diciembre 2010

 

     I. Un dentista irlandés en bancarrota

 

El 21 de septiembre, el The Irish Times publicó estas palabras de Paul O'Dwyer: Los pacientes comenzaron a dilatar sus tratamientos y, por último dejaron de venir. El mes próximo, después de una década de servir a la comunidad rural del condado de Tipperary, cerraré mi consultorio.

Cuando me gradué, en 1997, no podía haber previsto que llegaría este triste día. No podía imaginar que en los años por venir, el Estado [pudo decir acá “las Obras Sociales#] fue cortando el nivel de apoyo financiero a los pacientes necesitados para llegar a ponerlos los procedimientos fuera del alcance de la gente.

La odontología, en Irlanda, está en una encrucijada. Hasta hace poco, los programas estatales cubrían hasta el 80% de las facturas de la población adulta. Ocho de cada diez irlandeses adultos que concurrían a la atención odontológica podían solicitar ese beneficio dentro de alguno de los programas.

Un programa permitía a determinadas personas y sus cónyuges buscar atención dental para un chequeo y tartrectomía gratis por año. También tenían subsidio en restauraciones, extracciones y prótesis, donde el servicio era prestado por el dentista local a quien se pagada cierto honorario por prestación.

Otro programa permitía que los poseedores de tarjeta médica tuvieran gratis la consulta y tartrectomía, más procedimientos generales, sin ningún gasto para ellos. En cuanto al dentista, el mismo sistema.

De ambas maneras, el beneficio para la población era no sólo económico sino además de salud, pues alentaba la concurrencia a la consulta y esto llevaba a una mejor salud dental de la población.

Después, se nubló.

Una Junta recomendó que se redujera un programa, ignorando al hacerlo la opinión de expertos en salud y de nuestra profesión. Un estudio independiente de economistas demostró que ese programa ahorraba en proporción de 3 a 1; por cada euro gastado, 3 euros ahorrados. También cayó en oídos sordos. [¿No les suena esta  canción?]

Los pícaros funcionarios dejaron colapsar el sistema, pero conservaron el examen gratuito. Esta concesión fue un gesto político para hacer sentir a los pacientes que el programa todavía existía y para paliar los temores (muy reales) de los expertos en salud de que las tasas de cáncer de boca crecieran en tanto la gente dejaba de concurrir a la consulta de rutina.

“El efecto de esta medida draconiana,” dice O’Dwyer, “fue que la concurrencia se vino pesadamente abajo en los consultorios odontológicos.”

Los dentistas se reunieron prontamente para tratar este corte salvaje que afectaba a dos millones de pacientes. A éstos se los desinformó y se enteraron del recorte sólo por sus den tistas. El largamente asentado tratamiento preventivo comenzó a ser omitido y, literalmente, se instaló la podredumbre.

En mi consultorio, dice, esto significó que el 40% de mi clientela se evaporara de un día para otro. Decidido recorte de ingresos, con los mismos costos.

A esto, se sumó que comenzaron a crecer las cifras de desempleo, más personas debieron solicitar la tarjeta médica y máscreció este sector de pacientes. Pasaron a representar el 70-80% de la clientela reducida. Y la frutilla de la torta para los pobres dentistas irlandeses, fue que el único tratamiento que pasó a ser reconocido con la tarjeta fyue el de “emergencia.”

A falta de una definición de “emergencia” se sumó un cambio en la relación contractual con los profesionales, los pacientes no fueron informados y les quedó a los dentistas explicarles que ya no tenían el beneficio.

El cuadro embarrado acerca de qué es exactamente una “emergencia” por sí solo alejó al público del consultorio. Ni las aclaraciones, ni las reuniones para discutir las implicaciones y las duras consecuencia padecidas por los poseedores de tarjetas, llevaron a que 1,9 millones de personas no tuvieran acceso habitual al tratamiento odontológico.

Los dos colegas que llevaron el tema de esta ruptura de contrato a la justicia tuvieron éxito y el Estado [como las O.S.], ¡apeló a la Suprema Corte!

Dice O’Dwyer: “Pensemos un momento. El gobierno gasta el dinero de los tributistas en procedimientos legales ¡para impedir que 1,9 millones de irlandeses reciban tratamiento dental! Creí que los Hermanos Marx habían desaparecido de la escena; al parecer, me equivoqué.

La Corte falló a favor de los dos dentistas; pero el resto sigue afectado por la circular impuesta unilateralmente.

Otras cortes también fallaron en favor del Estado y el tema de los tratamientos con la tarjeta quedó para ser juzgado este mes de diciembre. Mientras tanto, los dentistas redujeron su semana laboral, las enfermeras trabajan tiempo parcial y muchos cerraron del todo.

“Mi consultorio unipersonal de provincias, en la Tipperary rural, oyó sonar campas de muerte. Mis pacientes deberán trasladarse largas distancias para encontrar otro dentista.”

“Quizá la odontología no está en una encrucijada, sino más bien en un callejón sin salida.”

 

 

 

II. ¿Qué será del español en el siglo XXI?

 

Universo Odontológico transcribe y recorta un poco lo que contestó Fernando A. Navarro (España), médico, traductor, lexicógrafo y estudioso del lenguaje científico.

Lea y entérese, que nosotros tenemos presagios muy negros con respecto del futuro en cuestión. Día a día vemos cómo el ignaro se revuelca en su ignorancia y desde la inmundicia de su pertinacia se asemeja al cerdo que retoza complacido en el seno de la asquerosa basura.

 

Universo Odontológico transcribe y recorta un poco.

 

1. En medicina [y odontología], la producción bibliográfica actual es abrumadora, como abrumador es asimismo el predominio de las publicaciones en lengua inglesa. Para acceder a la bibliografía, ¿cree usted que el profesional debería capacitarse en el idioma inglés o que deberían estimularse más bien las traducciones al español?

 

No cabe ninguna duda de que, hoy por hoy, la mayor parte de los avances médicos se publican en inglés. El profesional de las ciencias médicas del siglo XXI debería estar plenamente capacitado, tras su paso por las aulas universitarias, para leer con soltura el inglés científico y expresarse también con una mínima corrección en inglés. [Hace más de 50 años, la Prof, Dra. María Inés Egozcue insistía a sus alumnos de pre y postgrado que estudiaran inglés para leer y castellano para escribir.]

… De entre todas las necesidades formativas identificadas por los investigadores españoles, destaca en primer lugar la necesidad de potenciar la enseñanza del inglés entre los profesionales sanitarios. Se explica así … el hecho, insólito, de que tres grandes editoriales hayan publicado de forma casi simultánea sendos manuales de inglés dirigidos específicamente a los profesionales sanitarios: Healthy English (Barcelona: Masson Elsevier, 2009), Inglés médico (Madrid: Panamericana, 2010), e Inglés médico y sanitario (Madrid: LID, 2010).

Hemos de aprender el inglés, sí, y hacerlo lo mejor que podamos; pero no resignarnos al monolingüismo científico que se avecina. O al menos no sin antes haber sopesado con cuidado las graves consecuencias que podría traer consigo … me refiero, por ejemplo, a la exclusión de las aportaciones realizadas en otros idiomas, a la dependencia científica y la uniformización del pensamiento, a la barrera lingüística entre la ciencia médica universitaria superior -que se publica en inglés- y la práctica médica inferior -que lee principalmente en el idioma materno-, a la discriminación lingüística, o a la creencia cada vez más generalizada de que un artículo en inglés es, por el mero hecho de estar escrito en inglés, de mayor calidad que otro en español o cualquier otra lengua. [Las puestas al día de ciencia basada sobre la evidencia reconocen haber revisado, casi siempre, SÓLO la literatura dental en inglés.]

[…]

2.- ¿Cuál es el nivel de la traducción médica en los países de habla hispana? ¿Estamos a la altura de otras naciones?

 

Considero cuanto menos llamativo el hecho de que, por lo general, no haya entre nosotros plena consciencia de que los países de habla hispana somos la primera potencia mundial en traducción médica. …Muchos de los mejores especialistas mundiales en traducción médica [y odontológica], lenguaje especializado o terminología científica hablan español.

[…]

3. ¿Hasta qué punto podríamos decir que la traducción del inglés está influyendo en las publicaciones médicas en lengua española y, por consiguiente, en el español médico actual?

 

Nos guste o no, lo cierto es que hoy las publicaciones médicas en lengua española son en buena medida el resultado de un proceso de traducción a partir del inglés. No es solo que la cuarta parte de los libros de medicina editados en España e Hispanoamérica correspondan a traducciones de obras extranjeras; se trata, sobre todo, de que los principales libros de texto en español y los artículos médicos que publican nuestras revistas incorporan más de un 80% de las referencias bibliográficas en inglés.

[La falta de formación en el arte de la traducción, en el conocimiento del idioma extranjero y del propio llevan a incurrir en barbaridades generalizadas, como creer que curíicula (plural de curriculum, en latín e inglés) es sustentivo femenino singular.]

[…]

 

4. ¿Cuáles son los errores de traducción más frecuentes en las publicaciones científicas y en los medios de divulgación?

 

Los médicos de habla hispana suelen ser conscientes de que el inglés está modificando el uso que hacen de su lengua materna, pero no lo son tanto de la intensidad y el alcance de esta influencia. Para muchos, la influencia del inglés en el español médico parece limitarse exclusivamente al uso creciente de anglicismos patentes, como anion gap, borderline, buffer, by-pass, distress, doping, feedback, flutter, handicap, kit, odds ratio, pool, rash, scanner, screening, shock, shunt, spray o stent.

En realidad, la influencia del inglés es muchísimo más extensa e intensa, y afecta a todos los niveles del lenguaje: ortográfico, léxico y sintáctico [U. O. ve como más grave aún el nivel sintáctico, y el empobrecimiento del vocabulario.].

 

Es evidente, por ejemplo, la abundancia de anglicismos ortográficos en los textos médicos escritos en español, donde hallamos con relativa frecuencia palabras como amfotericina (por influencia de amphotericin, anfotericina), anti-alérgico (por influencia de anti-allergic, antialérgico), colorectal (por influencia de colorectal, colorrectal), benzodiazepina (por influencia de benzodiazepine, benzodiacepina), hematopoiesis (por influencia de hematopoiesis, hematopoyesis), linfokina (por influencia de lymphokine, linfocina), iodotirosina (por influencia de iodotyrosine, yodotirosina) o mobilidad (por influencia de mobility, movilidad).

 

Más abundantes aún son los anglicismos léxicos, que en absoluto se limitan a los anglicismos patentes como los ya citados. [Está de moda escribir “postes” o, peor “endopostes” en vez del tradicional y más correcto “perno”, según lo prueba la acepción de estas palabras.] Podría mencionar, por ejemplo, lo que los traductores hemos dado en llamar "falsos amigos"; esto es, palabras de ortografía muy parecida o idéntica en inglés y español, pero con significados diferentes en ambos idiomas. [Hace muchos años publiqué un artículo sobre los falsos amigos, como los lexicólogos denominan a las palabras homófonas de etimología distinta.]

[…]

 Menos perceptibles aún para el hablante, pero de consecuencias más graves para el idioma, son los anglicismos sintácticos. Es el caso, por ejemplo, del abuso de la voz pasiva perifrástica, que el español, a diferencia del inglés, tiende a evitar, pero que en los textos médicos ha alcanzando niveles de uso verdaderamente preocupantes. Muchos médicos consideran de lo más normal una frase como "el bacilo de la tuberculosis fue descubierto por Koch en 1882", pese a que jamás dirían a un vecino "la carrera de medicina fue terminada por mi hijo en 1998". [Lo mismo que el abuso del “se halló” por “hallamos” o “hallaron”]

Y es el caso también de la influencia que el sistema de adjetivación en inglés está ejerciendo sobre nuestra lengua. El inglés, es bien sabido, permite yuxtaponer dos sustantivos para conceder al primero de ellos carácter adjetivo. Pueden decir, sencillamente, heart failure donde nosotros no diríamos nunca *insuficiencia corazón; en castellano estamos obligados a introducir una preposición entre los dos sustantivos (insuficiencia del corazón) o sustituir el segundo de ellos -el primero en inglés- por un adjetivo (insuficiencia cardíaca).

[…]

 

5. ¿Debe estar el lenguaje especializado de la medicina abierto a los neologismos o es preferible defender a ultranza la pureza y el casticismo de nuestra lengua?

 

En español, como en cualquier otra gran lengua de cultura, hemos de aceptar neologismos, desde luego que sí. ¿Cómo podríamos ser puristas los médicos [y dentistas], que nos servimos de un lenguaje formado, prácticamente en su totalidad, por vocablos de origen griego (tráquea, microscopio, síndrome), latino (absceso, médico, virus), árabe (alcohol, jaqueca, nuca), francés (chancro, pipeta, viable), inglés (prión, nistatina, vial), alemán (éster, mastocito, vaselina), italiano (belladona, pelagra, petequia), holandés (droga, escorbuto, esprue), portugués (albinismo, sarpullido, fetichismo), amerindio (curare, guanina, ipecacuana), asiático incluso (agar, beriberi, bezoar)?

En el ámbito del lenguaje científico, el español es una lengua minoritaria y dependiente. Desde hace siglos, la lengua española no acuña términos científicos, sino que los toma de fuera. Solo en el siglo XX, aerosol, angiotensina, anticodón, apoptosis, avitaminosis, bacitracina, biotecnología, calicreína, cápside, colagenosis, coronavirus, densitometría, dornasa, ecografía, edetato, epoetina, estresante, excímero, feromonas, genómica, hibridoma, hipoalergénico, interferón, inviable, láser, leprechaunismo, linfocito, liofilización, lisosoma, masoquismo, neuroléptico, nistatina, noradrenalina, nucleótido, operón, ortorexia, penicilinasa, pinocitosis, placebo, plásmido, prión, probiótico, proteinasa, ribosoma, robótico, sida, telecirugía, transgénico, transposón, travestismo, tripanosomosis, vipoma, virión y vitamina -a los que podríamos añadir sin esfuerzo otros ejemplos por millares- son todos ellos, sin excepción, términos especializados acuñados en el extranjero, y que nuestro idioma importó.

[…]

Lo que no tiene sentido, a mi modo de ver, es llamar papers a los artículos, células T helper a los linfocitos T cooperadores o angor pectoris a la angina de pecho. Porque ¿qué ventaja tiene el inglés  test sobre nuestro equivalente “prueba”? ¿o el inglés rash sobre nuestros equivalentes exantema, erupción cutánea y sarpullido?

 

6. Comentaba usted que, en países como los nuestros, todo profesional ejerce tareas de traductor. ¿No le parece que el opera también, en cada consulta o entrevista, como una especie de "traductor" del relato del paciente a la lengua profesional?

 

[…]

Traducimos constantemente, sí, del lenguaje coloquial de los enfermos al tecnolecto de los facultativos, y lo hacemos de forma casi automática, sin apenas darnos cuenta.

 

 

7. ¿Qué aspectos de las múltiples dimensiones de la experiencia de enfermar no pueden ser nombradas con el lenguaje técnico?

 

Suelen escapársenos, por lo general, todos los variados matices que encierran las experiencias subjetivas. Nuestro lenguaje especializado describe muchísimo mejor los signos de cualquier enfermedad que sus síntomas.

[…] Los hormigueos que describe un enfermo suelen pasar a la historia clínica como "el paciente refiere parestesias en el quinto dedo de la mano izquierda". Y ese aire tan científico del helenismo nos obnubila; pensamos que hemos traducido el vulgar hormigueo por un término mucho más exacto y preciso, cuando en realidad hemos perdido una información valiosa al utilizar un término mucho más culto, sí, pero también más vago; puesto que parestesias puede servir también para el enfermo que siente pinchazos en el meñique, para el que siente el meñique como acorchado, y para el paciente que dice "el meñique se me quedó como dormido". [Es observable el enamoramiento de algunos/as autores/as por el lenguaje cientificista, ¡ suena tan inteligente hablar en “antropología biológica,” en vez de “kasteyano”!]

[…]

[…] Más nos vale volver la vista a los textos escritos no por los más eminentes discípulos de Hipócrates, sino por quienes mejor han sabido observar, interpretar y expresar los entresijos del alma humana: los grandes escritores de la literatura universal. De esta forma, el médico de hoy no necesita haber vivido en una ciudad apestada para sentir el fétido aliento de la peste; le basta con pasearse por la Florencia medieval con Giovanni Bocaccio (Il Decamerone), por el Londres dieciochesco de la mano de Daniel Defoe (A journal of the plague year) o por el Orán del siglo pasado en compañía de Albert Camus (La peste).

 

[…]

 

8. ¿Piensa usted que existe una ilusión de la transparencia, univocidad y exactitud del lenguaje especializado que impide al médico percibir el espesor y la polisemia de la lengua?

 

 El lenguaje científico es un idioma que comprenden todos los investigadores del mundo, con la única condición de que se utilice correctamente. Es creencia generalizada que una de las características más destacadas del lenguaje científico es su precisión, marcada por la correspondencia biunívoca entre significantes y significados. En teoría, pues, el lenguaje científico debería carecer tanto de sinónimos como de palabras polisémicas, lo cual sería ideal no solo para los propios científicos, sino también, y probablemente en mayor medida, para los traductores especializados.

 

 Se olvida a menudo, no obstante, que el nuestro es un lenguaje antiquísimo, y los médicos hemos tenido tiempo suficiente de ir acumulando, en el transcurso de los veinticinco siglos de historia de nuestro lenguaje especializado, multitud de palabras distintas para designar un mismo concepto. Las repercusiones prácticas de esta situación son fácilmente imaginables. En cierta ocasión, un grupo de urólogos españoles se propuso efectuar una revisión de conjunto sobre un tipo especial de tumor renal; pues bien, no pudieron ni siquiera saber cuántos casos se habían publicado en el mundo, pues encontraron que lo que unos habían llamado quiste multilocular renal era para otros nefroma quístico multilocular benigno, o nefroblastoma quístico benigno diferenciado, linfangioma, adenoma quístico, tumor de Wilms poliquístico bien diferenciado, cistoadenoma renal, enfermedad quística segmentaria del riñón, hamartoma quístico, tumor de Perlmann, riñón multiquístico parcial segmentario, y así hasta más de veinte nombres distintos (López Aramburo y cols.: "Quiste multilocular renal: consideraciones clínico-patológicas", Actas Urol Esp 1989; 13: 1-9). [Y los odontólogos encontraríamos una situación similar si miráramos la palabra “épulis” con este mismo criterio (como lo hice en mi tesis de doctorado.]

 

 Y no es la sinonimia el único problema del lenguaje científico. La deseada relación biunívoca entre significante y significado se ve dificultada también por el vicio opuesto: la polisemia. Desde el momento en que el adjetivo lívido, referido a la piel humana, puede significar en español tanto amoratado -que era su significado etimológico original- como descolorido o desvaído -acepción admitida por la RAE en 1984-, queda inservible para su uso en textos científicos en frases como "el paciente estaba lívido". Porque, en efecto, si lo que queremos decir es que la tez de este paciente aparecía amoratada o azulada, lo diremos más claramente escribiendo "el paciente estaba cianótico"; y si lo que queremos decir es que su tez aparecía blanca o con aspecto cadavérico, lo diremos más claramente escribiendo "el paciente estaba pálido", sin riesgo ninguno de ambigüedad.

 

9. ¿Qué obras de referencia consulta con más frecuencia?

 

Desde que me siento por la mañana ante la pantalla de la computadora, hasta que me levanto por la noche para irme a la cama, no me separo apenas de Internet. Porque allí encuentro los mejores asesores para el traductor: Google, OneLook, la página de la Real Academia Española, Wikipedia, Tremédica y su página de buscadores, la lista de debate MedTrad con su impresionante archivo histórico que atesora más de 78.000 mensajes; la colección completa de la revista Panace@: Boletín de Medicina y Traducción, el diccionario etimológico-histórico Dicciomed, los diccionarios médicos de Stedman y Dorland... ¡Mis obras de referencia están hoy casi todas en Internet!

 

De consulta internética obligada para el traductor son también las abundantes bibliotecas y hemerotecas electrónicas en línea. En […] repositorios virtuales gratuitos como la biblioteca publica del National Center for Biotechnology Information de Estados Unidos y la biblioteca virtual Free Books 4 Doctors!,[…]. En cuanto a las hemerotecas [Index to the Periodical Dental Literature, por ejemplo] MedBioWorld, por ejemplo, ofrece listas completas de revistas médicas ordenadas por especialidades; Free Medical Journals registra únicamente revistas de acceso gratuito, y la hemeroteca de Fisterra destaca por la incorporación de revistas médicas en español.

 

En papel consulto aún con cierta asiduidad libros como mi Diccionario crítico de dudas inglés-español de medicina, el Diccionari enciclopèdic de medicina de la Fundación Enciclopedia Catalana, el Diccionario de dudas de Manuel Seco, el diccionario combinatorio Claves o el Manual de estilo de la lengua española de Martínez de Sousa.

[Yo, H. M., no me sentaría ante el teclado si no tuviera cercanos estos otros: Ciencia del Lenguaje, Arte del Estilo, de Martín Alonso; Diccionario Ideológico de la Lengua Española, de Julio Casares, y Diccionario de los Usos Cortrectos del Español, de Serrano Redonnet y Rodríguez.]

 […]

Como ayuda inicial en esta tarea de aprendizaje que habrá de prolongarse de por vida, recomiendo al lector interesado por el lenguaje médico tres libros y una bitácora. Los tres libros, ajenos: La ciencia empieza en la palabra: análisis e historia del lenguaje científico (Barcelona: Península, 1998), de Bertha Gutiérrez Rodilla, Introducción a la terminología médica (Barcelona: Masson, 2005), de José María López Piñero y M.ª Luz Terrada Ferrandis, y El lenguaje de la medicina: usos y abusos (Salamanca: Clavero, 2005), de Rodolfo Alpízar Castillo. Y la bitácora, propia: Laboratorio del lenguaje, con cerca ya de un millar de entradas publicadas sobre dudas y curiosidades del lenguaje médico.

 

10. Acaba de mencionar su Diccionario crítico de dudas inglés-español de medicina; lo invito a que les cuente a nuestros lectores qué podrán encontrar en esta obra.

 

Siempre me llamó la atención que los diccionarios bilingües de medicina incorporaran decenas de miles de tecnicismos como hepatocystoduodenostomy o thrombocytoagglutination, que, pese a su innegable complejidad aparente, un médico no necesita ir a buscar a un diccionario para saber cómo se dicen en español. En cambio, cuando encontraba algún vocablo inglés que planteaba la más mínima dificultad y acudía a esos mismos diccionarios, o no estaba recogido, o aparecía incorrectamente traducido, o no se ofrecían algunas de sus múltiples acepciones.

Me propuse elaborar, pues, un diccionario al que el médico pudiera acudir para resolver las auténticas dudas y dificultades que encuentra cuando tiene que enfrentarse a un texto especializado escrito en inglés.

 

[…]

 

En traducción puede suceder asimismo que la fuerza del texto impreso original nos induzca a utilizar en castellano una expresión que, sin ser propiamente incorrecta, resulte chocante por lo insólito de su uso. Es el caso de expresiones como breast milk o human milk (leche materna, mejor que "leche del pecho" o "leche humana"), weight loss (adelgazamiento, mejor que "pérdida de peso"), high blood pressure (hipertensión arterial, mejor que "presión sanguínea alta")[…].

 

Otro problema frecuente son las palabras inglesas polisémicas. Como muchas de ellas tienen un equivalente similar en español, el traductor echa una y otra vez mano de él, sin darse cuenta de que puede ser perfectamente correcto para traducir una de sus acepciones, pero no todas las demás. Así, el inglés knife puede significar cuchillo, pero en cirugía se emplea preferentemente con el sentido de bisturí; […]

 

Como traductor profesional, mucho más interesaba mostrar al traductor que para tantos anglicismos existen otras posibilidades de traducción -en muchas ocasiones más adecuadas o preferibles por diversos motivos-, así como comentar los principales problemas que plantea la traducción al español de numerosas palabras y expresiones inglesas en apariencia sencillas […]

En muchas entradas del diccionario, el lector encuentra, pues, un comentario crítico sobre el uso habitual entre los médicos, las normas ortográficas básicas de nuestro idioma, las recomendaciones oficiales de las nomenclaturas normalizadas y los principales organismos internacionales, así como la necesidad de precisión y claridad que debe caracterizar a todo lenguaje científico.

 […]

 

El Dr. Fernando A. Navarro es licenciado en medicina por la Universidad de Salamanca con premio extraordinario y médico especialista en farmacología clínica, desde 1993; hasta el año 2002 trabajó como traductor médico de plantilla en el Servicio de Idiomas de los Laboratorios Roche en Basilea (Suiza). En la actualidad es traductor médico autónomo para multinacionales del sector biosanitario, coordinador técnico del proyecto Diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina (Madrid), docente del "Máster en traducción médico-sanitaria" de la Universidad Jaime I de Castellón y responsable de la bitácora semanal "Laboratorio del lenguaje" en Diario Médico (Madrid).

 

 

 

 

III.- El Nuevo Kasteyano (Gracias a Mariana Barrancos que nos acercó este desopilante escrito)

 

REAL ACADEMIA ESPAÑOLA PRODUCTIONS, presenta.... El Nuevo Kasteyano

 En vista de la evolución del castellano en los últimos años debido a las aportaciones realizadas por los jóvenes, la Real Academia de la Lengua dará a conocer la reforma modelo 2007 de la ortografía española, que tiene como objetivo unificar el español como lengua universal de los hispanohablantes. 

Será una enmienda paulatina, que entrará en vigor poco a poco, para evitar confusiones.

 La reforma hará más simple el castellano, pondrá fin a los problemas de otros países y hará que nos entendamos de manera universal quienes hablamos esta noble lengua.

 La reforma se introducirá en las siguientes etapas anuales:

 Supresión de las diferencias entre c, q y k. Komo despegue del plan, todo sonido parecido al de la k será asumido por esta letra. En adelante pues, se eskribirá:  kasa, keso, Kijote...

·        Se simplifikará el sonido de la c y z para igualarnos a nuestros hermanos hispanoamericanos ke convierten todas estas letras en un úniko fonema “s” Kon lo kual sobrarán la c y la z: "El sapato de Sesilia es asul".

·        Desapareserá la doble c y será reemplasada por la x: "Tuve un axiente en la Avenida Oxidental".  Grasias a esta modifikasión, los españoles no tendrán desventajas ortográfikas frente a otros pueblos, por su estraña pronunsiasión de siertas letras.

·        Asimismo, se funden la b kon la v; ya ke no existe diferensia alguna entre el sonido de la b y la v. Por lo kual, a partir del segundo año, desapareserá la v. Y beremos kómo bastará kon la b para ke bibamos felises y kontentos.

·        Pasa lo mismo kon la elle y la y. Todo se eskribirá kon y: "Yébeme de paseo a Sebiya, señor Biyar".  Esta integrasión probokará agradesimiento general de kienes hablan kasteyano, desde Balensia hasta Bolibia.

·        La hache, kuya presensia es fantasma, kedará suprimida por kompleto: Así, ablaremos de abas o alkool. No tendremos ke pensar kómo se eskribe sanaoria y se akabarán esas komplikadas y umiyantes distinsiones entre "echo" y "hecho". Ya no abrá ke desperdisiar más oras de estudio en semejante kuestión ke nos tenía artos.

·        A partir del terser año de esta implantasión, y para mayor konsistensia, todo sonido de erre se eskribirá kon doble r: "Rroberto me rregaló una rradio".

·        Para ebitar otros problemas ortográfikos, se fusionan la g y la j, para ke así, jitano se eskriba komo jirafa y jeranio komo jefe. Aora todo ba kon jota:  "El jeneral jestionó la jerensia". No ay duda de ke esta sensiya modifikasión ará ke ablemos y eskribamos todos kon más rregularidad y más rrápido rritmo.

·        Orrible kalamidad del kasteyano, en jeneral, son las tildes o asentos. Esta sankadiya kotidiana jenerará una axión desisiba en la rreforma; aremos komo el inglés, ke a triunfado universalmente sin tildes. Kedaran ellas kanseladas desde el kuarto año, y abran de ser el sentido komun y la intelijensia kayejera los ke digan a ke se rrefiere kada bokablo. Berbigrasia: "Komo komo komo komo!"

·        Las konsonantes st, ps o pt juntas kedaran komo simples t o s, kon el fin de aprosimarnos lo masimo posible a la pronunsiasion iberoamerikana. Kon el kambio anterior diremos ke etas propuetas okasionales etan detinadas a mejorar ete etado konfuso de la lengua.

·        Tambien seran proibidas siertas konsonantes finales ke inkomodan y poko ayudan al siudadano. Asi, se dira: "¿ke ora es en tu relo?", "As un ueko en la pare" y "La mita de los aorros son de agusti". Entre eyas, se suprimiran las eses de los plurales, de manera ke diremos "la mujere" o "lo ombre".

·        Despues yegara la eliminasion de la d del partisipio pasao y kanselasion de lo artikulo. El uso a impueto ke no se diga ya "bailado" sino "bailao", no "erbido" sino "erbio" y no "benido" sino "benio".

·        Kabibajo asetaremo eta kotumbre bulgar, ya ke el pueblo yano manda, al fin y al kabo. Dede el kinto año kedaran suprimia esa de interbokalika ke la jente no pronunsia. Adema y konsiderando ke el latin no tenia artikulo y nosotro no debemo imbentar kosa ke nuetro padre latin rrechasaba, kateyano karesera de artikulo.

Sera poko enrredao en prinsipio y ablaremo komo fubolita yugolabo, pero depue todo etranjero beran ke tarea de aprender nuebo idioma resultan ma fasile.

Profesore terminaran benerando akademiko ke an desidio aser rreforma klabe para ke sere umano ke bibimo en nasione ispanoablante gosemo berdaderamente del idioma de “Serbante y Kebedo.”

Eso si:  Nunka asetaremo ke potensia etranjera token kabeyo de letra eñe.

Eñe rrepresenta balore ma elebado de tradision ispanika y primero kaeremo mueto ante ke asetar bejasione a simbolo ke a sio korason bibifikante de istoria kastisa epañola unibersa.

 

------Kedo Klaro?

 

 

 

 

 

 

IV.- Intrusismo 

 

Los chilenos se ocupan del intrusismo, como se ve por el proyecto que presentaron nuestros colegas cisandinos.

Del Colegio de Cirujano Dentistas de Chile:

Respecto al intrusismo, nuestro colegio ha llevado una lucha incansable. Junto a un grupo de diputados, se ha presentado un proyecto de ley que aumenta las penas a los falsos dentistas y que actualmente se encuentra en el Congreso Nacional. Además, le hemos solicitado al Gobierno que haga suyo este proyecto e impulse su aprobación.

 

 

 

 

V.- ¿Nos falta mucho para esto?

 

 

Haciendo clic en el siguiente link accederá a un video en Youtube donde podrá conocer cómo se hace odontología en algunos lugares de la India y del mundo.

http://www.youtube.com/watch?v=WR8tIjTykbE

 

                      Tengamos presente hoy más que nunca, las palabras de ¨Martín Fierro¨ Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera.. porque si así no lo hicieran los devoran los de ajuera

                                                  

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