marzo 2013

 

 

Preguntas fundamentales para todos los odontólogos, cuya respuesta desconoce quien no conoce las profundas miserias del alma humana (¡bah!, si la tienen)

 

1.- ¿Por qué algunas instituciones odontológicas, que criticaban en su momento a las universidades públicas por no establecer  cupos al ingreso a los efectos de no incentivar la plétora profesional, hoy se han asociado a universidades privadas y han montado facultades de odontología en sus propias instalaciones que fueron sustentadas por sus asociados ?

2.-  ¿ Por qué las entidades gremiales odontológicas, que debieran defender los ingresos de sus asociados, firman convenios con la seguridad social o la medicina prepaga con aranceles inferiores a los que fijan los colegios profesionales ?

3.-   ¿Por qué los colegios odontológicos, como entidades de derecho público y guardianes del poder disciplinario, no se interesan por esta transgresión a sus disposiciones y no las elevan a sus organismos de control ?

 

4.-   ¿Por qué las facultades públicas, admiten la cursada de sus carreras de grado a estudiantes extranjeros en igualdad de        condiciones a los nacionales ?

 

5.-   Porqué los odontólogos publicitan sus servicios o los de terceros, a veces con aranceles viles, sin respetar los códigos deontológicos de sus instituciones, y cuando son citados        renuncian ( en las de libre asociación ) a los efectos de quedar en libertad de acción, aprovechando la ausencia de colegios en        algunas circunscripciones, pero en aquellas que los disponen dichas entidades permanecen calladas ?

 

6.-   ¿Por qué hay odontólogos que siguen usurpando el título de doctores, sin haber obtenido el título correspondiente, y los        colegios y demás instituciones miran para otro lado ?

 

7.-   ¿Por qué las universidades públicas y privadas, ofrecen doctorados y maestrías cuyos programas y exigencias incluyen casi con exclusividad, planes basados en investigaciones básicas o clínicas sólo al alcance de docentes o investigadores formados ?

 

8.-  ¿Por qué los cursos de posgrado en universidades públicas y privadas, y en instituciones profesionales, no incluyen cupos       importantes de becas, teniendo en cuenta que en muchas oportunidades los aranceles resultan privativos para los odontólogos jóvenes ?

 

9.-   Porqué la odontología organizada, no participa activamente en los organismos que fijan las políticas de salud de los gobiernos y en el dictado y contralor del cumplimiento de las leyes que afectan y comprometen a la profesión ?

 

10.-  ¿Por qué ciertos intereses individuales o sectoriales, políticos o económicos, impiden una acción colectiva interinstitucional, con independencia del tipo de institucion y con miras a una política profesional que atienda todas las expectativas de los odontólogos ?

 

     Al mismo tiempo llaman la atención:

 

a.-   Los funcionarios de organismos públicos de odontología que hacen propaganda política en vez de ofrecer información aséptica e independiente.

 

b.-   Las instituciones de seguridad social odontológica, que no recogen ni utilizan las estadísticas de que disponen para elaborar sus políticas de salud y seguridad.

 

c.-   Las instituciones educativas, científicas y gremiales, que no se hacen cargo de los índices deplorables y alarmantes sobre incidencia y prevalencia de la caries y la enfermedad        periodontal.

 

d.-   La escasa participación de nuestras organizaciones de todo tipo, en la defensa paritaria de las remuneraciones de los        odontólogos en relación de dependencia y en el control de las estructuras de costos de los insumos básicos para el desempeño profesional.

 

e.-   Que los congresos, jornadas y todo tipo de reuniones locales o nacionales, dediquen tán poco espacio a la discusión y propuestas referidas a los aspectos salientes del ejercicio        profesional.

 

A estos cuestionamientos que plantea el Dr. Juan Carlos Jaitt, con toda inocencia o con toda intención, se le aplica la mismísima respuesta:

Porque son de tal calaña que sólo les interesa su propio bolsillo y su propio bienestar y sus ganancias y sus trenzas de derivaciones y ostentar prestigio docente que rinde “dólares” y a la plebe, el vulgo, los “inferiores,” la carne de cañón de los mercaderes de la salud, que los parta un rayo.

 

Y porque la plebe, el vulgo, los “empleados,” la carne de cañón de los mercaderes de la salud no tienen lo que es preciso tener, lo que tiene cualquier gremialista, CGT o CTA, y se contentan con las migajas que les arrojan los mercaderes de la salud respaldados por los capitostes patrones de las instituciones

 

Y porque a ninguno de todos esos profesionales de la salud (con honrosas excepciones) les importa un rábano la salud bucal y general del resto de los argentinos, buitres alimentados de carroña que hasta gozan cuando observan deterioro porque saben que nunca los alcanzará a ellos.

¿Le quedó claro?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Miedo al dentista: detectarlo y encararlo

Mohammad O. Sharif (J Minim Interv Dent 2009; 2 (1) - 67) (abreviado)

Deben de quedar pocas personas que aún teman al posible dolor que ocasionaría el dentista: todos conocen la anestesia local, y la exigen. Sin embargo, se calcula que en el mundo existe alrededor de 10-15%  de personas para quienes la ansiedad es una barrera insalvable para concurrir al consultorio.

Para peor, además sufren perturbaciones del sueño, baja autoestima, pensamientos negativos y falta de confianza..Los temores que la gente nos trae son parecidos, quizá, pero no iguales. Cada caso debe ser manejado de manera individual, resultante de la cmunicación y la empatía, con detección de los matices propios de cada individuo. El mérodo debe ser cortado a medida, no de confección.

Los niveles más altos de ansiedad se dan en grupos de menores ingresos, mujeres y de poca captación del valor de la salud dental. Pero otros dicen que no es siempre así.

 

Causas.- Es un complejo fenómeno multidimensional, con factores de mayor incidencia: personalidad del paciente (neuróticos, p ej), experiencias denmtales traumáticas pasadas, experiencias similares ajenas (vicarias), temor al dolor, temor a heridas sangrantes, mala técnica de comunicación del equipo odontológico, malas maneras (burla del temor), falta de paciencia (irritable)m conductas del equipo poco simpáticas, poco amistosas, no tranquilizantes, a lo cual se suma el sonido del torno, ek “olor a dentista,”esperas interminables, gemidos provenientes del consultorio. Y lo más obvio: uso del torno, extracción, conductosm tallados, náuseas.

Por todo esto, algunos odontólogos se esmeran por reducir lo llaman “las 4 S” los anglófonos, que se refiere a lo que se ve, lo que se oye, lo que se siente y lo que se huele, muy mezclado todo con lo que toca o se toca. Podría llamarse la eegla de cuidado de “los 4 sentidos.”

No sólo el ruido del torno, sino las palabras inoportunas de reto, reproche o condescendencia, inducción de culpa. O que estén conversando de cuestiones ajenas el dentista con su secretaria o con un colega, en la clínica de la O. S. O lo que no se oye, como palabras de aliento o explicación de todo lo que se hace. No sólo ver la jeringa, p ej, sino ver desprolijidad en el personal o en el ambiente. No sólo O lo que no se ve, lo que se está erradamente escondiendo. No sólo el olor de los fármacos, sino también el de, p ejm un espaciador de conos caliente. Etcétera.

Todo conduce, en una vicioso espiral, en un cn un círculo vicioso, a más caries, más extracciones, más torno, más temores, menos odontología, menos salud dentaria. Se termina con problemas psicológicos, comportamientos inadecuados, postergamientos laborales. Y sigue.

El temor de quien logró atenderse, lo conduce a desvalorizar el trabajo realizado o a un comportamiento insultante. Ya porque sus expectativas eran exageradas, ya por falta de explicaciones sobre los resultados, Ta por mero afán de desquitarse de quien los vio en situaciones de inferioridad. Se llegó a demostrar una relación inversa lineal: a más ansiedad del paciente, menos positiva la vasloración del dentista y su trabajo.

Los pacientes que cancelan citas con frecuencia, llegan tarde o cambian las citas púeden estar huyendo de la situación o provocando la ira buscada del dentista.

La solución está en tomarse, tiempo, escuchar, tener en cuenta lo negativo recién enumerado, como no exhibir el instrumental, ni ocultarlo de modo obvio, perfumar el ambiente, etc.

Y en usar técnicas bien aprendidas de comunicación, o de relajación para que las practique el paciente (no el dentista, claro, aunque a veces vendría bien), o quizá la ayuda de un tranquilizante previo, sin llegar a la sedación que usan los norteamericanos. Se puede sumar todas las estrategias; incluida la básica de

Un método de relajación basta común es el de Jacobsen, de  progresiva relajación muscular, que rteduce la tensión y hace tomar conciencia del estrés y del estado de alerta innecesario. Un esquema simple consiste en aflojar los músculos de manera progresiva, tensuionando y reljando grupo por grupo de músculos, subiendo desde los pies, al abdomen, al torso, a cuello y cabeza. También se indicaninhalaciones y exhalaciones de 5 segs, cada una, sucesivas, a veces combinadas con imágenes simultáneas de recuerdos o planes futuros gratos.

La distracción ayuda mediante técnicas de realidad virtual con imágenes 3-D y anteojitos de dos colores.

Y para evitar la conjunción de los 5 sentidos, se puede recurrir en determinados casos de operatoria a la técnica atraumática o mínimamente invasiva. O uso de Carisolv, láserm analgesia eléctrica, etc., son otros recursos para contrarrestar la “antipatía” al torno.

En fin, se puede hacer mucho para ayudar con su salud dental a la persona con temor; pero no se puede ignoirarla por falta de reconocimiento o por exceso  de descuido o por la falta de tiempo típica de los mercaderes de la salud.

 

                      Tengamos presente hoy más que nunca, las palabras de ¨Martín Fierro¨ Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera.. porque si así no lo hicieran los devoran los de ajuera

                                                  

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