de pituita a través de la lámina  cribada del etmoides para caer en la cavidad bucal y destruir los dientes. Por lo tanto, los cuidados se basan en el calor y la sequedad

Bunon, en 1743, lo expresó así :  "Es la pituita cerebral que cae sobre los maxilares la que produce las caries en los dientes." (Además de disfunciones del alma, contrariedades, cóleras, depresiones o melancolía).

Lécluze , ya recordado en U. O., en 1754, escribió "La caries proviene de una saliva con agrura,  cargada de ácido, o de un humor proveniente de un vicio de la sangre y la linfa que se estanca en los  dientes y sus partículas comunican a las del esmalte impulsos que  desprenden las partes unas de otras."

Tratamiento de las caries

Lécluze, fracasados otros recursos de su tiempo, apelaba a un medio quirúrgico: " Cuando el pus ya está formado, y hay un  flemón que no se perfora naturalmente, hace falta abrir con el escalpelo en el punto más bajo del absceso, y evacuar prontamente la materia, para no darle tiempo  de pasar a las  partes contiguas."

Del mismo modo, se dijo: "La fluxión no debe ser abandonada  a la naturaleza, sobre todo por la hinchazón de las amígdalas y las  parótidas; debe ser resuelta  desde su comienzo… El primer cuidado  será ayudar a la circulación y prevenir la ingurgitación excesiva de los vasos, mediante sangrías…

"Si al enfermo lo atormentan  grandes dolores, fiebres violentas o un insomnio continuo… se recurrirá a algunos julepes refrescantes, en los que se incluirá un grano de láudano, o bien dos o tres granos de jarabe de una planta somnífera…"

Un julepe es en Buenos Aires un susto muy grande; en el diccionario médico de la época era:"Un medicamento magistral líquido, llamado así por los árabes y los griegos, para los persas fue  juleb, y para los romanos julepus o julapium. Todos estos diversos  nombres significan cualquier brebaje, o poción dulce y placentera… La composición de estos medicamentos es muy simple; son formados corrientemente por la mezcla de un jarabe calmante, pectoral, aperitivo o ácido, diluido en agua destilada, análogos a los jarabes o las emulsiones… “

Pero supongo que los lectores preferirán saber el modo en que se trataban las caries, dicho en versos, un siglo después, en esta muestra y nuestra traducción casera escogida del Canto IV del poema Dentología, de Solyman Brown.

Si entonces los dientes, destinados a variado uso, / se carian y duelen, es por abuso. / Y, triunfante, el arte les asegura / un remedio, si no una cura.

 ………………….

Cuando la caries llega, con mudo paso a poner / sucias manchas en campos nevados / no demores, o temblorosa, sufriente criatura / en buscar seguro refugio en el dentista que las cura / … / barre el germen de la enfermedad / y detiene el temible progreso del mal.

 

N de la R. No se pierda el lector, en el libro del mes, el divertido artículo sobre estos temas, escrito por Edward Samson.

H.  M.

 

  

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