agosto 2006

El negocio de la odontología

 

Antes de reproducir de una colega una nota que en el título pone que el negocio de la odontología ya no es cosa de odontólogos, nos permitimos aclarar que quizá así lo vivan y lo disfruten algunas instituciones odontológicas; pero a nosotros se nos ocurre que el negocio de la odontología no es ni debe ser ningún NEGOCIO, como tampoco el supuesto sacerdocio.

¡Disimulen un poco! ¡No anden gritando a los cuatro vientos que para ustedes la odontología es un negocio y que lamentan perderlo a manos de otros más vivos y más sinvergüenzas!

 

 

El negocio de la odontología ya no es cosa de odontólogos...

Estudiar odontología siempre fue excluyente para quienes no contaban con una situación económica favorable como para afrontar los costos de una carrera semejante; pero con el tiempo, el esfuerzo y sacrificio cobraban sus frutos.

Hoy en día son otros los que cosechan. Me refiero a algunos empresarios y sindicatos (organizaciones sin fines de lucro que velan por los derechos de los trabajadores) que vieron en la odontología un negocio redondo: con una infraestructura imponente, personal administrativo, personal de limpieza y asistentes dentales de bonitos uniformes. Pero detrás de esa pantalla prestigiosa están los odontólogos, que son en definitiva quienes tratarán los problemas de salud bucodental de la gente, trabajando por $2, $4 y hasta $6 por prestación, sin contar que a veces al mismo corresponde un   extra o “plus”arancel que deben abonar los pacientes; y ni hablar de aquellos empresarios que son a su vez odontólogos y que lucran a expensas de la explotación de sus propios colegas, a quienes adjudican mezquinos porcentajes de los trabajos realizados.

La gente prefiere esas mega clínicas porque generalmente están ubicadas en lugares estratégicos de la Ciudad de Buenos Aires, porque centralizan la atención de todas las especialidades y porque quedan deslumbrados por la estética del lugar desconociendo que es la misma que va en detrimento de la calidad de la atención que recibe, ya que el profesional, pésimamente remunerado, trabaja contrarreloj para satisfacer las exigencias de sus jefes.

Todo esto ha llevado a una deshumanización de la odontología, donde algunos dejan de ser profesionales de la salud para convertirse en mano de obra barata, obligándolos a trabajar cual operarios en serie, olvidándonos de que el producto final no es un pantalón, ni un juguete.

Un capítulo aparte merecen las Obras Sociales y Prepagas, que mantienen aranceles que poco tienen que ver con la economía actual, y que han marcado una brecha importante entre dichos aranceles y los aumentos que se han registrado en insumos y servicios relacionados con la práctica odontológica.

Queridos colegas, apelo a vuestra dignidad, a vuestra vocación, a vuestros ideales y a vuestro sentido común, para que juntos podamos dignificar nuestra profesión, lo cual no puede ser más difícil que haber conseguido nuestro diploma.

 

                                Laura Herrero

                              odontoherrero@hotmail.com

 

                      Tengamos presente hoy más que nunca, las palabras de ¨Martín Fierro¨Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera.. porque si así no lo hicieran los devoran los de ajuera

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