diciembre 2012

 

 

La vocación de dentista

 

Vocación en cualquier profesión, ocupación o negocio o actividad comercial, es la inclinación a seguir cualquiera de esas actividades. Hasta el  siglo XVI, se refería sustancialmente a la atracción religiosa, el “llamado” (calling) y su ejercicio.

(“Vocación” proviene del latín vocatio, a su vez, del verbo vocare ‘llamar’, vocablo originado en la raíz indoeuropea wekw-. Pero, curiosamente, el verbo “vocar” no existe en el Diccionario de la RAE.)

La vocación de curar las enfermedades de la boca y prevenirlas no viene con los genes (ninguno de mis cinco hijos universitarios es dentista): sucede rodeada de circunstancias particulares; aun cuando el ejemplo y la tradición han llevado a familias enteras a ejercer nuestra profesión.

No se nace dentista ni se presenta buceando en uno mismo. Es una realidad más bien exterior, con todo lo que sucede en el tiempo. Por ello, hay que descubrirla con los ojos y el espíritu abiertos; pues a muchos, como a mí mismo, nos llegó por circunstancias aleatorias. Compararía esa forma de hallazgo con el descubrimiento de la penicilina por Alexander Fleming, quien supo entender lo que tenía delante y no todos vieron.

No es necesario ser consciente desde siempre. Hasta quienes se acercan sin vocación a la odontología con el fin de tener una ganancia en dinero, pueden terminar encontrando su profunda inclinación y su satisfacción en lo realizado.

Con ella, el hombre se comprende destinado a colaborar en el desarrollo, progreso y bienestar de los demás Ya los antiguos filósofos griegos declaraban que la vida del hombre tiene verdadero sentido en la acción recíproca con la sociedad humana.

En una página de la Red, leí esta declaración:

“Hay  mucha gente que piensa que una profesión como la de dentista no puede ser vocacional y, precisamente por este motivo, consigno unas palabras de dos miembros de nuestra maravillosa profesión.”

La verdad es que nunca tuve claro porque quería estudiar odontología. Son esas cosas que sabes que las quieres hacer, hay una fuerza interna que te empuja a ello y no sabes de donde viene. En mi caso esa fuerza interna me hizo solicitar como única opción la odontología. Sabía que tenía que hacerlo y el porqué llegaría después. Ahora 16 años después de haber empezado, tengo la certeza absoluta de que esto es lo mío. Disfruto cada día más de lo que hago; haciendo sonreír a la gente, haciéndoles soñar con su nueva sonrisa, y sobre todo regalándoles esperanza; esperanza de que algo mejor se puede conseguir poniendo pasión en lo que hacemos. Diego Peydro

 

Lo que tenía claro desde pequeña era que yo quería estudiar algo relacionado con la Medicina y, cuando llegó el momento de decidirme, me decanté por Odontología, ya que valoré dos cosas: una, que podía seguir practicando la Medicina, en este caso en la boca, y dos, que podía desarrollar otras facetas además de las exclusivamente sanadoras, como por ejemplo, la artística. ¡Y no me equivoqué! Marta Peydro

 

Por último, por muy válida y por oportuna, incluyo una extensa cita del Dr Burton Conrod,  Presidente de la FDI, en un discurso reciente (Int Dent J 2008 dic;58(6):371-2), titulado Odontología: ¿profesión o vocación?

“Estoy seguro de que todos los odontólogos en ejercicio sienten genuinamente que pertenecen a una respetada profesión de la salud. Pero el entorno de la atención bucodental está experimentando rápidos cambios, y me pregunto cómo percibe el público a los odontólogos, cuando los medios de comunicación centran su atención en los servicios de spa, blanqueo de dientes y paquetes de viaje para hacer turismo dental. El estatus profesional de la odontología es un privilegio y no un derecho.”

“Para establecer una relación de confianza entre odontólogo y paciente, fundamental para nuestro cometido de promover la salud y atender las afecciones bucodentales, es esencial que el público perciba la odontología como una profesión y no meramente como una vocación o un oficio. [Interesante concepto que requiere pensar que la odontología para ser una profesión universitaria digna exige algo más que la teórica vocación por ella u otra ocupación,,, y, por cierto, no la búsqueda del tesoro.]

“Estoy convencido de que el principal valor de una asociación odontológica nacional fuerte radica en garantizar que los dentistas sean capaces de conducirse como profesionales de la atención bucodental en lugar de cómo meros proveedores de servicios [mercaderes de la salud]. La fórmula del éxito no es sencilla, y he observado qué se requiere para que los dentistas trabajen mancomunadamente como profesionales para mejorar la salud de sus conciudadanos en lugar de competir en el mercado por los “dólares para salud bucal”.

“Recientemente, he tenido una experiencia de primera mano que me ha permitido observar las actividades de dos de los miembros más importantes de la FDI, la Associação Brasileira de Odontología y la American Dental Association, y de dos de nuestros miembros más pequeños, la Sociedad Odontológica de Chile y la Sociedad Odontológica de Croacia. He podido comprobar que todas ellas comparten varios elementos en común que las han guiado hacia el éxito en su cometido de promover, en contextos muy diferentes, la imagen de los odontólogos como proveedores de atención de la salud basada en evidencias, respetados por el público y cuya actuación se sustenta en la ética.”

“El primer punto fuerte de estas organizaciones es su capacidad para congregar las distintas disciplinas de la odontología. La vigorosa participación de figuras de la esfera académica, grupos de especialistas, estudiantes y profesionales de la medicina muestra una imagen unida de la profesión de cara al público, promoviendo sinergias para mantener la coherencia entre los profesionales en materia de ética, conocimientos científicos y práctica. Las asociaciones odontológicas deben responder a las necesidades de todos los protagonistas del sector bucodental.”

“Los estudiantes son la energía y la savia generadora de nuevas ideas que nos permitirán reevaluar constantemente lo que hacemos y por qué lo hacemos. En las cuatro asociaciones que visité, se brinda a los estudiantes la bienvenida al seno de la profesión, con el respeto que hace posible que su entusiasmo y sus nuevas ideas tengan un impacto positivo. En estos países, los grupos de especialistas contribuyen fundamentalmente al conocimiento científico y catalizan el aprendizaje ininterrumpido.”

“Trabajar a favor de los intereses de los odontólogos significa trabajar en pro del interés común; cooperar con las autoridades de regulación o de homologación es la garantía que nos permite avanzar en esa senda. La capacidad de las asociaciones odontológicas de mantener buenas relaciones con las autoridades no implica que el gobierno sea partícipe de todos los proyectos que llevamos a cabo, sino que siempre considere la opinión de la asociación nacional al tomar decisiones que tendrán una incidencia en la salud de la población. Es éste un objetivo difícil de conseguir, pero constituye un rasgo común de las asociaciones más exitosas.”

[Atención a lo que sigue, contrario al sálvese quien pueda de nuestro medio.]

“La alternativa frente a asociaciones odontológicas nacionales fuertes puede muy bien llegar a ser un entorno no profesional, en el que los dentistas compitan por los pacientes, representando cada uno de ellos su propia versión personal de lo que ha de ser una práctica odontológica adecuada y ética a la vez. Con limitadas perspectivas de apoyo en áreas como la formación continua, la gestión de problemas basada en pruebas y las iniciativas de fomento de la salud, resulta fácil imaginar que una profesión antaño respetada pase a ser considerada meramente como un proveedor de servicios más. Es menester definir la práctica ética a través de nuestro esfuerzo colectivo y no mediante el interés personal de unos pocos individuos. [!!!]

                                                         H. M.

                      Tengamos presente hoy más que nunca, las palabras de ¨Martín Fierro¨ Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera.. porque si así no lo hicieran los devoran los de ajuera

                                                  

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