marzo 2014

¿Es la odontología una profesión de la salud?

 

Enrique llobell  (Aporte del corresponsal en España, Dr. “Coco” Vignolo)

 

Evidentemente sí. Una profesión que trata de curar una parte del cuerpo humano es una profesión sanitaria. ¿Por qué entonces la pregunta? Para muchos la odontología está a punto de morir como tal, dando paso a una nueva y floreciente profesión mercantil exenta de calidad sanitaria.

¿Quiénes son responsables de esta mercantilización?

Yo acusaría en primer lugar a la tan cacareada Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), auténtica desgracia para los autónomos de la pequeña y mediana empresa, y que llamándose «Competencia», exhibe una gran incompetencia en asuntos sanitarios, y les importa poco el profesional independiente y la salud del paciente. Al autorizar las visitas gratuitas, los tratamientos gratuitos y los tratamientos por debajo de coste, han destruido tanto la calidad asistencial como la necesaria relación de confianza entre el profesional y el paciente. Además, al autorizar cualquier tipo de publicidad, prohibida en los principales países de la Comunidad Europea, da igual que sea denigrante para la profesión que engañosa para el paciente, han contribuido a crear un caos asistencial que se traduce en un sinfín de denuncias por parte de pacientes desengañados.

En segundo lugar, la increíble voracidad de las aseguradoras, empresas mercantiles que han visto la solución a sus problemas en el mercado de la odontología, lanzándose a por él siguiendo el camino de las franquicias y olvidándose de que son aseguradoras. En sus empresas dentales, pongamos por ejemplo las emergentes clínicas que se montan hoy en día entre los calcetines de los grandes almacenes, y que pronto se montarán en hamburgueserías o mercadillos, el asegurado de la compañía no tiene ningún seguro dental.

Me explico: el asegurado en cualquiera de estas compañías cree que su seguro médico le da además una cobertura dental, y esto no es cierto, ya que no le asegura nada en su boca, únicamente lo deriva hacia una consulta propia en la que tendrá que abonar un precio por su tratamiento, en muchas ocasiones superior al que tenía con su dentista habitual. Así nos encontramos con un mercantilismo en el desglose de la factura, pongamos por ejemplo, de un implante dental: honorarios de cirujano, de enfermera, material utilizado en la cirugía, y hasta los gastos de agua, luz, teléfono del local. Nos incrementarán la factura de ese implante anunciado, inicialmente a X, hasta llegar a 8 o 10 veces esa cantidad. Digámoslo más claro, es como si te anunciasen el coche por un precio inicial y tuvieses que añadirle el motor, las ruedas, los asientos y un sinfín de cosas más.

En tercer lugar, el propio Gobierno, y me da igual el color que tenga, porque nunca ha protegido la profesión,* ha hecho oídos sordos a nuestras quejas, ha favorecido la creación de facultades privadas y la masificación de la profesión en contra de todas las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, llevándonos a la cola de Europa en la formación de especialistas, pues ya somos el único país de la Comunidad Europea que carece de ellas y no parece que haya ninguna prisa por desarrollarlas.

Al igual que para salir del hoyo en que algunos nos han metido se pide la reforma de la Constitución, nosotros sólo pedimos estar a la par con los principales países de la Comunidad Europea, es decir, establecer límites para el número de estudiantes de odontología, como ya se hizo en medicina y abolir esas normas de economía barata en que se permite regalar la radiología, o la higiene bucal entre otras, denigrando la profesión de higienista dental a cero absoluto y realizar otras tantas tropelías. Sólo queremos ser profesionales sanitarios.

 

(Enrique Llobell es presidente del Colegio de Odontólogos de Valencia.)

 

*Universo Odontológico comenta: ¡Qué familiar nos resulta todo esto! Total, las ciencias médicas son un “apostolado” y los músicos, trabajadores de teclas, cuerdas y vientos, tocan gratis sus conciertos, como si también ejercieran un “apostolado.”

¿No será que nos dan un dulce para usarnos mejor?

 

Glaxo dice que no pagará más a médicos

tras los escándalos por sobornarlos

Patricia Tubella (Londres) EL PAÍS 17/12/ 2013

 

El escándalo de los sobornos a los médicos (y a los dentistas, claro) ya fue expuesto en estas páginas. Pero no recordamos haber leído ni una mínima notita en las grandes revistas – institucionales o no – de Hispanoamérica. ¿Temen perder la pitanza?

 

El gigante farmacéutico GlaxoSmithKline (GSM) dejará de pagar a los médicos para que promocionen sus productos en conferencias, en una operación de lavado de imagen tras los recientes escándalos de sobornos y otras prácticas ilícitas en las que se ha visto implicada la multinacional británica. [¡Ah, estos piratitas de siempre!] El anuncio de la compañía, que asimismo cancelará los incentivos por ventas individuales de sus visitadores médicos y tampoco sufragará los viajes de los facultativos para asistir a congresos científicos, marca un cambio en una industria muy criticada por sus agresivas tácticas de marketing.

   Freno a los regalos

 

■Ley 2006 (española) de garantías y uso racional

de los medicamentos y productos sanitarios. Artículo 3.6. A efectos de garantizar la independencia de las decisiones relacionadas con la prescripción, dispensación y administración de medicamentos respecto de intereses comerciales se prohíbe el ofrecimiento de cualquier tipo de incentivo, bonificaciones, descuentos, primas u obsequios por parte de quien tenga intereses directos o indirectos en la producción, fabricación y comercialización de medicamentos a los profesionales sanitarios implicados en el ciclo de prescripción, dispensación y administración, a parienteso personas de su convivencia.

 

■Código de buenas prácticas de promoción de medicamentos. Farmaindustria 2010. Recoge el artículo 3.6 de la Ley del Medicamento que prohíbe los obsequios y añade: “... salvo obsequios de poco valor [menos de 10 euros] y relacionados con la práctica de la medicina o la farmacia. Por lo tanto, es admisible la entrega de utensilios tales como utensilios de uso profesional en la práctica médica o farmacéutica o utensilios de escritorio de valor insignificante”.

 

■Se exceptúa la entrega de objetos como libros o material en soporte óptico sobre temas profesionales. Explícitamente se excluyen dispositivos electrónicos portátiles susceptibles de uso personal como ordenadores, ipads, teléfonos móviles, notebooks, reproductores mp3, mp4, e-books, etcétera.

 Otras empresas habían empezado antes a acometer tímidas modificaciones en sus estrategias comerciales, que en las últimas tres décadas venían dependiendo en gran medida de la influencia de los médicos en la promoción de sus medicamentos, pero la decisión de GSK es más radical.

 

“Reconocemos que tenemos un papel importante en la prestación de información sobre nuestros fármacos a los médicos, pero ello debe hacerse con claridad, transparencia y sin la percepción de conflicto de intereses”, ha justificado en un comunicado su presidente ejecutivo, Andrew Witty. Los responsables de la compañía rechazan cualquier relación de su nueva política con las acusaciones del Gobierno de China sobre sobornos a médicos y hospitales de aquel país por valor de 494 millones de dólares (359,53 millones de euros), un caso del que eluden hablar amparándose en que la investigación todavía sigue en curso. O con la multa de 3.000 millones de dólares (2.183 millones de euros) que en 2012 tuvo que desembolsar a las autoridades estadounidenses —la más alta para una farmacéutica en la historia de aquel país— por la promoción ilegal de cientos de medicamentos.

   Decenas de empleados de Glaxo, todos ellos chinos, permanecen detenidos por participar en una red de pagos ilegales que se canalizaban a través de agencias de viajes. El régimen llegó a exhibir en televisión la confesión pública de uno de los supuestos implicados en un escándalo que, a principios de este mes, forzaba al primer ministro británico, David Cameron, a interceder por GSK durante una visita oficial a Pekín. La multinacional no niega que se produjera el delito, pero aduce que a manos de unos empleados que actuaron fuera de su sistema de control.

 

El gigante británico (que en el último cuatrimestre facturó en ventas 10.000 millones de dólares) intenta ahora pasar página con un paquete de medidas que incluye la eliminación inmediata del pago de compensaciones a sus agentes comerciales según el número de recetas expedidas por los médicos con los que tratan. A partir de ahora, las remuneraciones estarán ligadas a la mejora de la asistencia al paciente y a los resultados globales de la compañía.

 

"Seguimos preguntándonos si hay otros métodos y más efectivos de operar que los que hemos seguido en los últimos 30 o 40 años", ha declarado Witty sobre las necesidades de la industria de adaptarse a "un mundo cambiante" en el que además imperan las nuevas tecnologías. Un mundo también en el que las farmacéuticas deben esforzarse en limar su criticada imagen. La decisión de GSK de dejar de costear los viajes de los facultativos para que participen en congresos médicos ya fue adoptada hace dos años por la compañía AstraZeneca, que optó entonces por centrarse en "las oportunidades educativas de los profesionales de la salud". A partir de 2016 también será desterrada definitivamente en Glaxo la extendida práctica de pagar a los médicos para que promocionen unos fármacos determinados y que, solo entre enero y septiembre del pasado año, le supuso un coste de 8,5 millones de dólares, según datos de la propia compañía que otras fuentes revisan al alza.

 

Cada vez es más difícil influir

Jaime Prats (Valencia) Diario EL PAÍS 17/12/ 2013

 

Los códigos éticos de las compañías farmacéuticas —a nivel individual o colectivo— y sus esfuerzos por limpiar su imagen junto a otros factores como la informatización de las recetas, la prescripción por principio activo o los mayores controles en el gasto que han introducido los laboratorios debido a la caída de los ingresos en los últimos tiempos han limitado la capacidad de los visitadores médicos (los comerciales de la industria) sobre los médicos para influir en las recetas que prescriben. “Son prácticas pasadas”, comenta el presidente de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, Josep Basora. “Hubo un boom y excesos, pero, en general, el escenario ha cambiado”, comenta un comercial con 23 años de experiencia en un laboratorio de implantación mundial.

 

En teoría, la función de los visitadores médicos consiste en informar a los profesionales (sobre todo facultativos, también farmacéuticos) de las novedades y las características de los medicamentos del laboratorio para el que trabaja. Son informadores técnicos sanitarios, no vendedores, aunque su labor está estrechamente vinculada a la venta. En buena medida, porque tradicionalmente sus ingresos estaban muy ligados al número de recetas que los médicos expedían de los medicamentos que cada uno de ellos promocionaba. Ello podía dar lugar a excesos (obsequios, asistencia a congresos con familiares) a la hora de condicionar a los médicos para que recetaran los productos de su compañía.

 

Las farmacéuticas se 'autoimponen' 550.000 euros de multa en cinco años por malas prácticas publicitarias. Lo que queda de los visitadores médicosLa industria farmacéutica se cura en salud. Esta incitación a la venta está prohibida. No solo por la ley del medicamento (2006). Ya desde 2002, Farmaindustria, la entidad que agrupa a los principales laboratorios, castiga este comportamiento en su código de buenas prácticas. Únicamente se permite regalar objetos de valor inferior a 10 euros y de productos relacionados directamente con el ejercicio de la profesión. Como tampoco se autoriza, no ya el pago del transporte, sino la presencia de acompañantes en jornadas científicas “aun cuando asuman sus propios gastos”, como recoge la actualización de los criterios deontológicos de 2010 de la patronal de los laboratorios.

 

En esta línea van los esfuerzos de GlaxoSmithKline (GSK) en su anuncio de no pagar directamente viajes o desvincular el sueldo a las ventas que consiga el comercial, una estrategia que está siguiendo mayoritariamente toda la industria. Cada vez está más extendido entre los laboratorios vincular el sueldo al conocimiento del producto, a la actividad (reuniones con médicos, por ejemplo) o al compromiso formativo (asistencia a cursos), y menos a incentivos por número de recetas. “No se trata tanto de qué se consigue, sino cómo se consigue, en línea con los valores de la compañía”, indican desde GSK España.

 

“El gran negocio era hace años los médicos de atención primaria, pero ahora, con los genéricos y la prescripción por ordenador, es imposible influir”, apunta el visitador médico. “Además, los sistemas de control de gasto son más rigurosos, e incluso tenemos que firmar el código de buenas prácticas de la empresa con el compromiso de cumplirlo”, añade.

Otro aspecto en el que los laboratorios están trabajando consiste en clarificar y publicitar las relaciones que tienen con los profesionales sanitarios. En este apartado entra la medida de dejar de pagar a médicos para que difundan las bondades de sus productos en conferencias o sesiones informativas, una práctica que no condena, de momento, el código de Farmaindustria, según apuntan desde Glaxo España. Es lo que la compañía define como “la modernización de nuestra relación con los profesionales sanitarios para ofrecer una mayor claridad y confianza”.

 

Fuentes de Farmaindustria explican que a principios de año se publicará un nuevo código de buenas prácticas más completo que el anterior que “reforzará la transparencia” y recogerá las recomendaciones de la patronal europea. “Todos estamos dando pasos en la misma dirección”, sostienen.

 

APÉNDICE

 

Un informe revela sobornos de compañía farmacéutica de USA en China

 

(Chinese Times. 2012)

 

La rama china de la compañía farmacéutica Abbott globals ha sido denunciada por sobornar médicos para usar sus productos, de acierdo con un ionforme del organismo de vigilancia, Innovative Finance Observation.

Un ejecutivo de Abbott no negó la autenticidad del informe cuando le fue mostrado por el semanario.

Un ex empleado de Abbot, el año pasado expuso la práctica de sobornar al personal médico del hospital. Los gastos en que incurren los más de 1000 vendedores son presentados en planillas mensuales para que la compañía los reembolse. Los vendedores pagan a los médicos según el uso que hayan hecho de los productos de Abbott

.La compañía, aunque reembolsó los gastos, negó tener relación con los sobornos dados por sus empleados.

 

Tengamos presente hoy más que nunca, las palabras de ¨Martín Fierro¨ Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera.. porque si así no lo hicieran los devoran los de ajuera

                                                  

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