marzo 2015

Honor, honestidad y odontología

Lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad. Lucio Anneo Séneca

No estoy muy seguro de qué quiere decir la palabra honor. ¿Usted sí? Me pregunto, y le pregunto, además de si existe eso, en qué difiere el honor de un hombre del honor de una mujer; pues, según el mataburros:

1.m. Cualidad que lleva a una persona a comportarse de acuerdo con las normas sociales y morales que se consideran apropiadas: un hombre de honor. ] [Bastante abstracto, ¿no? ¿Es un hombre de honor el que, dentro de lo legal, y fuera de lo moral, consigue dólares oficiales y los vende en negras cuevas, o azules?]

2. Buena reputación: aquello le reportó más honor que dinero. [Reputación es la opinión de los demás, del latín puto = considerar. Piense a cuánta gente de reputación usted en verdad los “reputaría

3. Según la moral tradicional, honestidad y recato en las mujeres: en el teatro del Siglo de Oro, el honor de la mujer era su principal virtud .[¡] [Qué deshonroso, ¿no? amar fuera del lecho conyugal y quedarse sin la única virtud.]

Dicen que el honor es una cualidad moral que lleva a cumplir con los deberes propios respecto al prójimo y a uno mismo. Le pregunto si tesos deberes tienen validez universal,  acá y, digamos, en el Congo. 

Dicen que el honor está vinculado a la dignidad. Si un hombre insulta a la mujer de otro, éste debe, de alguna forma, defenderla y salvar su buen nombre. En caso contrario, vería afectado su honor. Digamos que un enclenque recibe el insulto de un hercúleo guarango. Es decir, el honor de la esposa y el del alfeñique dependen del vigor físico, o de una espada o de un revólver. ¿Raro, no?

Hay reglas, como el juramento hipocrático del odontólogo, que marcan lo que sería una conducta honorable dentro de una comunidad. Por ejemplo, estafar y mentir y “vender tratamientos onerosos” a los pacientes no son comportamientos honorables.

La honestidad

                        Honestidad

Es curioso que a conceptos abstractos como honor y honestidad se los aplique de manera que difiere del hombre a la mujer, como en no todos los rasgos siguientes: decir la verdad, ser decente, ser recatada, razonable, justo u honrado, no acostarse con cualquiera.

La filosofía (alguna) dice que es una cualidad humana que consiste en actuar de acuerdo con como se piensa y se siente. ¿Difícil de precisar, eh? ¿Vale para criminales seriales? ¿Para responsables de genocidios? Porque Hitler, Stalin y Videla actuaron como sentían y pensaban.

[Como habrá observado, amigo/a lector/a,  usamos palabras de tanta magnitud sin detenernos a pensarlas. ¿Le gusta, le parece bien, que una mujer se deje matar en defensa de su honor? ¿Y si fuera su esposa, su hija, la preferiría muerta pero intacta?

Alguna otra filosofía afirma que honestidad es la cualidad de la persona que se muestra, como justa, recta e íntegra, tanto al pensar como en su manera de obrar. Es vivir con congruencia entre lo que se piensa y lo que se hace, y que la conducta hacia los demás -- nuestro quehacer odontológico cotidiano -- sea así coherente.

Un poco más sobre la tierra, se dice que honestidad es la virtud que caracteriza a las personas por su respeto a las buenas costumbres [locales], a los principios morales [locales] y a los bienes ajenos [casi universal – hay quienes no aceptan la propiedad privada y la consideran deshonesta]. Es la acción constante de evitar apropiarse de lo que nos pertenece. Va mucho más allá de las normas concebidas por los parlamentos y establecidas en los códigos institucionales [que los mandamás violan impunemente].

Cuando alguien miente, roba, engaña o hace trampa, su espíritu entra en conflicto, la paz interior desaparece y esto es algo que los demás perciben porque no es fácil de ocultar. Los odontólogos deshonestos se reconocen porque engañan a los pacientes para conseguir de manera abusiva un beneficio, generando así desconfianza. Esta falta de confianza se extiende – como ocurre hoy – a todos los dentistas.

Queda esto para que lo medite. Algo de lo que U.O. piensa se trasluce en lo recién dicho, pero siga leyendo para iluminar aún más sus ideas (espero).

Falstaff y el honor

Falstaff with King Henry (2 Henry IV 5.5). From The story of English kings, according to Shakespeare, by J. J. Burns.Falstaff inclina su cabeza ante el rey

Quizá soy hombre de poca fe sobre todo en esto del honor, y por ello me resulta comprensible la posición de Falstaff, uno de los más ricos personajes creados por William Shakespeare, y su monólogo sobre el “honor”.

En Enrique IV, el príncipe Henry dice a Falstaff que debe a Dios una muerte, y se retira; Falstaff monologa así:

“Esa pagaré no ha vencido aún; me repugnaría pagarlo antes de término, ¿Qué necesidad tengo de ir al frente con quien aún no me requiere? Bueno, no importa; el honor me empuja con su aguijón. ¿Sí, pero si el honor, empujándome hacia adelante, me empuja al otro mundo? ¿Y luego? ¿Puede el honor reponerme una pierna? No. ¿O un brazo? No. ¿O suprimir el dolor de una herida? No. Entonces, ¿el honor no es diestro en cirugía? No. ¿Qué es el honor? Una palabra. ¿Qué hay en esa palabra honor? ¿Qué es ese honor? Aire. ¡Bonita compensación! ¿Quién lo obtiene? ¿El que se murió el miércoles pasado, lo capta? No. ¿Lo oye? Tampoco. ¿Es entonces una cosa que no se siente? Sí, para los muertos.”

“¿Pero puede vivir con los vivos? No. ¿Por qué? La maledicencia no lo soporta. Por tanto, no quiero saber nada con él; el honor es un mero escudo y así concluye mi catecismo.”

(Enrique IV, Parte I, Acto 5, escena 1)

En este famoso monólogo, Falstaff rechaza el honor como puro aire, mera palabra usada por la nobleza en un intento por hacer ver a la horrenda guerra como algo elevado.

Es un discurso asombroso, sobre todo para su época. Y proviene de la boca de un hombre que reconoce que no es honesto. Es una burla y un ataque directo a todo cuanto podría ser considerado heroico o honorable, un monólogo contra todo belicista, terrorista y mártir, contra cualquiera dispuesto a matar y a morir por el honor.

Falstaff rechaza el “honor” a cambio de la vida y del goce. Me pregunto si los parientes de muertos de ambos sexos pueden estar contentos porque su ser querido murió “defendiendo su honor”. ¡Bonito consuelo!

Cuélguele a Sir John cualquier adjetivo, el que prefiera, aunque por cierto hay uno que no le cabe, el de mediocre.

Tengamos presente hoy más que nunca, las palabras de ¨Martín Fierro¨ Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera.. porque si así no lo hicieran los devoran los de ajuera

                                                  

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