mayo 2010

  

Mis colegas, mis hermanos

 

En Grecia existían familias de médicos cuyos conocimientos eran transmitidos de padres a hijos. Funcionaban como las sociedades secretas: para entrar a formar parte de ellas era necesario realizar una prueba inicial y comprometerse de forma solemne.

El Juramento de Hipórates consagra  ese vínculo profundo. Los iniciados de la logia médica se comprometen a estimar a sus maestros como a sus propios padres y a los hijos de éstos como a sus hermanos. De ahí, fraternidad, hermandad, y, por extensión, sociedad secreta.

Las fraternidades médicas y odontológicas debieran, ante cada nuevo miembro hacer muy suyo el concepto de “hermanos” implícito en el Juramento del nuevo colega. Existe toda una  dimensión moral y religiosa cuando se jura con la mente puesta en el sagrado vínculo fraternal. Los hermanos sean unidos.

Salvo para favorecer a familiares de sangre, ha raleado este tipo de identificación en las instituciones odontológicas. Ni siquiera el concepto de gremio corriente desde la Edad Media, cuando para proteger los intereses laborales y personales, y los recursos y la exclusividad de prestaciones surgieron las corporaciones urbanas de mercaderes y de artesanos (Gilden y Zünfte).

Algunos de estos intereses hoy se comparten, pero no se ve fraternidad, nada de hermanos, nada de organizaciones que nos cobijen como padres y con la fuerza de la familia unita.

                                                   H. M.

 

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Cuando la tentación es grande

 

Cuando la tentación es grande, hasta el santo flaquea. La tentación nos tiende emboscadas y es fácil caer en la mentira, en la traición a un juramento, en la conversión del hombre en lobo (y no en el Hermano Lobo, sino lobo del hermano). 

Los comentarios que hace un “paciente nuevo” sobre el “penúltimo dentista” deben ser escuchados sin apoyar, sin alentar la mala opinión, porque desconocemos lo que realmente hay detrás de sus palabras (hasta puede ser una cuenta impaga). No nos dejes caer en la tentación de querer llevar inmoralmente agua para nuestro molino y privar de ella al molino de nuestro hermano, en clara competencia desleal, antiética, inmoral, indecente, descalificadora no sólo del “penultimo” sino de toda la profesión.

Excelencia, integridad, colaboración y solidaridad son pilares esenciales de la conducta profesional. a lo que se podría añadir idealismo, espíritu de superación, sentido de servicio, humildad, generosidad, comprensión, discreción, justicia, responsibilidad, veracidad, tolerancia, autocrítica y competencia leal.

Competencia leal es la de "empresas que compiten en el mercado en la oferta o demanda de los mismos productos o servicios siempre dentro de la integridad". En  Competencia desleal, título del último filme de Ettore Scola, hasta denuncian judíos para sacar provecho de su “desaparición.” No hemos llegado a tanto, pero...

 Competencia leal es ejercicio ético de la profesión, ése que tolera imaginar junto al sillón a un colega que esté observando lo que hacemos, como aconsejó Méndez Ribas.

Bien entendida, CL significa estar compenetrado de que en el consultorio vecino está un hermano, no un enemigo, y que la competencia debe ser fraternal, así como el interés por el bienestar del paciente. La falta de competencia, dicen, fue un problema en la medicina socializada de Gran Bretaña. La competencia leal alienta el deseo de progreso y superación y es un incentivo honesto cuando se practica dentro de las normas sociales aceptadas y conduce a la satisfacción con la vida vivida. Porque permanecer y transcurrir, no es perdurar, no es existir, ¡ni honrar la vida! ¡Ah, Eladia, qué mal te escucharon quienes te oyeron y te citan como cacatúas!

Sé muy bien que los desleales, traidores, corruptos viven muy bien con su conciencia (lo que les quede) y con la bolsa de monedas de oro (treinta o más). Sólo me pregunto si alguna vez se miran realmente, pero realmente, en el espejo. ¿Estarán realmente orgullosos y tranquilos con lo que ven?

                                          H. M.

 

 

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Los mercaderes de la salud,

vistos por un ministro

 

Lo que sigue, algo recortado, se publicó en La Nación del             

24.2.2010

José Armando Caro Figueroa

(Ex Ministro de Trabajo de la Nación)

 

CUANDO, hacia 1970, la dictadura de Onganía dispuso universalizar las obras sociales poniendo en manos de los sindicatos únicos la cobertura de salud de los trabajadores, lo hizo para consolidar su entendimiento con el grueso de la dirigencia sindical peronista.

Pero es improbable que haya podido imaginar que con ello ponía un férreo cepo al desarrollo de la libertad sindical, ni que estaba creando una red de poderosos intereses, que primero condicionarían la vida política del peronismo para luego convertirse en una grave amenaza para las instituciones de la República.

Desde aquellos tiempos, la salud de los trabajadores se encuentra en manos privadas...

¿Cuáles fueron las principales consecuencias de aquella privatización? En primer lugar, modificó de raíz la naturaleza de los sindicatos y las reglas de la acción sindical, al hacer de los dirigentes obreros verdaderos empresarios de la salud y al vincular la dinámica de la negociación colectiva con la marcha de las obras sociales.

En segundo lugar, y como una derivación de lo anterior, quebró la ética que presidía el comportamiento del sindicalismo anterior a la ley Onganía, como lo prueba el enriquecimiento incesante de muchos de los líderes sindicales argentinos.

Los secretarios generales de los sindicatos únicos son, en este sentido, verdaderos gerentes que manejan cuantiosos recursos y que urden intrincadas redes de negocios vinculados con la salud de los trabajadores.

…las consecuencias del sistema de obras sociales sobre la política y los partidos (principalmente, sobre el peronismo) son, si cabe, más acentuadas y perniciosas.

Quienes conocen la dinámica interna del peronismo, de 1970 a la fecha, saben del peso determinante que el dinero proveniente de las obras sociales sindicales tuvo y tiene sobre la configuración de sus candidaturas.

Más allá de esta continuidad, se han producido algunos cambios metodológicos que inciden en el financiamiento de la política con recursos que se sustraen a los servicios de salud de los trabajadores. Si antes estos fondos fluían directamente del sindicato a una o varias de a una o varias de las líneas del peronismo político, hoy se hace a través de compañías controladas por dirigentes sindicales, o bien por sus familiares y por sus socios.

Pienso que las alarmas republicanas deben encenderse ante la evidencia de crecientes y sofisticados lazos entre organizaciones que giran en la órbita de las obras sociales sindicales y el mundo del delito (drogas y falsificación de medicamentos).

Para evitar que en la Argentina ocurra lo que está sucediendo en otros países latinoamericanos, deberíamos avanzar en tres direcciones complementarias: a) hacer efectiva la libertad sindical; b) democratizar la gestión de las obras sociales, sometiéndola a auditorias independientes y separándola de la dirección sindical, y c) llevar hasta sus últimas consecuencias el principio de libre elección del ente prestador o, llegado el caso, retomar la idea de un sistema público y universal de salud. © LA NACI0N

 

 

                      Tengamos presente hoy más que nunca, las palabras de ¨Martín Fierro¨ Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera.. porque si así no lo hicieran los devoran los de ajuera

                                                  

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