septiembre 2014

 

  Los últimos médicos con ojo clínico [España]https://encrypted-tbn2.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcTmgSsRzfEDNz4c2psArOnkSKJdqG3MSoSYl_zyf05v_-uoxsJmfQnLSeO3

"Si no es con una batería de análisis y con siete radiografías, aquí nadie te diagnostica ya ni un resfriado"

Los médicos no padecían la dictadura del asegurado. Porque aquí, con la socialización de la Medicina, a quien socializaron de verdad fue a los médicos, no al ejercicio de esta ciencia que tanto tiene para muchos de religión o de magia. De supremos sacerdotes del templo de Esculapio, el Seguro de Enfermedad de Girón de Velasco primero, y la Seguridad Social de los últimos años del franquismo y de la democracia después, convirtieron a los médicos en proletarios de bata blanca, en asalariados del ambulatorio o de la consulta externa del hospital. Los enfermos, ahora, son para los médicos un número de cartilla. Pero los médicos, a su vez, son ahora para los enfermos una hora de cita previa:

-         ¿Cómo se llama tu médico?

-         Ah, no lo sé, mi médico es el de la consulta de las diez...

Ahora, si te encuentras por el pasillo de un hospital a un chico de primer año y le preguntas algo acerca de tu familiar enfermo, de momento te perdona la vida y después, si se digna contestarte, te dice que los médicos informan a las doce en su despacho, que él no tiene por qué decirte nada, que a tu pariente le están haciendo lo que ellos creen conveniente y punto.

 

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Dr Chantapufi, cirujano de ésos, creado por Landrú

Cuando estos médicos estén en circunstancias terminales, me temo que ninguno de ellos podrá autodiagnosticarse, porque entre otras muchas cosas, esta Medicina computarizada y burocratizada que padecemos se ha cargado lo que los clásicos llamaban el ojo clínico.

Si no es con una batería de análisis y con siete radiografías, aquí nadie te diagnostica ya ni un resfriado. Hemos llegado a una perfecta cobertura asistencial sanitaria, dicen, de la sociedad española, pero también a unos médicos convertidos absolutamente en máquinas expendedoras de recetas y lectoras de resultados de análisis que traen en la columna del lado los valores normales

 El ojo clínico es ahora el ojo del Gran Hermano de la Burocracia Sanitaria, mucho jefe clínico y mucho volante para el especialista, pero muy poco de Medicina entendida como un ejercicio de un sacerdocio humanitario.

Así perdido está el proletariado de la salud por no reconocerse como el proletario que es.

 

 

 

Algunos médicos aburguesados no tienen pacientes, sino clientes (de Venezuela) Por Manuel C. Martínez

Por definición, toda persona que compre algún bien o servicio es un clientede algún vendedor. Es vox pópuli que muchos profesionales de la Medicina, osus comerciantes, en su mayoría provienen de estratos proletarios.

Recordemos que en un principio el ejercicio de la Medicina fue considerado innoble, y los médicos pioneros de tantos países fueron de extracción popular, ya que eso de tratar úlceras sanguinolentas, tener que ver con gases y heces pestilentes, etc., resultaba harto incompatible con las delicadezas y finuras de los hijos de la "gente decente". http://3.bp.blogspot.com/_61IcTubatb0/TRsQl3JOfTI/AAAAAAAAABs/w63Pwxy7E64/s200/FLOR1.jpg21-9-14

La dinámica burguesa hizo del médico un aprendiz de burgués. Hoy, usa este importante y social servicio tecnocientífico para blindarse de una posible pobreza y enmascarar así a sus imborrables ancestros de origen proletario.

Son modelos de fragmentación proletaria.

El resto de profesionales de origen humilde anda por esos mismos caminos de fragmentación, con la particularidad de que profesiones como abogacía, arquitectura, letras y afines sí provienen de pioneros de abolengo.

 

 

 

 

Proletariado médico(de El Salvador)

Ha surgido una nueva clase, el proletariado médico: un grupo de médicos jóvenes que no alcanzó el escalafón el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), que aun tenían energías para hacer turnos, y también subespecialistas altamente calificados que se han quedado en el país por humanidad o como decimos en el gremio por amor al arte.

 Pero analicemos la situación, los médicos recién egresados del ISSS que hacen turnos son los que no lograron conseguir una beca para salir del país a estudiar una subespecialidad, ¿calidad?.  Los especialistas, médicos internistas, jóvenes, se ven sometidos a jornadas de trabajo extenuantes, 8 horas de 7:00am a 3:00pm (receso de 3 a 7:00pm) para estar con sus familias, o dedicarse a la práctica privada con una competencia desmesurada, pagándose las 8 horas  a 1,000 USD al mes y los turnos de 12 horas a 150 USD, casi a 5 dólares por paciente visto por decir algo. Expuestos a demandas, malos tratos del usuario, mala praxis por agotamiento, etc.

Aclaremos que en el ISSS una secretaria de jefatura gana lo mismo con solamente bachillerato, sin 11 años universitarios, sin tanto estrés, ni responsabilidad, ni desamparo legal, pues el jurídico del ISSS al único que tienen obligación de defender es al director (y todavía tienen el descaro de hablar de calidad, calidez, juramento hipocrático, etc.).http://3.bp.blogspot.com/_61IcTubatb0/TRsQl3JOfTI/AAAAAAAAABs/w63Pwxy7E64/s200/FLOR1.jpg21-9-14

En tiempos mejores subsistíamos de nuestra consulta privada y nos entregábamos a los pacientes institucionales por amor a la profesión que seguimos profesando, pero el escenario económico es distinto: debemos casas, carros, tenemos hijos

 

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      La mafia de la salud, por Daniel Paz

 

 

 

 

R. A. A. O.  centenaria

La Asociación Argentina de Odontología tiene varios miles de socios y no más de 600 dedicados a la investigación odontológica.

La Asociación Dental Norteamericana tiene muchísimos miles de socios y varios miles dedicados a la investigación odontológica. Su revista, el J. A. D. A., está dirigida – con mayor o menor suerte – a la gran mayoría, no a la minoría privilegiada.

La R. A. A. O. decidió consagrarse a los nobles 600 y puso su capacitada brigada amanuense al servicio de los bravos 600… y a los miles restantes ¡que los parta un rayo!

La RAAO selecciona los artículos que recibe, por intermedio de un brillante – en serio – comité de notables, y los publica tal cual, siempre que respeten las normas establecidas (copiadas sin adaptarlas ni pensarlas) y si los legos lectores no los entienden… ¡que los parta un rayo! ¡Y adelante los nobles 600!

El JADA se esmera por lograr la máxima claridad en los artículos y nunca deja de incluir las implicancias prácticas del trabajo publicado. Así y todo, muchísimos del par de cientos de miles de sus socios ni siquiera se molestan en abrir y mirar el índice del JADA. No se requiere mucha imaginación para saber qué hacen los pocos miles de la RAAO. Con los ojos servilmente puestos en la Madre Patria del Norte (e ignorando con displicencia los buenos consejos del Report writing in Dentistry, de la Universidad de Michigan), no son capaces de adoptar aunque sea un poquitín del sentido didáctico de los franceses, z B. Textos apelmazados, abarrotados, abigarrados, abrumadores, textos que sólo atravesarán algunos de los nobles 600 – no todos – y que pasarán al olvido o al cielo de las ideas abstrusas en las que se regodean.

El JADA somete los artículos que recibe y los que pide (porque también hay que pedir trabajos útiles) a un cuerpo de correctores que transpiran los manuscritos plagados de faltas que redactan los brillantes dentistas norteamericanos, que escriben peor que los nuestros (dicen),

La RAAO tiene personal muy bien capacitado para hacer esa tarea expurgadora (¿o purgante?), pero nuestros autores están demasiado subidos al caballito de doctos maestros y no aceptan que les toquen una letra… porque ellos saben todo de todo… ¡y a los lectores que los parta un rayo y se embrutezcan cada vez más!

No me cabe ninguna duda de que el personal corrector sabe muy bien que el zirconia inglés existe desde la tabla de Mendeleieff como circonio o zirconio. Y sabe que el post inglés existe desde nuestro Saizar o Maísto como perno o espiga – porque “poste” es una brutalidad que ningún diccionario tolera, y que el abutment es pilar o emergente aquí y en la Cochinchina, pero no en las obtusas y vanidosas mentes de los dentistas locales.

[Y haciendo un paréntesis, se preguntó alguien por qué los nobles 600 locales se sienten por encima de la plebe. A mí, cuando procuré desasnar en esto a un muy capaz dictante, me contestó con displicencia “yo digo poste”. Y punto. Al mismísimo cuerno el mataburros.

La explicación quizás esté en que se nos aplica algo que oí decir de arquitectos (muy injustamente, en serio, pues tengo dos hijos de esa profesión) que es arquitecto el que no es bastante capaz para ser ingeniero, ni bastante delicado para ser decorador. Quizás el odontólogo no es bastante capaz para ser médico, ni bastante delicado para ser coiffeur. Seguro que no es así, seguro. Pero también es cierto que necesitan afirmar su sabiondez refutando a los plebeyos que pretenden corregirlos: magister tiradentes dixit.]

He visto en la redacción del JADA artículos con más tinta roja de correcciones que azul de texto. Y los yanquis se lo  bancan como señores que reconocen a señores. Acá, compadezco a quien ose corregir una mísera coma a los cagatintas. Seres tan desubicados que no saben siquiera todos los significados de la preposición “de” y enunciaron la absurda “pinza para algodón”. Como tampoco saben que en “antitético” la S se hace T ( relativo a la antítesis), y no así la C que sigue siendo C (endodóncioco,  ortodóncico NO con T, como en silícico o torácico ‘alguien dice “torático” o “silítico”?). Y así sucesivamente siguen cabalgando los nobles 600 y sus bestias les dejan las deposiciones para los ignaros miles que no los entienden.

Fin de largo paréntesis.]

 

Por último – y no porque no haya más para señalar – los directores (en serio muy bien intencionados) se limitan a encarpetar en RAAO lo que reciben, no tratan de armar una revista útil para miles y no se atreven a expresar ideas (cuando las tienen) una vez cada 3 meses… ¡Ni una idea propia en 12 meses, en cuatro números! Y se escudan en mentidas normas estatutarias. No merece el honor de ser Director de una publicación quien no puede exponer una sola idea propia en todo un año. Aunque como persona sea la más meritoria. (Esto no es personal, porque es endémico.)

En fin, nacido y criado en la AAO, me apena ver cómo se olvidan o desdeñan los ejemplos de los grandes maestros que la prestigiaron y a los que admiré aun cuando no siempre coincidí.

Por favor, señores dirigentes, miren la historia que para algo sirve. Miren un poco más allá de la liderante  Madre Patria del Norte del big stick y contemplen también el verdadero origen de la cultura en la vieja y no decadente Europa. Miren qué necesitan sus socios de a miles y no ese puñado de la liviana brigada intelectualoide, jactanciosa y despectiva.

                                           Horacio Martínez

 

 

 

 

 

Crisis de la profesión:
¿Es atractiva la odontología que realizamos?

Estimado lector, proletario del torno, el artículo que aquí se transcribe, casi textual, señala errores cometidos en el ejercicio profesional y en la relación con los mercaderes de la salud. Vale la pena leerlo y coordinarlo con las otras lecturas de este mes.

En el año 1989 estábamos en el comienzo de la más grave hiperinflación que soportó el país y entendí rápidamente que no se iba a poder mantener el nivel de odontología en las condiciones laborales vigentes. Era imposible cobrar los servicios que se prestaban por obras sociales a los 4 ó 6 meses con tasas de inflación que superaron el 100 % mensual.

Entre el 40 y 50 % de lo que ingresaba se agotaba en Gastos Generales, Laboratorios y Casas Dentales

En esas condiciones ¿cómo compensar la inversión que cada odontólogo hace mes a mes para poner en funcionamiento su consultorio?

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Selfie de dos mercaderes de la salud   o Behemoth y Leviathan, William Blake (1825)

 

 

Estas bestias simbolizan la falta de esperanza en lo puramente material

 

 

Se hacía necesario estudiar minuciosamente los Costos Odontológicos para saber cuál era lo mínimo (y no lo máximo)(1) que de podía cobrar a los pacientes privados y a los que quedaran tras suspender la atención de las obras sociales, que para muchos significaban el 80 % de los pacientes.

Hoy la gran mayoría de los Aranceles de OOSS no cubren ni siquiera los Costos. Sumado a ello, se nos imponían cada vez más restricciones reglamentarias para hacer una adecuada odontología preventiva y conservadora, se hacía imposible dedicarle tiempo a la docencia con cada paciente (para una educación para la salud aunque sea mínima, que tenemos la obligación de brindar), y lo único que compensaba eran las prótesis que se podían realizar.

Hoy este esquema está absolutamente agravado, ya ni la endodoncia se puede hacer en condiciones humanas (para el odontólogo), y para que la cirugía compense al cirujano hay que hacer 4 terceros molares retenidos por hora.

En estas condiciones, el único recurso que puede permitirle al odontólogo cumplir con sus obligaciones mensuales, es hacer prótesis, implantes u ortodoncia, siempre – desde ya – fuera del sistema de obras sociales.

Con este escenario surgen varias preguntas:

lista¿Le puede atraer al público, concurrir al odontólogo si éste necesita que se haga prótesis?

lista¿Se puede hacer una odontología ortodoxa dentro del sistema de Obras Sociales?

lista¿El odontólogo puede hacer un correcto plan de tratamiento cuando sólo le “rinden” las prótesis que puede hacer?

lista¿Estamos seguros que es sólo la crisis económica lo que impide que el paciente pague de sus bolsillos el verdadero costo de la odontología?

lista¿No está haciendo el odontólogo lo que él necesita en lugar de realizar lo que el paciente necesita?

lista¿Creemos que el paciente no percibe esta realidad?

Hay un principio elemental en economía y que surge de la naturaleza humana, que es la oferta y la demanda (distorsionada o no, es una realidad)

En este sentido es interesante analizar cómo el público valoriza un producto o un servicio. Principalmente el valor que cualquier persona le da a un producto o servicio, depende en gran medida qué prioridad le da a ese artículo, o sea en qué orden de prioridades personales lo ubica.

Cada individuo tiene un orden de prioridades en su vida. Ese orden es distinto para todo el mundo. No es igual para una persona de una gran ciudad que para una persona que vive en el campo. ¿Qué valor le puede dar el campesino a un saco y corbata? Ninguno. ¿Qué valor le puede dar el hombre de la ciudad a una pala? Ninguno.

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La pregunta que cabe hacerse es: ¿En qué orden de prioridades está la odontología para el público en general? ¿Qué valor le da entonces a nuestro servicio?

Por lo tanto, hay que abandonar la respuesta simplista que el público no paga por la odontología que recibe, porque no tiene plata.

De lo que estoy convencido es que no tiene plata para pagar la odontología ofrecida actualmente, totalmente desjerarquizada, pero sí tiene dinero para gastar de acuerdo a su orden de prioridades (vacaciones, deportes, vestimenta, etc.)

Si el odontólogo se desvaloriza al aceptar los convenios que existen, ¿por qué el público le va a dar valor?

La respuesta lógicamente tiene que ver con la oferta odontológica desmedida en las actuales condiciones, que no le permiten tener libertad de decisión para rechazar esos convenios.

Por lo tanto, el único camino válido para revertir el problema laboral de la odontología, es cambiar la imagen que tenemos frente al público, jerarquizar la odontología, revalorizarla.

De esta manera, el público podrá entender que también tiene que hacer su propio esfuerzo para recibir una buena atención, y aceptará que su obra social se convierta en una “colaboración” para su atención, y no la solución total que le cubra una odontología completa sin oblar un solo peso de su bolsillo.

Si coincidimos en líneas generales con esta realidad, se hace imprescindible que las instituciones odontológicas, encabezadas por los Colegios de Odontólogos y / o Ministerios de Salud que correspondan, encabecen una fuerte tarea docente a todo nivel, desde el nivel de grado hasta el pos grado, para advertir las consecuencias de la actual realidad y cómo solucionar los problemas de fondo. En definitiva, es responsabilidad de todos lograr la jerarquización de la profesión.

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 El grave error que cometen muchos colegas es cobrar en demasía o en forma incoherente a los pacientes privados, para compensar lo que pierden con las Obras Sociales. De esa manera –por no aplicar una política de Aranceles privados coherentes– corren el riesgo de perderlos.

Los Costos Totales de una odontología integral responsable no pueden ser abonados correctamente por ningún Sistema de Salud, ni en la Argentina, ni en ninguna parte del mundo, excepto a través de un plan integral de prevención.

                                                                 Dr. Nicolás J. Ortiz

                                  www.costosenodontologia.com.ar   

 

Tengamos presente hoy más que nunca, las palabras de ¨Martín Fierro¨ Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera.. porque si así no lo hicieran los devoran los de ajuera

                                                  

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