febrero 2009

Pequeñeces del gremio

o

Así nos ven

 

Somos “artífices de nuestro propio destino” y las pequeñeces y miserias de comportamiento justifican que nos endilgaran el siguiente poema, no escrito para dentistas de un siglo atrás, sino apenas hace un par de décadas.

Desde estas líneas hemos reprochado la falta de solidaridad gremial; desde aquí mismo hemos señalado que las prostitutas eran bien capaces de agremiarse y luchar por sus derechos; desde este Universo hemos puesto el microscopio sobre el mundo de pequeñeces en que nos movemos y que se traslucen en estos versos, de un volumen del mismo nombre del poema.

Traduzco literalmente.

 

Can Dentists Be Trusted?

¿Se puede confiar en los dentistas?

 

Los hay que se visitan una sola vez como el tipo de Phibsboro, Dublín, que rugía Maldito Jesús mientras ponía una pierna sobre el sillón dental y tiraba de mi embarazado diente.

O el que me dijo que mintiera que estaba encinta para que el Servicio Nacional de Salud pagara las coronas que yo no deseaba. Y el hombre de Kensington, que me dijo que amaba a los irlandeses realmente y murió cinco años después y me dejó el legado del test de HIV.

Con otros hay que quedarse. Pero si son particulares pueden aspirar a todos los dientes de uno y al final uno se encuentra abriendo la boca como el muerto con la moneda en la boca en su viaje final al mundo del más allá

There are the ones / you only visit once, / like the fellow / in Phibsboro, Dublin / who roared Jesus Fucking Christ / his leg up on the dentist’s chair / as he pulled out  / my embarrassed tooth.

  Or the one who told me to lie / about being pregnant / so I could have crowns / that I never said / I wanted / free on the NHS. / The man in Kensington / who told me he loved / the Irish, really / then died five years later / leaving me the legacy / of an HIV test.

  Others, you have to stay with. / But if they are private / they may want all your teeth / in the end / you could find yourself / opening wide while laid out on the chair / like a corpse / with a coin in its mouth / travelling towards the underworld [según la mitología griega] (Martina Evans, nacida en el condado de Cork, Irlanda, técnica radióloga y escritora desde 1996)

 

Pasado y presente de los mamones y sus pequeñeces

 

"Mamón" proviene del arameo, por "riquezas," y es el nombre que en la Biblia tiene el demonio que representa el pecado de avaricia, la mezquindad, las pequeñeces del alma.

                 Image:Mammon.jpg

En el medioevo, pasó a ser "el nombre propio  del diablo de la avaricia"; John Milton revivió este ser al integrarlo a  las cohortes de Satán en su Paradise Lost (1667). En la era victoriana la palabra se refirió, como hoy, a las mismas cualidades: materialismo e idolatría de las riquezas (¡pequeñeces del alma, bah!).

Thomas Carlyle usa Mammon como código para todos los barones de la industria (¿y de la odontología?), rapaces, deshonestos que hicieron sus fortunas mediante manipulaciones y explotación. Con Mammon, Carlyle evoca muchas asociaciones, ninguna un cumplido, que ligan a esa jauría con una adoración del dinero por sobre  la moral.  Define al Infierno como “el Terror al Fracaso, a no hacer dinero, o alguna otra fama de este mundo. […] Hemos olvidado por completo que “pago al contado” no es la única relación posible entre seres humanos”  “En verdad, la adoración de Mamón es un triste credo.” ( Past and Present: Capítulo: El Evangelio del Mammonismo. pp 200-7, Wardlock, Londres, 1911.)

Dice Mateo (6:19-21,24): “ No amontonéis para vosotros tesoros sobre la tierra, donde la polilla y el óxido los corromperán, y donde los ladrones pueden penetrar y robarlos […] Nadie puede servir a dos patrones, pues odiará  a uno y amará al otro; o será devoto de uno y despreciará al otro. No podéis servir a ambos. a Dios y a Mamón"

[Nota muy personal. En verdad, esto ya no me está gustando, que a veces me oigo como predicando, cual si yo fuera puro y casto, que de ello no me precio ni por asomo, y así a veces me siento tuerto predicando a ciegos. ¿Habrá una epidemia de ceguera, como la que pintó Saramago?]

 

                                 H. M.

 

 

Más pequeñeces

Leímos un Editorial que tiene sus méritos y, como no necesitamos pararnos sobre los hombros de nadie para creernos mejores, no tenemos reparo en copiar ese editorial de RAOA (oct-dic) para quienes no son socios de la entidad. De paso, subrayamos un par de líneas, cuyo comentario agregamos al final del texto reproducido.

De todos modos, quienes aprendieron a leer entre líneas podrán apreciar que el mensaje llega desde las alturas hacia la plebe que espera el maná en el desierto.

 

Llegó la crisis. Comenzó el pase de facturas.

Los estatistas disfrutan por la debacle que a su juicio provocó la falacia de los “noventistas”.

Los liberales “puros” no reconocen como propios los errores de los que se hacían llamar neoliberales.

Los keynesianos (mercado con participación del Estado) recuerdan sus premoniciones. Los comunistas hablan de la caída del muro capitalista.

Mientras tanto, en este gran drama en donde nadie sabe con exactitud la letra, el ciudadano común de todas las latitudes, espera con incertidumbre el final de este capítulo.

Escrito por poderosos que mostraron sus pies de barro, guiados por la codicia y la avaricia, miles de personas ven perderse en días, el esfuerzo de una vida.

Desde la época dorada de la profesión odontológica, en donde el colega formaba una familia en un ambiente seguro, con futuro, trabajando en su consultorio y en algún hospital o sanatorio hasta la actualidad, nuestra actividad, al igual que otras profesiones del arte de curar, padeció cortos períodos de calma y prolongadas tempestades.

Una vez más nuestra actividad también puede sentir los efectos de esta crisis sin fronteras.

Es momento de proteger lo ganado. De conservar nuestros pacientes ofreciendo la mejor Odontología. De priorizar gastos sin deteriorar la calidad de atención. De seguir con la educación continuada a través de jornadas de capacitación, para permanecer actualizados y competitivos.

También es el momento de continuar exigiendo, a través de las instituciones que nos representan, que de una vez por todas el Estado, que se ocupó de subsidiar con millones de pesos, servicios que mantenían engañosamente tarifas “populares”, también tenga ingerencia en la Salud influyendo en tópicos como: rebaja de aranceles de importación para insumos médico odontológicos, rebajas del porcentaje de IVA, facilidades impositivas para las empresas nacionales que fabrican insumos de nuestra especialidad, rebaja del impuesto al cheque, seguridad jurídica para nuestros aportes jubilatorios, insumos y equipamiento de hospitales, etc.

La toma de conciencia debe ser general. Las empresas de Salud, las obras sociales, los sindicatos, los afiliados, los prestadores, los proveedores, los auxiliares y técnicos. Todos debemos hacer nuestro correspondiente aporte para que la rueda no se detenga. Es irresponsable pensar en el sálvese quien pueda. Debemos pensar que ante lo inédito de la crisis, lo mejor es estar todos en el mismo barco atentos a la responsabilidad de cada uno, para que no haya un hundimiento colectivo.

Puede ser que este crack económico, llame a la reflexión a los dueños del mundo. Lo que deberán crear es el Tribunal Mundial de Mala Praxis para Empresarios y Funcionarios. Hoy día, la situación no es como sucede con los médicos y odontólogos que suelen perder el sueño ante una situación de conflicto con su paciente. Los que jugaron con la vida de millones de familias, no sólo no fueron cuestionados judicialmente sino que duermen tranquilamente sobre cómodos colchones llenos de jugosas indemnizaciones.

Tal vez esto recién comience y quizás sea largo el proceso de recuperación.

Lo importante es que nuestra profesión se mantenga unida junto a sus instituciones.

Por el momento apoyemos a las entidades que nos representan ante las autoridades nacionales pero sin aceptar caer como la última ficha del dominó.

 

Comentario.- Las pequeñeces nunca faltan y un editorial razonable y que podemos compartir en buena parte, se empaña con la pequeñez habitual de pedir a la gente que no se borre de la institución, que no deje de concurrir a los cursos, porque eso es lo que ocurre en tiempo de crisis. Lo que honestamente no entendemos es la última frase, la que está en cursivas. ¿Algún lector querría desenmarañar nuestra mente que no llega a esas alturas simbólicas?

Nuestras pequeñeces.-  ¿Se creyó el lector que somos inmunes a esa peste universal, esa pandemia de la miseria humana? Por ellas señalamos dos errores: uno, que usaron injerencia, con J, por la de ingerir, ¿será porque nunca paran de ingerirnos? La otra, tomaron un crack futbolístico o equino (lo más probable) por el crac de una quiebra. Véase el mataburro.

Grandezas

A gran señor, gran honor: reconocemos con gusto que el Noticiero de la AOA ha levantado mucho la elemmental nadería que lo caracterizaba.

 

 

                      Tengamos presente hoy más que nunca, las palabras de ¨Martín Fierro¨ Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera.. porque si así no lo hicieran los devoran los de ajuera

                                                  

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