octubre 2004

 

Culpables, ¿ellos o nosotros? (Foro  AOA)

 

La culpa de la roña del chiquero puede ser del chancho que lo habita o del individuo que lo cobija y le da de comer. La culpa de la inoperancia de las organizaciones odontológicas puede ser del dirigente odontológico que elegimos o de nosotros que lo mantenemos allí y lo alimentamos con nuestras cuotas. Este cuestionamiento es válido en cualquier momento del año, pero es oportuno en vísperas de unas jornadas de una jornada de ocho horas no continuas.

En esa jornada laboral reducida van a ser tratados algunos temas cruciales para la salud bucal de la población y para la salud mental, moral, intelectual y familiar de los supuestos destinatarios. La invitación es amplia y gratuita para todos los odontólogos que quieran habitar ese cenáculo sin cena, ese simposio sin nada sustancial para ingerir, donde los realizadores se llenarán la panza de la vanidad y dejarán a los presentes con hambre por sus necesidades insatisfechas. Esto siempre que los asistentes no sean, como de costumbre, nada más que otros dirigentes efectivos o frustrados, que pondrán la cara, pero no el alma.

¿Odontólogo, estás? Me estoy poniendo la cartilla. ¿Odontólogo, estás? Estoy poniendo una completa. ¿Odontólogo, estás? Estoy fichando en la clínica, estoy ganando unos pesitos con los mercaderes. ¿Odontólogo, estás? Nunca estaré. Demasiado ocupado estoy tratando de salvarme yo y de reventar al colega como para acudir a reuniones que nunca sirven para nada.

La combinación de habitantes y dueños de chiqueros produjo un débil intento de comunicación. La AOA abrió un buzón en su página en la Red, en vez de realizar una verdadera apertura con un foro virtual para discusión de todos los temas, y no lo promovió ni poco ni mucho, ni con un editorial, ni con un volante específico intercalado en la Revista. En consecuencia, una vez más se hizo algo para en verdad no hacer nada. Prueba de ellos es que, hasta la fecha hubo sólo 14 mensajes en “aranceles” desde el 2002 hasta el último de octubre del 2003.

Lo inició una pregunta del colega Eduardo K. Baum, quien se refirió a una corta entrevista realizada al doctor H. Lavandeira por una revista comercial, donde se le preguntó si había una salida a la actual situación. El presidente respondió que las empresas se envalentonan porque el dentista no puede reclamar a nivel individual, que si lo hace, es borrado de la cartilla. Dijo que por eso se debe reclamar por medio de las instituciones, porque contra ellas no puede haber represalias. Y redondeó: “aunque esto tampoco es fácil, porque hay grandes intereses.”

Baum preguntó cuáles eran esos grandes intereses, de dónde provenían y quiénes los motivaban. Otros colegas reforzaron la pregunta hasta que, por fin, contestó el Dr. Heriberto Lavandeira: “cuando hablo de "grandes intereses", por un lado, me estoy refiriendo a los económicos, los cuales son priorizados por la mayoría de obras sociales/pre-pagas y que utilizan como única variable de ajuste al profesional. Por el otro, el interés de ambas por negociar individualmente con los colegas, con el fin de disminuir la fuerza de los reclamos gremiales, que puede surgir a través del convenio con instituciones.”

U. O. ofrece un premio de un millón de dólares para quien descifre la respuesta del presidente en el nicho de la AOA, donde hasta hoy nadie pensó que valiera la pena decir nada más. Las dos excepciones merecen ser transcriptas.  La primera es de Ariel Román, quien se define como Analista Comercial:

“Toda prestación de servicios es realizada por una cadena de valor. Desde que se gesta hasta que llega al cliente pasa por varios eslabones.

Es decir Obras Sociales, Intermediarios, Odontólogos, Cliente. La problemática reside en que cada "eslabón" de la cadena busca sus propios intereses, y aquí gana el que tiene más poder. La solución del odontólogo es agruparse y realizar las otras funciones que delega en intermediarios y obras sociales. Volver a ser los dueños del negocio, recuperando la relación directa Odontólogo-paciente. Debido a que la problemática es de carácter empresarial, la solución es necesariamente multidisciplinar.”

La segunda y última es de un tal Carlos:

“Desearía saber cuál ha sido la respuesta final y concreta a todos estos comentarios; en caso de permanecer todo como antes, está claro que no sabemos o que no queremos salir de donde estamos, hay algo que nos hace permanecer donde estamos y a mi juicio es el pudor que tenemos al tiempo de sacarnos la corbata o los tacos para salir a reclamar nuestros derechos, nos gastamos en comentarios estériles, que no conducen a nada, por eso propongo unirnos realmente, "unirnos" primero a nivel local pero luego la unión debe extenderse a todo el país para tener peso, dar credibilidad, seguridad, este sueño parece visto así desde lejos, extremadamente imposible, pero recuerden está visto desde mentes ciegas, abramos la mente y preocupémonos por nosotros.”

Lástima no conocer a este anónimo Carlos, que refuerza algunos principios básicos que fuimos emitiendo en U. O.: participación, agremiación, acción, imaginación. ¿Será más concreta la recién nacida Asociación para la Salud Bucal? Parecería apuntar en ese mismo sentido. Roguemos al cielo que se pueda confiar en los nuevos dirigentes, en que no sean los porcinos del dicho popular, pero ¿qué pasará con los futuros asociados?

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AOA Forum, en su capítulo “Agremiados”, inició en noviembre del 2003 un intercambio, quizá interesante, seguro que muy al caso, pero de breve vida y total desinterés de parte de quienes siguen dando de comer y se quedan fuera del banquete. La trascripción es textual:

María de las Mercedes: “Desearía saber si hay obstáculos concretos para que los odontólogos/as estemos agremiados y si alguna institución tiene representación gremial y en qué agrupación nacional está. Leí hace poco que las meretrices están agremiadas. No trabajan en relación de dependencia y prestan un servicio pago, como nosotros/as. Una respuesta o explicación concreta, por amor de Dios.”

Horacio Martínez “¡Por fin alguien interesado en la vida gremial! Ya debiera haber recibido alguna respuesta de los dirigentes, M de las M. Pero no se haga ilusiones, los paquidérmicos dirigentes (piel densa) ignoran lo que no les conviene. Quizá haya suerte con la nueva camada.”

 

Respuesta del DOS de la AOA: “A María de las Mercedes -

Le informamos que las profesiones universitarias no tienen personería gremial, se encuentran congregadas en la Confederación General de Profesionales cuyo Presidente es el Dr. Erico Adler, odontólogo.

La región de Capital Federal también se encuentra conducida por un odontólogo el Dr. Eduardo Devoto, Presidente de FOCIBA.”

Apabullada por tan clara y precisa respuesta, María de las Mercedes escribió: “Estimado DOS: Pregunté en mi mensaje por qué no estábamos agremiados, pues sabía que no lo estamos. ¿Estar "congregados" quiere decir agremiados? ¿O amontonados? Porque si somos un gremio debemos peticionar como tal ante las autoridades, para subsanar los abusos a que estamos sometidos. No me afecta, pero me intereso por los colegas que padecen a los bien llamados "mercaderes de la salud". Esos odontólogos, que no conozco, ¿han hecho alguna gestión eficaz? Concretamente, para empezar, sugiero que la AOA modere una lista de discusión gremial, comenzando con los mails que ya tienen.”

Respuesta del DOS a Maria de las Mercedes: “Me siento sorprendido por la falta de información que usted tiene respecto a las actividades que realiza la AOA y es por ello que le informo para su conocimiento que el DOS creo una sección llamada Dialogando con el DOS abierta a todos los profesionales para que expresaran sus inquietudes e invitando a destacados profesionales para que expongan sobre el estado actual del ejercicio profesional, así fue que disertó el Dr. Aldo Neri, Diputado de la Nación, quien hablo sobre la “Crisis de la salud en la Argentina” y el Dr. Juan Carlos Jaitt, “Adónde va la profesión odontológica”, y me permito informarle que estuvimos presentes los cinco miembros del Departamento de Odontología Social, el Presidente de la AOA y el Dr. Ricardo Macchi y su esposa y lamento que usted no estuvo presente.

Por lo tanto lo que usted solicita que la AOA modere una lista de discusión gremial ya nos hemos adelantado a su pedido con anterioridad.”

Tras este nuevo ejemplar de extrema claridad, falta de concordancia gramatical y prepotencia dirigencial, ya la Dra. María de las Mercedes optó por la ironía: “Me siento sorprendida por la falta de información que usted tiene con respecto de las actividades que debiera realizar la AOA y qué significa una lista integrada. Lista integrada es cuando todos los socios con e-mail reciben todos los mensajes y se pueden enterar. Se lo aclaro para que me entienda: no es lo mismo ir a un sitio a abrir algunos mensajes que recibir en el propio correo todos los mensajes y conocer todas las opiniones directa e inmediatamente. ¿Me entendió, ahora? Ah, y me siento sorprendida por el tufillo agresivo de la respuesta. “

Así terminó esta muestra de interés gremial de los enquistados dirigentes elemmantiásicos, que viven cómodos en la suciedad de la zahúrda, y de desinterés de los colegas, que no se sienten incómodos por alimentar a los habitantes de la pocilga y quedarse fuera de ese banquete de mercaderes. Con lo cual volvemos al comienzo, a preguntarnos de quién es la culpa y si vale la pena concurrir a una reunión donde se servirá un salpicón paupérrimo y adonde la concurrencia (si la hubiera) no asistiría con afán de cambios.

                        Tengamos presente hoy más que nunca, las palabras de ¨Martín Fierro¨Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera.. porque si así no lo hicieran los devoran los de ajuera

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