junio 2012

La sindicalización de los odontólogos (2da. parte)  

Por el Dr. J. C. Jaitt

 

El tema fué debídamente expuesto y considerado sobre la base de las presentaciones de los colegas Alcibíades Gonzalez, Oscar Marmonti y Ernesto Rossi.

En los tres Congresos Socioeconómicos de la Confederación Odontológica de la República Argentina, y el Primer Congreso Socioeconómico del Colegio de Odontólogos de la Provincia de Buenos Aires, que tuve el honor de presidir a fines de la década de los 70, el tema gremial fué ámpliamente discutido.

No hace mucho ( Agosto 2010 ), un informe económico elaborado por Carlos Galván, marcaba cláramente la tendencia a la sindicalización de los profesionales como respuesta a una precariedad laboral en ascenso.

El Sindicato de Farmacéuticos y Bioquímicos ( SAFyB ), ya había conseguido poco tiempo atrás su personería gremial, y ya había intervenido exitósamente en las discusiones con la patronal.

La Asociación de Médicos de la Actividad Privada, en esos mismos días, negociaba su primer convenio colectivo de trabajo con la Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales  Privados.

El Sindicato Unico de Médicos Argentinos ( SUMAR ), se encuentra tramitando su personería gremial, y ya la han obtenido, la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, la Asociación Gremial de Operadores de Sistemas Informáticos ( AGOSIA ), y la Asociación Gremial de Odontólogos de la Ciudad de Buenos Aires ( AGOCIBA ).

Para qué sirve un sindicato ?, desde cuándo se conocen los sindicatos ?.  Vale la pena hechar una mirada en la historia del movimiento sindical.

Es sabido que la tendencia a la asociación, arranca desde el fondo de la historia, pero recién en aquellos imperios que fundaron una organización jurídica para sostener su ideología, se pudo constatar que dicha tendencia se exteriorizó en formas prácticas institucionalizadas.

Los Griegos, contaron con los ERANOS, que en sus comienzos se ocuparon de los socorros mútuos para luego transformarse en verdaderas organizaciones gremiales. Lo mismo sucedió con los Romanos, que a través de los COLLEGIA, desarrollaron idénticas actividades.

Las CARTAS o ESTATUTOS de la época feudal, sucumbieron con la aparición de las monarqías, a los que se dió fin con el edicto de Turgot en 1776. Pocos tiempo después, la Revolución Francesa instaura  la libertad de trabajo.

En el Virreinato del Rio de la Plata se dieron a partir de 1787 los primeros esbozos de organización obrera, siendo el propio Cornelio Saavedra, en su condición de Síndico Procurador del Cabildo de Buenos Aires quien, en 1795 la convalida.

La era industrial aparejó circunstancias de cambio en las relaciones entre patronos y obreros. Tánto en Francia como en Inglaterra a partir de 1830, se constituyen las organizaciones obreras a los efectos de discutir las prolongadas jornadas de labor, la fijación arbitraria de los salarios y la desprotección sanitaria, base de sustentación de las demandas de las Trade Unions.  Engels y Marx con la publicación de sus obras, crearon la conciencia de la sindicalización.  Sin embargo, una y otra vez, las ideas revolucionarias fueron sofocadas.  No obstante, y luego de sangrientas luchas, se logra constituir en 1864, la Asociación Internacional de Trabajadores ( la Primera ), que con sus más y sus menos, difundió la doctrina de solidaridad entre pares para el logro de mejores condiciones de vida.

Las masacres desencadenadas por la reacción, generalmente de derecha, hizo que las organizaciones obreras trataran de cobijarse en los partidos políticos de izquierda ( socialistas ) a quines le proporcionaban las fuerzas de choque, y aquellos le otorgaban el sustento ideológico.

La historia de casi todos los paises modernos de Europa y América, y aún los de Asia y Africa, no puede escindirse de la historia del sindicalismo, y éste, tánto en su visión reformista cómo en la revolucionaria, se constituyeron en organizaciones fundantes de la relación entre el capital y el trabajo.

En España y América Latina, la historia reciente del sindicalismo, dejó atrás las épocas funestas de los años veinte, de la dictadura franquista y de la llamada década infame en Argentina.

Rastreando en la historia del sindicalismo odontológico, nos encontramos en el siglo veinte con algunos ejemplos dignos de destacar.  En 1949 en Argentina, se ubican indicios de la existencia en la Capital Federal, de un aparentemente denominado " Sindicato de Odontólogos de la República Argentina ", que entre sus propuestas figuraba la creación de una " Escuela de Odontólogos Sanitarios ". Sin otros antecedentes visibles, y por resolución 168/66 de la Secretaría de Estado de Trabajo, con la firma de Rubens San Sebastian, se le cancela la personería gremial.

En Francia, en la actualidad, el 90% de los Odontólogos se halla afiliado a alguno de los sindicatos existentes.  En España, existen tres sindicatos principales : el " Sindicato Español de Dentistas " ( SED ), promovido por el propio Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de España;  la " Asociación Profesional de Dentistas de Madrid " ( APDENT ), que funciona desde el 22 de Marzo de 2002 con una ley orgánica ( estatuto ) que le aprueba el gobierno el 1 de Junio de 2004, y la " Asociación Nacional de Dentistas Autónomos ( ANDA ), de la que nó disponemos de suficiente información.

Uno de los paises con vasta experiencia en el sindicalismo odontológico en América Latina es Brasil, con sindicatos estaduales fuertes como el " Sindicato dos Odontologistas de San Pablo ", el

" Sindicato de Cirujanos Dentistas de Rio de Janeiro ", el " SOEPE" de Pernambuco y el " SOEGO " de Goias.

En nuestro país, contamos en la actualidad con una sola entidad con personería gremial, la " Asociación Gremial de Odontólogos de la Ciudad de Buenos Aires "( AGOCIBA ), creada por resolución 12 del 15 de Enero de 1987, con inscripción gremial N° 1455 del año 1987 dictada por el Ministerio de Trabajo de la Nación.  El estatuto social, fué aprobado por Resolución 173 del 5 de Marzo de 2009.

Este sindicato no ha tenido difusión entre las instituciones de la odontología organizada, y poco se conoce su accionar y los ámbitos en los que actúa.  No obstante, no resulta desdeñable su presencia, y sería conveniente su participación en las reuniones y jornadas en las que se analiza la temática gremial de la profesión.

Muchos profesionales que yá peinan canas batallando en el ejercicio de la odontología, y que gracias a su capacidad y prestigio han logrado desarrollar su tarea con prescindencia de las entidades intermedias o tercerizantes de pago diferido, expresan temores, para mí infundados, sobre lo que consideran un avasallamiento de la libertad de trabajo, con una degradación o pérdida de la autonomía

profesional.

Las nuevas generaciones de odontólogos sin embargo, no tienen demasiadas opciones como para prescindir de las clínicas privadas, de las obras sociales o de las empresas de medicina prepaga como dadoras de trabajo.

Creo que aquellos que no hemos necesitado ceder ante el avance de la medicina socializada, debemos sin embargo, tenderles un puente a los colegas jóvenes para que nuestra experiencia y su empuje, les permita obtener reglas de juego claras, justas y compensadoras. De otra manera, los estamos dejando a merced de un mercado en el que no tendrán otra alternativa que la resignación sin esperanza.

Que ese esfuerzo conjunto se libere de las fuerzas que tienden a enervarlo, y que nó permita que la lucha gremial sea un calco del mito de Sísifo, quien durante toda una vida, y a pesar de su denodado esfuerzo por domar una roca escarpada, nunca consiguió llegar a su cima.

Tal vez nuestra misión, se asemeje más a la de Moisés, que deambuló por cuarenta años por el desierto con su pueblo en busca de la tierra prometida, y si bien él no alcanzó a verla, su pueblo la divisó y la ocupó después de su muerte.

Personalmente, conservo el deseo de poder visualizar una nueva generación de odontólogos, felices de ejercer su profesión, con instituciones fuertes y sabias que amparadas en la ley, y sin pretender desinteresarse de los problemas que aquejan a las mayorías carentes de una adecuada protección de su salud, puedan defenderse de los abusos y dispongan de oportunidades para una vida digna y sin apremios.

Que nunca más, los brazos de los odontólogos, sirvan para acunar conductas e intereses de colegas, inversionistas o corporaciones, que lucran y se enriquecen a costa de su trabajo.

[En julio, la tercera y última parte]

                      Tengamos presente hoy más que nunca, las palabras de ¨Martín Fierro¨ Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera.. porque si así no lo hicieran los devoran los de ajuera

                                                  

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