enero 2007

                      Odontólogos argentinos I  

En el grotesco que se representa cotidianamente en este gran teatro del mundo, sucursal Argentina, los papeles que se encarnan corresponden bastante bien a los de la commedia dell’arte, según la descripción (adaptada) que U. O. irá haciendo.

Dueño de prepaga, secretario de O. S.

Pantalone es un rico y miserable comerciante, paranoico, lujurioso y  modelo de Shylock en Shakespeare ("The Merchant of Venice"). Se queja de pobreza y el dinero es su obsesión. Lo acumula, lo cuenta, lo esconde, lo manipula y no lo gasta Aunque es lascivo, puesto a elegir entre una hermosa joven y el dinero ¿adivinan qué elegiría? Como paranoico sospecha que todos lo quieren engañar en las facturaciones, y lo malo es que quizá tenga razón, pues al final de la pantomima siempre es engañado por sus sirvientes. Sus manos y sus dedos están en permanente movimiento, casi como contando dinero, que le cuelga de una bolsa (muy apropiadamente suspendida entre sus piernas).

                            Pantalone (18th century)

El doctor

Il Dottore (el Doctor, llamado Dottore Balanzone o Dottore Graziano o Doctor de la Peste) se siente un aristócrata, porque fue a la universidad (él, a la de Boloña). Se cree que lo sabe todo, pero no sabe nada, o apenas lo suyo (y cada vez se perfecciona menos). Le encanta escucharse a sí mismo y expone y contesta aun cuando no le hayan preguntado nada. Y encima se equivoca. Se siente doctor en medicina, filosofía, ciencias, idioma, literatura, arte o política. Cuando entra en una habitación, requiere  atención general y respeto cuando se entrega a decir latinajos sin sentido alguno. Pero la verdad es que los doctores son zanni, sirvientes de Pantalón.

                  

Zanni.  Es el nombre genérico de los sirvientes; deriva de Giovanni, y su arquetipo fue Arlequín. Sus intereses no coinciden en general con los de sus amos, y no piensa más allá de su comodidad y de la satisfacción de sus deseos más inmediatos. No le importan demasiado los recursos que deba utilizar para ello, no tiene demasiados escrúpulos morales [No vacila en hablar mal de sus colegas ni en robarles pacientes. No duda en indicar extracciones para no arriesgar una endodoncia que podrían no acreditarle, y prefiere el puente o el implante más beneficiosos.] Con el tiempo, pasó a ser un personaje estereotípico como los otros, con los nombres de Arlequín, Brighella, Coviello, Polichinela y Pierrot. Dice la Wikipedia: Ha servido a varios amos, pero su interés principal (aun encubierto) es sí mismo.

Los pacientes

                   
Jugador del dell'arte del commedia de Antoine Watteau de Pierrot, ca 1718-19, identificado tradicionalmente como “Gilles” (Louvre)

Antoine Watteau de Pierrot,  1718-19,

Los pacientes son las víctimas en la comedia del arte de la odontología actual argentina, por lo cual seremos muy discretos al compararlo con Pierrot, el personaje inocente y soñador, al que los italianos llamaban Pedrolino y se lo presentaba como ingenuo y honesto. Como protagonista es rico para el mimo, aunque extraño, en la luna, y su mayor defecto es la distracción, no se da cuenta de nada. [Ingenuamente, creen los pacientes que es igual un dentista en la prepaga u obra social y se enamora de la bella Colombina (léase “clínica”] La distracción y el estar en la luna fueron sus rasgos sobresalientes en la comedia del arte. Dicen los diccionarios respectivos que es frecuente verlo llorar y que está preocupado por saber si podrá comer. Es un glotón. [“¿Y voy a poder comer, doctor/a”?] Agregan que por buenudo se culpa a sí mismo de las faltas de los otros.

Hay rasgos de los otros personajes de la commedia que les caen muy bien a los descriptos y ni hablar de cómo es caerían a los gobernantes responsables del descalabro, o que bien les sentaría el sayo a los dirigentes de las organizaciones “que defienden nuestros intereses” (¿los nuestros? ¿o los de ellos?). Pero puede resultarles divertido repasarlos, amigos ctores. Son: Arlequín, Brighella (Fígaro, Scapin,), Coviello, Polichinela, Colombina, il Capitano, etc.

Nota de la Redacción: Cualquier parecido con la realidad, no es casualidad.

 

 

Odontólogos argentinos II

Un tipo iba caminando por la calle cuando de repente lo para un ladrón enmascarado con arma en mano y le dice:
¡Che, ! ¡Dame tu reloj!
El tipo le da su reloj, un Rolex más falso que moneda de 3 dólares
El ladrón se queja:
¿Qué porquería es ésta? ¿Una imitación? ¡Dame tu billetera, carajo!
El hombre le da su billetera de plástico, imitación de Pierre Cardin, con una tarjeta de teléfono prepago.
El ladrón se enoja.
Pero, ¡qué porquería sos!!... Tu ropa está toda gastada, tu celular es barato, lo que aparenta ser bueno, es de imitación.
Estás todo demacrado ¿A qué te dedicás?
El tipo contesta casi llorando: ¡Soy odontólogo!
El ladrón quitándose la máscara le pregunta:
No jodas, ¿de qué promoción?

 

                      Tengamos presente hoy más que nunca, las palabras de ¨Martín Fierro¨Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera.. porque si así no lo hicieran los devoran los de ajuera

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