HISTÓRICAS     

                 

 

 

                         De cómo los dentistas fueron actores y viceversa

 

Ocurre que en los siglos XVII y XVIII, los vendedores de pociones, piedras filosofales y curaciones milagrosas llevaban sus cuestionables ofrecimientos por toda Europa, muchos de ellos provenientes de Italia, y atraían a los posibles incautos con espectáculos montados en la calle, con pantomimas o pequeños cuadros improvisados. Familias enteras se transmitían su habilidad teatral con la práctica empírica. Algunos llegaron a dentistas diplomados; otros, como Fauchard (h) y Talma, dejaron por el teatro mismo.

Dentistas hubo en París, en tiempos de Fauchard, que hicieron todo un espectáculo de su arte, incluidas las extracciones reales y las fingidas  (Fig. 1). Según cuenta Pierre BARON (Actes. Société française d'histoire de l'art dentaire, 2006, 1116), quien presentó las valiosas ilustraciones al caso (Fig. 2), los lugares preferidos de los operadores y charlatanes de París fueron las ferias de Saint-Germain y Saint-Laurent y el Pont-Neuf.

Algunos fueron muy célebres, como el famoso dúo de farsantes de Jean Farine con Deslauriers (llamado Bruscambille, operador antes de devenir prologuista en el primer teatro público en Francia), o el trío de Bertrand Harduyn, llamado Saint Jacques (1600-1648), por ser hijo de un boticario de la rue Saint-Jacques (Fig. 3), junto con Gringalet y Goguelu, que vendían drogas o arrancaban dientes.

Tabarin (Milán, 1584-1626), otro hombre de teatro y vendedor de pociones, se llamaba Antoine Girard, y actuaba junto con su hermano mayor, Philippe Girard, o Philippe de Montdor. Aunque improvisaban sus textos, éstos fueron copiados por algunos oyentes y así se conservan. Aunque itinerantes con sus familias, volvían siempre al Pont Neuf (Fig. 4) para entregar sus remedios (orvietan también) contra todas las patologías, incluido « le mal de dents » (Fig. 5).

 

Fig. 1. Balthazar van den Bossche (1661-1715, Gran Plaza en Bruselas, ca. 1710)

 

Fig. 2. Le Pont Neuf en 1702, grabado (Baron, col. part.) 

 

Fig. 3. Guillot-Gorju, estampa de Huret (BNF) (Baron, col. part.)

 

Fig. 4. Tabarin y Mondor en el tablado, aguafuerte, 1620 (Baron, col. part.) 

Fig. 5. Vendiendo orvietan, grabado, s. XVII (Baron, col. part.)

En junio, 1601, un italiano, Hieronimo Ferranti erige su tablado, donde, según Sonnet de Courval (Satyre contre les charlatans), el “insigne y descarado charlatán” (el notable bufón del hotel de Bourgogne, llamado Galinette -- la Gallina) seducía a los babiecas con cuatro violinistas. Courval reconoce que era un práctico hábil y que arrancaba los dientes sin dolor porque aplicaba a escondidas un poco de polvo narcótico o estupefaciente. El médico oficial reconoce que un empírico no muy ortodoxo se hace notar por su savoir-faire. Esto está confirmado en el Journal de Pierre de l'Estoile. Cuenta que echado del palacio por las envidias, la gente – médicos, cirujanos y boticarios -- lo iba a consultar detrás del Hôtel de Bourgogne, clara aproximación entre comediantes y operadores. Como que Ferranti retoma cada tanto su teatro, que es sumamente concurrido.

(Continuará en los números siguientes de Universo Odontológico.)

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