HISTÓRICAS     

  Dentistas actores II: Christophe Contugi y el Orvietan

                 

A mediados del siglo XVII, un italiano, Christophe Contugi, de Orvieto,  llamado el Orviétan, fue operador y cómico, que en la farsa hacía el papel del capitán Spaccamonte junto a Gilles le Niais. Tenía sede fija, el famoso negocio-teatro de la familia en el ángulo de la rue Dauphine frente al Pont-Neuf. Fuera del teatro, Christophe Contugi era un burgués más de París, respetable y dueño de una pequeña fortuna que dejó a su muerte en 1660. Un operador que gana tanto tiene algo excepcional. Habría logrado los derechos sobre el orvietan por matrimonio con Clarissa Vitraria, heredera viuda de Jean Vitrario, sucesor de Girolamo Ferranti, quien se declaró inventor de esa panacea supuesta conocida como Orviétan, cuyo nombre atribuyen a un cierto Lupi da Orvieto,  supuesto “doctor y alquimista” de quien no se tienen noticias históricas verificables ni si fue el inventor o no del “orvietano.”

Orvietan-Verkäufer      Vendedor de Orvietan   

 Ferranti, como sacamuelas, hacía extracciones gratis en público, valido sólo de sus dedos pulgar e índice, sin causar ningún dolor, y así atraía clientes para la poción (Courval,  Satyre Contre les Charlatans, 1610). Se exhibía ante el público ingiriendo los venenos que le alcanzaran allí mismo y mostrándoles como se curaba con su mágico remedio. El orvietan fue muy popular en su siglo y en el siguiente como gran antídoto contra los tóxicos, incluidos mordida de víbora o de escorpión, hongos ponzoñosos, rabia y pestes.

Su esposa Clarissa lo sobrevivió y se casó con Jean Vetrario, o Vitrario, o Verrier, francés de Lorena. Esta mujer se casó después con Contugi y se hicieron ciudadanos franceses. Tras ello, en 1647, obtuvieron del rey Luis XIV la exclusividad de producir y distribuir el orvietan en toda Francia. Adoptaron un sol con cara humana como emblema y como lema ut sol solus ut sal salud. Su fórmula era vomitiva, lo que podía hacer expulsar algunos venenos. Las fórmulas de Ferranti y de Descombes* no eran vomitivas. En sus prospectos, Contugi se reconoce heredero de Hieronymo Ferranti. Él persiguió no solo a los operadores que ofrecían el Orviétan pese al privilegio del rey, sino que hasta logró doce cartas de recomendación de médicos de la facultad.

En Élomire hypocondre ou les Médecins vengés  (comedia satírica firmada por un ilustre desconocido, Le Boulanger de Chalussay, en 1669) se caricaturiza ferozmente a Molière (elomire es anagrama de moliere) porque estuvo bajo la tutela de operadores  charlatanes como Contugi y, aunque la obra es mala, deja bien a las claras la naturaleza del mal de Molière y lo que hubo de padecer.

De Gilles Barry, uno de los perseguidos por Contugi,  nos ocuparemos en el próximo número de Universo Odontológico.

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