febrero/marzo 2006

 

Pigmalión y su odontóloga

Pigmalión, rey de Chipre y escultor impar, creó una estatua de naturalidad y belleza tales que se enamoró de ella y pidió a Venus que la hiciera real. En su historia se inspiraron muchas obras, pero en el cine hubo dos destacables: Mi bella dama y Educando a Rita. En esta última, un serio profesor inglés (Michael Caine) educa a una peluquera (como el Prof Higgins a Eliza) y aprende vida de ella.  En cada caso, las consecuencias podrían hacernos dudar sobre la conveniencia de educar a quien sea, llámense mujeres en general, odontólogas o pobres. [N de la R.  ¡Vaya introducción exótica ésta!] Pero remontemos la historia...

Con la difusión del libro, el saber deja la exclusividad de los monasterios y esa cuota de poder que otorga se aleja en una época en que, aun en las clases acomodadas y la nobleza, muchos hombres y más mujeres eran analfabetos. Se plantea si los pobres y las mujeres deben ser educados.

Desde comienzos del s XVI, en la senda del español Luis Vives (1523), la pregunta pasa por si la instrucción de las mujeres de la buena sociedad, una vez metidas en sus estudios, no dejarán de ser honestas, pese a que sus lecciones deban pasar aún por el filtro del padre o del marido. Procuraron que  su educación fuera bien diferente de la masculina, pues sus funciones debían ser otras.

Ya para el s XVII, no quedan dudas de que en las buenas familias las muchachas ya no han de ser más ignorantes, pero ¿cuál deberá ser la extensión y la naturaleza de su saber? En ese entonces se escribió mucho al respecto, incluidos títulos tan específicos como De l’éducation des filles (Fénelon, 1687) y sobre el mismo tema la renombrada Mme de Maintenon. Suelen coincidir en la misma fórmula : « una casa a dirigir, un marido a hacer feliz, niños a educar » o : « la diferencia en las ocupaciones debe hacer la diferencia en los estudios ». El temor de que aprendieran demasiado se refleja en Las preciosas ridículas, de Molière. Ha habido progresos desde los salones cultos. Pero...

Aún hoy se cuestiona si las odontólogas y los odontólogos deben saber algo más que lo dientoso y si necesitan o no escribir bien o sin faltas de ortografía. Universo Odontológico seguirá bregando porque todos/as los/as dentistas merezcan el título de universitarios y que nada humano les sea ajeno.

 Bronzino, Angelo (1529-1530) Pigmalión y Galatea

 

 

Thomas Rowlandson (1756—1827) creó  la imagen de un Pigmalión Moderno que  es demasiado explícita y que debe ser      vista sólo por curiosos/as que no sean nada pacatos.  

                      ?(haga clic para ver la pintura)

                     

                      Tengamos presente hoy más que nunca, las palabras de ¨Martín Fierro¨Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera.. porque si así no lo hicieran los devoran los de ajuera

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